POR JOSÉ ORTIZ GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE MONTORO (CÓRDOBA)
Siguiendo con el patrimonio hidráulico que tiene nuestro entorno, seguimos exponiendo referencias breves sobre la historia de algunos edificios singulares como es el que traemos hoy.
Estos molinos harineros se encuentran emplazados en la margen izquierda del Guadalquivir, aguas abajo, de la localidad de Montoro. Están situadas en la Breña bajo la famosa Huerta Mayor, lindando con las conocidas laderas de Rosero, en cuyo lado opuesto aún se conserva un antiguo puerto de noria vertical, llamado como «Despellejadero».
No sabemos el año de construcción de estos molinos harineros puesto que, en 1752 no se nos hace referencia a los mismos, y en 1814, cuando se confecciona el informe para el pago de la contribución directa, tampoco se hallaban funcionando como molinos de harina ya que se nos dice que se hallaban cinco paradas molineras en el Guadalquivir a su paso por Montoro.
Debido al lugar donde se erigen y la cercanía del pago llamado de la Montesina, podemos indicar que posiblemente este conjunto monumental se conociera como las Aceñas de los Batanejos, debido a que pudieron reutilizarse los edificios de los batanes antiguos (siglo XV-XVI) como molinos harineros. De este modo en el arrendamiento de las aceñas de los Batanejos propias de doña Francisca de Paula Mexía de la Cerda a Juan Antonio López Lara en 1867, se describieron estos edificios tal y como actualmente se encuentran.
Los batanes era un tipo de fábrica que se encargaba de golpear los paños pardos y darle una mayor textura tras su hilado.
Breves pinceladas que espero sean de vuestro agrado.
