POR PEPE MONTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS).
Mi móvil dice sábado, marzo y 8º centígrados ; las nubes llueven la justicia, diría Isaías; un día per guapo para este tercer viaje en las Líneas de TUA, en sus sinuosos trayectos alucinantes como serpentinas. Sí, me fui, forcé la huida pero, como dijo Terencio en griego: «Huye sin alejarte de casa».
-Facultades: los sábados y domingos, al faltar clientela, puesto que cierra la enseñanza, el bus sale desde Julián Clavería.
-Julián Clavería 2: llego a la parada a las 9.00 a.m. y leo en la popa del bus este anuncio: «Si en tu casa se separa, en Oviedo se recicla». Yo, fuera de las palabras, soy mal reciclador; soy mal ciudadano, incluso mal aldeano; más me integro, más me desintegro. El conductor de este bus articulado se llama Andrés, y Andrés su hijo, como el mío. Así empatizamos, por nuestros pedazos de entrañas. Duele el viejo HUCA, saqueado, como el barrio.
Las ganancias de un pequeño comercio en el cogollo de la ciudad son superiores a las del extrarradio; a ese plus se le llama renta de situación o renta ricardiana. El economista inglés David Ricardo llamó la atención sobre este fenómeno tan afín al desarrollo urbano y comercial de las poblaciones. El trazado de la calle Uría, aprobado en 1868, añadió valor ricardiano a las huertas. Al contrario, al sacar de aquí el HUCA, en la medida en que revalorizamos la Corredoria, el Cristo quedó demediado. La risa ricardiana va por barrios.
-Plaza de Toros: vemos la plaza de Buenavista por el norte, proyecto de Juan Miguel de la Guardia, de 1889, reformado varias veces, a la espera de ejecutar el del estudio del arquitecto Jesús Álvarez Arango.
-Celestino Villamil: observamos el coso por el lado Este; lo estrenaron los diestros Salvador Sánchez «Frascuelo» y Antonio Moreno «Lagartijo», y lo cerraron en San Mateo de 2007 cinco toros de los hermanos Peralta y uno de Las Monjas, que mataron Jesulín de Ubrique, Manuel Díaz «El Cordobés» y Francisco Rivera Ordóñez.
-Avenida del Cristo: muchos locales cerrados, a pesar de la lucha del alcalde de barrio, in pectore, Ramón del Fresno, que merece una parada con su nombre y su bigote.
-Plaza La Paz: de la paz bíblica, del hebreo «shalom»; del bienestar integral, la armonía, la seguridad y prosperidad. ¡Qué parada tan prestosa! Poco literaria por su ausencia de conflicto, pero prestosa.
-Calvo Sotelo-Colegio: se refiere al colegio La Gesta. ¿Cabe mayor gesta que enseñar al que no sabe?
-Calvo Sotelo-Instituto: adoro los centros de enseñanza y me gusta que expliquen cosas que no entiendo.
-Marqués de Santa Cruz: conste aquí el edificio del número 3, esquina Cabo Noval, sede del Colegio de Aparejadores, que dignamente dirige Antonio Suárez Colunga; un inmueble exótico, un punto art-nouveau, con coqueto y aireado mirador, de 1913, del arquitecto Emilio Fernández Peña.
-URÍA CENTRO: nos detenemos al lado de La Fundación Ampararte, altruistas que divulgan las posibilidades vitales y económicas que tienen las personas de salud limitada.
-Uría La Llave: por la ventanilla, casi a mi altura, en la fachada de la Casa del Marqués de Tremañes, leo en una placa que ahí nació Joaquín Vaquero Palacios, el 9 de junio (mismo día y mes que yo) de 1900, arquitecto y pintor que se casó con Rosa Turcios Darío, sobrina de Rubén Darío. Este poeta viajero celebró los transportes públicos en sus versos modernos y modernistas.
-Fray Ceferino: Cáritas Diocesana de Oviedo en el número 24; conozco su labor por Javier Suárez, párroco de San Juan El Real, enfocado a la caridad, la comunicación cristiana y la promoción y desarrollo integral de las personas.
-Fray Ceferino-Estación Autobuses: la estación, dos calles por encima. Al regreso sí se detiene al lado de la Estación, unos metros antes de la Menina de bronce de Orlando Pelayo.
-Miguel Casas Marín: paramos en la calle Alfonso Camín, al lado de la Iglesia de San José de Pumarín, de la Fuente de Úrculo y de la Asociación Brasileña «Poquitos de muchos». Casas Marín puso en marcha en Oviedo el primer servicio de dermatología del Hospital General, y en aplicación de la ley de Memoria Histórica da nombre a la calle que fue del Comandante Caballero, donde vivió el doctor Casas. De vuelta, el bus pasa por Buenaventura Paredes, al lado de Don Vinazo, de los últimos bodegones que quedan en Oviedo, con embutidos y vinos leoneses, y porrón y cuenta nueva. Un amigo hostelero, cuando le pregunto por el menú me dice: «Lo de siempre: sopa, caballo y rey».
