«POR LO QUE HA ESCRITO [FRAY CEFERINO] LE HAGO OBISPO, QUE LO SEA Y ESCRIBA ADEMÁS»
Jun 17 2026

POR PEPE MONTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS).

                                           

10º C, nubes y sol; subo al microbús que conduce la joven Nerea, de cabello rubio recogido en cola de caballo.

Primo de Rivera. General y Marqués de Estella. En 1929 en el centro de esta plaza se colocó un transformador eléctrico rematado por una gran farola, bien surtida de voltios; la llamaron plaza La Farola, hasta que la quitaron. Miguel Primo de Rivera luchó en Marruecos, en Cuba y en Filipinas, presidió desde 1923 a 1930 el Directorio Militar, aquella «dictablanda»; fue el padre del fundador de la Falange, José Antonio.

Un apunte al radical Edificio Alsa, de Ignacio Álvarez Castelao, promovido por la inmobiliaria Arango, para viviendas, oficinas, comercios y la estación de autobuses de ALSA, que condicionará la estructura del inmueble.

Al lado, en la calle Jerónimo Ibrán, el Bar Ibrán, con buena tortilla de patata, y lo más importante, atienden desde la madrugada hasta más allá de medianoche.

En 1982 se construyó Comercial Salesas, con accesos por General Elorza y Caveda; un complejo novedoso en Oviedo, con aparcamiento subterráneo en esta plaza Primo de Rivera que remodeló la empresa constructora y remató con una obra anónima «Estructura», símbolo del aparcamiento subterráneo, formada por una pieza de hormigón semicircular con dos mástiles de acero.

Fray Ceferino – Estación Autobuses. Se refiere a la actual estación, dos calles paralelas más arriba. Ceferino González fue un dominico de Laviana que predicó en Filipinas y llegó a ser cardenal y filósofo traducido a varios idiomas. Nunca quiso cargos, quería ser escritor, y Pío IX, al nombrarlo obispo de Sevilla lo tranquilizó: «Por lo que ha escrito le hago obispo, que lo sea y escriba además». Dijo de él Campoamor: «Ninguno de tan poco llegó a tanto, / fraile ayer, príncipe hoy, mañana santo».

A poco metros, en la calle Llano Ponte, el bar La Madreña (¡viva Jose!), donde los lunes cantan y beben componentes del coro Los Lunes a las Ocho, después del ensayo enfrente.

Jesús Sáenz de Miera. En las nuevas plazas de Ferrocarriles Económicos, al sur, y La Alameda, al norte, unidas por la peatonal Hijas de la Caridad, construyó Goncesco dos grandes manzanas, como dos «C» enfrentadas, de los hermanos Ignacio y Antonio Pérez-Eguiagaray, José Argudín González, Ignacio San Marcos Espinosa y Miguel Capella Blanco. Un proyecto racionalista, neoplástico, de rotunda simplicidad.

Pasamos por la glorieta Luis Oliver y su teito, y seguimos por Avenida del Cantábrico.

Reyes Católicos. En la esquina con Puerto Pajares el monolito Campo de Teatinos Real Oviedo. En 1919 inauguró el estadio el Club Deportivo de Oviedo, y en 1926 se convertiría en el feudo del Real Oviedo cuando este club y el Real Stadium se fusionaron. Cabían 15.000 espectadores y existió hasta mediados del pasado siglo.

En la marquesina de la parada del bus leo: «Revierte la edad de la piel en dos semanas» y en un escaparate algo más allá un anuncio de Adolfo Domínguez dice: «Las arrugas no se heredan, la ropa sí».

Atenas (Los Prados). Grecia y Yelmo Cines, ¡qué insinuantes! Estos días se anuncia «Torrente Presidente», ¡un espantajo! Lo digo sin haberla visto, por supuesto. En la esquina con Bruselas, muy oportuno el Teléfono de la Esperanza, operativo las 24 horas, para apoyo urgente, gratuito, anónimo y especializado ante situaciones de crisis emocional: 985225540.

Sariego. Casi esquina Río Esva y continuación de Río Sella; no en vano Sariego, municipio de Asturias, deriva de «Sar», existencia de agua, con el sufijo «iego», abundancia; aunque también podía llamarse Sidriego.

Cerdeño. Salida a la carretera de Abuli. A la izquierda, por la N-634, los almacenes industriales y comerciales dedicados a automoción.

Fundó Cerdeño un tal Cerdus, y hasta el siglo XVI fue coto señorial, es decir unidad jurisdiccional donde un señor (noble o eclesiástico) ejercía autoridad directa.

Vixil. Elegimos el ramal hacia Millamiana, nos desviamos a la derecha en Pendín de Arriba, superamos la A-66 por el paso elevado y antes de La Ería llegamos a Vixil, casería de Vigilius, en Abuli, casería de Abulius. Por estos barrios saben latín.

