PARQUE DE SAN BLAS EN VILLANUEVA DEL ARZOBISPO. CIEN PRIMAVERAS FLORIDAS, 1926-2006
Ago 04 2026

POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN),

Parque San Blas

Ya han transcurrido cien años de la construcción y entrega a nuestra localidad de una joya de la naturaleza, de recuerdos y de disfrute: el gran jardín que nos corresponde celebrar y ensalzar.

Debemos agradecer a la corporación municipal, regentada por Tomás Marín Bueno como Alcalde, que en aquella época tuvo  la iniciativa de construir un parque, para recreo y salud de varias generaciones; así como a los propietarios de los terrenos, que llegaron a un acuerdo económico para la venta de este espacio dedicado a Parque Municipal: uno de los lugares de más belleza, pulmón villanovense, espacio de mil encuentros, con una gran variedad de plantas y árboles, sobre el que se ha intentado que sea un lugar de visita frecuente. Tal vez no apreciemos lo suficiente la serenidad y bondades que recibimos de este lugar.

En él surgió la Ermita de San Blas, construida entre los años 1915 y 1916. Su impulsor fue el benefactor Ramón Millán Bueno. El responsable de las obras fue José María Ortega y los trabajos de carpintería los realizó Sebastián Peña (Así lo publicaba Pedro Rivas en uno de los programas de fiestas).

Tras la lectura del acta por el Secretario del informe de la Junta de Sanidad, relativa a la necesidad perentoria, en el Pleno del 4 de enero de 1926, tras considerarse como una necesidad perentoria y como medida higiénica, se acuerda la construcción de un Parque en el sitio de la Fuenclara.

El plano fue realizado por el Perito Agrícola Juan de la Cruz Sánchez Carrascosa y las certificaciones de medición por Andrés Sánchez Rodero, también Perito Agrícola, que vienen a coincidir con el informe de la Junta de Sanidad. Por unanimidad, acuerdan declarar de utilidad pública las fajas de terreno que comprende el plano en cuestión, por ser de la exclusiva competencia de la Corporación; requiriéndose a los propietarios que señalen el precio de los terrenos. Son seis certificaciones expedidas por el Perito Agrícola con residencia en esta ciudad, Andrés Sánchez Rodero, del terreno suficiente para hacer el Parque en las que hace constar: Que Doña Encarnación Bueno Romero, Antonio José Manjón Sánchez,  Enrique Bueno Bueno,  Fermín Luna Sánchez,  Emilio Ortuño Cameros e Ildefonso Bueno Marín son poseedores de estos terrenos, que ocupan 435 estadales (medida de longitud, equivalente a  tres metros y 334 milímetros); pagándose por ellos un precio de 9.750 pesetas el primero; 9.625 pts. el segundo; 1.750 pts. el tercero; 6.812 pts. el cuarto; 500 pts. el quinto y  8.750 pts. el sexto).

En un inventario Municipal del año 1977, además de los límites con los linderos actuales, se indica que el terreno que ocupa el Parque mide dos hectáreas, cuarenta y una áreas y treinta y tres centiáreas.

Los jornales invertidos en la construcción por el maestro y cuatro peones se elevan a 2.518,15 pesetas. Juan de la Cruz Sánchez Carrascosa cobra por la mesura y valoración de los predios adquiridos 392´05 pts. y Andrés Sánchez Rodero, por el mismo concepto 135 pts.. En marzo de 1926, los gastos ocasionados en obras suponen 42.280 pts.

Se trajeron 400 árboles de sombra y 12.000 plantas de bordura de la Casa J.P. Martins de Madrid. Se compran dos mil metros de espino artificial, que se eleva a 3.589´60 pts. a la Casa Riviere y Compañía de Barcelona y adquieren plantas a la Casa Leyva de Granada.

A  Adolfo Carrillo del Castillo se le abonan 274 pesetas por 114 palos,  de dos  varas y media y cincuenta de  una  para el Parque. El jardinero que dirige las obras está alojado en la localidad y cobra por setenta y un día y viajes 829 pts. Se nombra a  Francisco Fernández como encargado  y vigilante del lugar.

En los Carnavales de 1928, el querido cronista oficial Vicente Oya, me hizo llegar esta letra, de la que copio un párrafo de una de sus comparsas, que cantaban así:

“Bendita sea la gracia /del pueblo de Villanueva

nos han hecho un bonito parque/al pie de la carretera.

Para adornar más su vista/nos han hecho una Plaza Real,

le damos un fuerte ¡viva!/en los días de Carnaval.

Villanueva resplandece/ reina de Andalucía,

pueblos y capitales/todos le tienen envidia.

En 1935 se pide habilitar vivienda para el jardinero del Parque Municipal y que se haga un llamamiento al comercio para que colabore y se anuncie en los bancos que se instalen. Ordenan la construcción de vario asientos y la terminación de la casa para el jardinero-guarda.