-Melquiades Cabal: Campus del Milán, Facultad de Filosofía y el recuerdo de la cátedra de Gustavo Bueno. Muchas cosas en las que creo sin haberlas visto se las debo al profesor Bueno; las creo porque él me las dijo; de haberlas visto yo por mí mismo quizá no las creería.
-Santullano: a pocos metros, la iglesia de San Julián de los Prados, Patrimonio de la Humanidad, con tres naves, tradición romana y visigoda, celosías de piedra, ventana ajimezada en el testero de arcos de ladrillo y pinturas murales. ¿Por qué Santullano? De Sanctum Iulianum, Santo Juliano.
-Avenida del Mar: entramos en Teatinos y pasamos por la Fuente de las Palomas, del escultor Vicente Vázquez Canónico. ¿Por qué Teatinos? Eran clérigos regulares de San Cayetano; su primer superior fue arzobispo de la ciudad italiana de Chieti, antigua Theate. Equivocadamente llaman teatinos a los jesuitas que se instalaron aquí.
-El Villar: fue una villae romana, o sea, una hacienda agropecuaria y residencia rural. Oviedo es bimilenaria, ya lo dije, ¡por Júpiter!, viene de Iovis.
-HUCA-Plaza Sanitarios: el bus se desvió para ir al HUCA, hacia las Torres de Nuño, y volvió al rumbo. ¡Menos mal! Decía mi abuelo materno, Emilio Corrales, que la enfermedad es una aventura.
-Pontón de Vaqueros: en la antigua carretera de Gijón, AS-18, había un puente o pontón que salvaba el arroyo de Vaqueros. Al suroeste los bloques de viviendas Costa Verde, de 1958.
-La Estrecha: se estrechaba el camino. Recuerdo la Clínica San Rafael y la Fuente del Sapu, antes de la subestación eléctrica.
-Cuatro Caños: las 9:33 horas, llueve, hay 9º C y no tengo sed. Más adelante hablaré de esta fuente y del paraguas.
-Corredoria Baja: me tocó construir y aparejar en la Corredoria Alta, fuimos los primeros en colocar antenas parabólicas para ver canales extranjeros; gracias a ellos descubrimos que en la película «Cuando ruge la marabunta» lo que en España eran miles de hormigas, en la versión original eran mujeres desnudas. En la publicidad anunciábamos la distancia en minutos al centro de Oviedo; hoy es una Corredoria sin complejos, con vida propia. Decíase «corredoria» al espacio a los lados de la carretera. Pasamos delante de la Iglesia de San Juan Bautista, de 1963, de Juan Vallaure, con su campanario polémico si marca las medias y los cuartos. Cerca el Mojón de la Media Legua, obelisco pétreo de Manuel Reguera, preocupado también por anunciar la distancia a la capital, inaugurado en 1789.
-Puente Nora: o Puente Vieyu, buen sitio para contemplar el puente medieval, de sillares, de 44 metros y a dos aguas, en «lomo de asno», ancho de tres metros escasos, tres ojos, arcos apuntados y dos tajamares. Mucho puente y poco Nora.
-Los Peñones: más bien rotondas y concesionarios de coches.
-Cruce Viejo: en la parada la iglesia evangélica Bet-El, en un local comercial de la Avenida de Oviedo, 28. Bet-El significa Casa de Dios, en hebreo. Al lado el mural «Heridas», de Elisa Capdevila, que representa la mano izquierda de una mujer.
-Avenida de Oviedo: la AS-381, en dirección noreste, desde la glorieta Corredoria Baja, pasando por El Pitufo Gruñón y el Cruce Viejo de Lugones hasta la antigua salida a Avilés, donde gira al noroeste.
-Didier: «El deseado» en latín; aquí se refiere a Didier-Mersa, una importante fábrica de materiales refractarios que funcionó en los años cincuenta.
-Lugones: las 9:45 horas, fin de trayecto, en el concejo de Siero.Lugones, de raíz celta «lug», significa brillante y hace referencia al sol, y «luggones» sería «hijos de la luz».
El gran crecimiento de Lugones se inicia en 1896, con la instalación de la Sociedad Industrial Asturiana Santa Bárbara, fábrica de fundición y laminación de metales cuyo promotor fue José Tartiere Lenegre, ingeniero ascendido a conde. Al cerrarse en 1978 se convirtió en el Polígono Sía Copper.
Decía Cervantes en «El coloquio de los perros», nunca lo entendí, que andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a hombres discretos; en mi caso, al contrario, más lugares recorro, más indiscreto me vuelvo, más se acentúa mi bulimia de conocimiento. TUA es mi droga, mi beluga.
FUENTE:https://www.lne.es/oviedo/2026/04/12/teatinos-ciudad-chieti-antigua-theate-129023121.html