Geriátrico. Residencial San Juan de Villamiana. «Siempre podemos hacer algo para atender las necesidades de los mayores que deciden cómo quieren las cosas, con plena capacidad para hacerlo», dijo la gerente, Margarita García, en la inauguración. Al lado Residencia de Vetusta; Vetusta, sí, muy bien dicho, y avellanada.

Cuesta El Pendín I. Pendín se refiere a una peña o alto poco elevado.

La Ería 35. Seguimos por Lugar Villamiana, entre casas rurales y chalets de gente que huye de la urbe y ocupa los fines de semana estas amables praderas. Agricultores y ganaderos que vivían por aquí siguen en la zona, pero en geriátricos, que proliferan en el entorno.

Villamiana-Casa Telva. Hubo villa romana fundada por Meanus, y hay bar-tienda de Ángeles Llames, de 1920, con mostrador de formica, sifón y café de puchero.

Roces, Cruce Roces, Roces 8. Quinta Villa María, levantada en 1920 por Pepín Rodríguez, empresario del pueblo que dejó las Escuelas de Colloto, hoy rehabilitadas como Centro de Estudios Roces; la finca de Rodríguez y otro caserón transformado en residencia de ancianos, Nuestra Señora de Montserrat.

Cruce Caravia, Caravia. Caravia indica la depresión del terreno en esta zona.

Casa el Mancu. Chigre-tienda, por una parte vino y licores, por otra productos agrícolas y ganaderos, que atiende Balbina Álvarez.

Estatua. Metros más allá, en Santa Polonia (apócope de Apolonia), esta Línea M, que hoy conduce Nerea, la única de recorrido circular (junto con la F), hace un pequeño descanso al lado del monumento a Fleming, un busto de piedra, obra de Félix Alonso Arena, sobre un murete de ladrillo flanqueado por los escudos de Oviedo y Limanes.

Volvemos por Casa el Mancu, Cruce Caravia, Roces 8, Villamiana 90, La Granja.

Faro 8. Faro por alfareros, no por fareros. «Me llamo barro», dijo Miguel Hernández.

La Capilla. De San Lorenzo, y el relieve que el Ministerio de Cultura dedicó a los alfareros; un hombre en madreñas modelando una pieza de barro sobre un torno. Todos estamos hechos del mismo barro pero, cuidado, no por las mismas manos.

Casa Severa. Dominaba los fogones, pero ya no está ni el letrero. Cerca Casa Krone, bar-tienda que abrió en 1960 y llevaban Josefa García Fernández y Jesús Pérez Gasch.

Cruce Barredo. En lo alto, unos 300 m., desde aquí vemos Oviedo y la sierra del Naranco: la Peña de Lampaya, Cantu Caleyinas, La Contriz, Cantu La Rasa, Cantu el Borbotón, Pico el Paisano (el Sagrado Corazón) y el Naranco.

Me llaman la atención los cruces, las encrucijadas, y nunca me cuesta tomar uno de los caminos, especialmente cuando ignoro adónde me conduce.

Pando 36, 32, 13 y 9. La Iglesia de San Cipriano, del siglo X; queda poco de la original. E iniciamos una gran cuesta abajo mirando al norte y a la ciudad. Por aquí, una de las bibliotecas privadas más grandes y fascinantes que conozco, la de Enrique Bermejo, custodiada por su esposa Belén. Grandes veladas con ellos, y buenas lentejas. En un pilar de la biblioteca, decorado con gresite este verso de Agustín de Foxá: «¡Ay campos de la luna, sin luna sobre el cielo!».

Monte Rey 47, 31 y 2. Entre Abuli, al norte, y Pando, al sur, cerca del arroyo Macaño. Monte Rey porque fue una posesión real, acaso de Ordoño II.

La Muralla. Ermita de Santa Ana de Abuli, de fábrica moderna con las formas que tuvo la del siglo XVIII; portada cuadrada de arco de medio punto apoyado en columnas de capitel labrado, y espadaña de un hueco; enfrente la ermita Casa de los Pelayos, de hechura barroca, con torre, en ruinas.

Abuli. Cerca la Quinta de Abuli, antes restaurante De Labra, de la empresa Fersa, de catering.

Y cerramos el circuito en Primo de Rivera, a las 10:50 h.

«Mi casa, mi queso», leo en el anuncio de un lateral de la parada. Decía Angelín, barrendero, flautista y filósofo praviano, que antes de permanecer quieto en el lugar donde vino uno al mundo, antes que casarse con una paisana dulce, amarla entrañablemente y ser amado por ella; antes que beber en manantiales conocidos, bañarse en corrientes tranquilas y dormir de un tirón, hemos de recorrer kilómetros y kilómetros en pos de ínsulas, hemos de salir por una nueva búsqueda cada día y resolver encrucijadas, aunque a fin de cuentas nos encontremos en el límite del mundo como pobres desterrados.

FUENTE:https://www.lne.es/oviedo/2026/06/14/escrito-fray-ceferino-le-obispo-131397252.html

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