POR GUILLERMO SENA MEDINA CRONISTA OFICIAL DE LA CAROLINA (JAÉN) .

Hoy debo empezar por decir que es para mí un honor presentar este nuevo libro, titulado “Beato Pedro Marín Martos”, de nuestro amigo, tanto personal como de la Casa de Jaén en Granada, José Manuel Troyano Viedma, que tantas veces ha participado en actividades de nuestra asociación en este mismo salón y en nuestra revista “Fronteras”, en la que tenemos muestras de sus excelentes artículos. Pero es verdad que casi todo honor conlleva un contrapunto de duda en cuanto a si se acierta o no con el objeto del mismo. Espero que a José Manuel no le disgusten mis palabras y no cansarles demasiado a ustedes.
En primer lugar quiero hablarles del amigo, pues lo somos desde hace bastantes años al amparo de la condición mutua de cronistas oficiales de nuestros pueblos: Bedmar, Garciez y la Carolina. Muchas veces hemos estado juntos en asambleas, conferencias, actividades de la Asociación provincial de Cronistas “Reino de Jaén” y en la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (RAECO), casi siempre con la palabra segura, el consejo oportuno y el apoyo cierto de José Manuel hacia mi persona. Troyano es todas esas cosas que le ha dicho nuestro presidente, D. Apolonio Carabaño Jiménez, de las que quiero destacar su gran erudición, su laboriosidad a lo largo de tantos años dedicados a la dirección de centros, a la docencia y a la investigación como prestigioso cronista y excelente historiador. Además, como buen servidor de su pueblo, ha sido y es un muy recordado alcalde de Bedmar y Garciez, lo que le debe llenar de orgullo y de satisfacción.
Más, personalmente, debo agradecerle un montón de cosas, sobre todo las muchas horas de investigación y escritura hacia mi persona. En 2016, un buen día me apareció con un libro que me abrumó: “Semblanza bio-bibliográfica del ilustrísimo señor Don Guillermo Sena Medina”. Más de 150 páginas contando cosas mías, muchas de las cuales yo ni conocía. La sorpresa dio paso al agradecimiento y lo publicamos en 2017, en impresión digital GAMI de Granada, aunque en tirada corta. Pero no quedó ahí la cosa, pues unos años más tarde aparece con un descomunal tomo de más de 800 páginas con este título: Un humanista del Jaén de nuestro tiempo, Guillermo Sena Medina”. Mi sorpresa fue, como pueden imaginar, mayúscula, pues, además del esfuerzo que suponía su escritura, no podía imaginar de dónde sacaba tantos datos. Lo dimos a la imprenta como antes, en 2022, y les confieso que aún me quedan páginas por leer para mi asombro. Espero que no se le ocurra hacer una tercera aparición.
La verdad es que no sabía cómo agradecer tanta gentileza. Como anécdota diré que cuando el concejal de Cultura de La Carolina me pidió un currículum para el expediente de algo que luego resultó mi nombramiento de Hijo adoptivo, que tanto les agradezco, se quedó de piedra cuando le solté el tomito de mi amigo Troyano.
Como uno se las da de poeta, mi agradecimiento a José Manuel no lo podía hacer de otra manera, que conversos:
“No se corresponder a tu trabajo
caro amigo José Manuel Troyano
los libros que han nacido de tu mano
y tocan mi vida arriba y por debajo.
Siempre en la brecha, vas de tajo en tajo,
mostrando tu saber justo y humano,
nacido de un esfuerzo soberano
que, en la docencia, tu fervor atrajo.
Mil gracias van, asidas al Soneto,
toda mi admiración y mi respeto,
compañero en la Crónica y en la Historia.
Quedan guardadas, firme mi memoria,
esas obras que tu saber me envía.
Ten mi emoción, honor y mi alegría” [Nueva Crónica Giennense. Granada, 2025. P. 71].