La Ermita construida, bien por el cambio político o por el deterioro de la misma,  se  cree conveniente derribarla. Piden que se construya una biblioteca en el Parque, que funcionará bajo un organismo especial que se llamará: Junta local de la Biblioteca Municipal de Villanueva del Arzobispo, con varios  representantes: Alcalde o Concejal, Sociedad de Labradores, Círculo Mercantil, Sociedad Obrera Socialista “La Verdad” y Juventud Católica (masculina). Nombran bibliotecario al maestro D. José Manuel Jiménez Ardoy.

Personalidades destacadas: José Alberto Palanca, José Blanco, el Notario,  Ignacio Martín de los Ríos y Dolores Marín Bueno son nombrados para la Junta de la Biblioteca.

Miguel Segarra Román, solicita la instalación de un kiosco para la venta de refrescos y gaseosas, que construiría lo más vistoso posible, en armonía con las necesidades modernas. Se autoriza, pero debe pagar 30 pesetas anuales.

A través de un escrito, el Párroco Matías Molina de la Poza solicita la restitución del culto católico de la Ermita de San Blas, por haberse apropiado el anterior Ayuntamiento de dicho edificio, sin acuerdo ni notificación a la autoridad eclesiástica. El Ayuntamiento presenta un documento en el que se indica que el local es de su propiedad.

Un escrito del Registro de la Propiedad de Villacarrillo indica que se ha dirigido a dicha entidad el Alcalde de Villanueva del Arzobispo, Modesto Elías Bedmar, para que certifique a nombre de quién está “una ermita de un solo piso en el sitio conocido por San Blas, con una extensión superficial de ciento veintiséis metros cuadrados, cuyo valor es de seis mil quinientas cincuenta y dos pesetas. Que esta finca no está inscrita a nombre de persona alguna…”

La Ermita y Fiesta de San Blas

La Ermita, que da nombre al Parque, al Polideportivo  y a un Barrio, enraizó entre los villanovenses.

Un artículo del maestro y cronista Justo Herguedas, de febrero del año 1959, nos acerca a ello: “Vieja tradición la de San Blas, en nuestra ciudad. Desde tiempo inmemorial, la devoción por este santo abogado de las enfermedades de la garganta ha sido grande. Varios son los milagros que se conocen con hijos de Villanueva y de los pueblos colindantes. Antiguamente la ermita se encontraba aislada en un quiñón; más tarde se hizo el Parque de San Blas, viéndose desde entonces una fiesta más animada. Es costumbre, todos los años celebrar misa en la pequeña ermita, y por la tarde nuestra banda municipal actuaba en una de las plazoletas. La ermita se ve concurridísima y son muchas las personas que acuden al Santo, cumpliendo la promesa de una vela y también tocarse con las “garrotas”, que como ofrendas penden al lado del Santo”

La Ermita de San Blas

Un grupo de vecinos del barrio llamado de San Blas decidieron reunirse en el año 2002 para que esta fiesta popular continuara con su celebración e impulsada en la medida de sus posibilidades. Andrés Fernández, Juan Miguel Fernández, Juan José Rubio, Manuel Tortosa, Agustina  Manjón, Leonor y Encarnación Quesada fueron los componentes que iniciaron todas las gestiones. Han realizado el sello donde figura la fachada de la Ermita y el rostro del santo; han confeccionado un nuevo estandarte y bandera y en la Ermita han realizado diversas intervenciones para mejorar su estado y conservación.

En una visita a la localidad, el obispo de Jaén, Santiago García Aracil llegó hasta la Ermita para conocer esa tradición. Tras distintas gestiones para constituirse como grupo parroquial se ha quedado como fiesta de barrio.

Converso, con Andrés López, sobre lo realizado en el último tiempo o proyectos. En este largo periodo algunos de los fundadores del grupo, como Manuel, Miguel Ángel y Francisco, ya partieron al viaje eterno. Otros ilusionados colaboran, como es el caso de  Esteban Javier, Rafael, Rafa, Enrique y Francisco. Han tenido que arreglar el piso de la Emita, totalmente deteriorado; y han construido la Casa de Hermandad, con dos plantas: la planta baja, como lugar de venta de regalos y atención al público y la de arriba, como salón de reuniones. La imagen de San Blas estaba deteriorada por lo que tuvieron que encargar su restauración. En la actualidad mantienen y cuidan el entorno; así como la tradición, de “darse con la garrota” en la garganta y el reparto de las rosquillas-garrotas, elaboradas en los hornos de la localidad; la celebración de la Misa y la procesión por las calles del Barrio.

La Cofradía cuenta con un centenar de hermanos. Como proyectos, aunque con dificultades, están, mayor amplitud de la Ermita, colocar el retablo como estuvo, un crucificado en el centro y, a su lado, San Blas y la Virgen de las Nieves. Libro de fiestas 2026 en imprenta.

FUENTE: M.L.F.

 

 

 

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