Pero, dicho lo anterior, debo hablar del escritor, pues José Manuel lo es de forma compulsiva a juzgar por la amplísima nómina de sus títulos, con estudios de historia, biografías, profesionales y decenas dedicados a sus queridas Bedmar y Sierra Mágina, que no leo para no prolongar ese acto más de la cuenta, pero sí quiero recordar dos sobre nuestros recordados y queridos amigos tan vinculados a nuestra Casa de Jaén en Granada: “Bio-bibliografía de don Antonio Rivas Morales, cronista de Alcaudete” (2017), y “Vicente Oya Rodríguez, Cronista Oficial de Jaén, de Cambil y de la Provincia” (2018), al que dedicó una semblanza en 2015 y otros varios estudios posteriores. Y ello me lleva a dedicarle estos versos, que resumen, a mi juicio, lo dicho hasta aquí y que me sirven de introducción a lo que sigue:
“Acaso con los últimos pedazos
de aquella desarmada adolescencia,
sin más impedimenta, sin más ciencia
que un revuelo de anales a retazos
cicatrizas, amigo, los zarpazos
que nos lanza la vida sin clemencia
robándonos con saña y a conciencia,
el tiempo, los recuerdos, los abrazos.
Pero la desmemoria rema en vano
contra ese empeño tuyo que recoge
las ultimas espigas del verano.
De nuestra tradición escrita a mano
eres fiel amanuense. Como un troje
que guarda nuestra historia, grano a grano”.
El señor Troyano Viedma sigue siendo joven, a pesar de haber nacido en 1950 y tener numerosos achaques que no se le notan por su actividad y su jovialidad, más propias de cuando estudiaba en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, terminaba su Licenciatura y el doctorado en 1992, daba clases por los institutos de Úbeda, Córdoba o Granada, cuyo IES “Aynadamar” dirigía. Pertenece a numerosas instituciones académicas y asociaciones, que me permitirán que no cite, aunque deben leerlo en su currículum, y ha sido galardonado con bastantes premios y reconocimientos, el penúltimo, el de su pueblo de este año, con la Medalla de Oro de la Villa, por el que lo felicité con este soneto:
“¡Ya era hora, Troyano!, ya era hora
de que tu pueblo te reconociera
rompiendo la zozobra de la espera
que consume la vida en la demora.
Tu trabajo se agranda y atesora
este premio, que luce cual bandera
haciendo del otoño primavera,
y a tu ilusión supone nueva aurora.
Pocos cronistas como tú trabajan
y llevan a su pueblo por sus venas.
pocos muestran las obras que tú tienes.
Otros premios, seguro, se barajan
que no son como cantos de sirenas…
Hoy te mando mis muchos parabienes”.
Vengo hablando mucho del autor y poco del libro que presentamos: “Beato Pedro Marín Martos”. Una documentada, oportuna y valiente biografía de este siervo de Dios asesinad en su Bedmar en 1936, que animo a ustedes a que la lean con detenimiento ahora que está tan de moda eso de la “memoria histórica”. El libro, como digo, está basado en una investigación y un aporte de datos verdaderamente admirable, como suele hacer siempre José Manuel Troyano. Es doloroso leer cómo la vida juvenil, prometedora y sacerdotal de este preclaro hijo de Bedmar se le arrebató, junto a la de su padre y de su tío, en la noche del 30 de agosto al 1 de septiembre de aquel luctuoso año.
El libro consta de tres amplios capítulos: El primero de datos biográficos, desde los estudios bachilleres de Pedro Marín a los sacerdotales. El segundo, trata de su relación al servicio del obispo auxiliar de Granada y luego de Guadix-Baza, Don Manuel Medina Olmos, también asesinado, y el tercero, con las consecuencias de su muerte. Va acompañado de un amplísimo apéndice documental, de imágenes y del proceso de beatificación.
Como cristianos, debemos alegrarnos por contar en nuestra provincia con otro giennense ya tan camino de los altares haciendo compañía a San Pedro Poveda, al beato Manuel Lozano “Lolo”, y a tantos otros, conocidos o no, que cayeron como él, víctimas de una barbarie que no debe repetirse jamás.
Lo importante es que gozan de la Gloria del Señor y se les honra en sus altares. Pero no debo extenderme en el libro, pues autor, José Manuel Troyano Viedma, va a ampliar debidamente mis palabras y no debemos esperar más en escucharle.
Por mi parte, me despido diciendo con estos versos:
“Presentar otro libro de Troyano
es una hazaña harto peregrina
pues tiene tanta historia cristalina
que poco puede haber de nuestra mano.
El autor, más que amigo, es como hermano
en tantas cosas (menos la taurina).
Cronista que la crónica ilumina;
Docto que en ciencia hasta el lector profano.
Incansable escritor, un nuevo texto
verá pronto la luz. Sin más pretexto,
que el año veintiséis traiga mercedes
a nuestra Casa de Jaén y a ustedes.
Gracias por escuchar lo que les digo.
Y hasta la próxima, querido amigo”.
FUENTE: G-S-M-