PRESENTAN EN CÁCERES ÚLTIMO LIBRO TITULADO: MANUEL MARÍA MARTÍNEZ DE TEJADA, UN DIPUTADO LIBERAL EN LAS CORTES DE CÁDIZ.
Ene 25 2026

POR JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO, CRONISTA OFICIAL DE TRUJILLO (CÁCERES)

La obra biográfica de  José Antonio Ramos Rubio y José Luis Pérez Mena, reconstruye la vida y la trayectoria política de Manuel Martínez de Tejada, nacido en Zafra el 11 de noviembre de 1771.

Su figura, aunque menos conocida que la de otros protagonistas de la época, resulta representativa de la compleja red de diputados que contribuyeron al tránsito del Antiguo Régimen al constitucionalismo liberal durante las primeras décadas del siglo XIX. Provenía de una familia de raíces mixtas: su padre, riojano, y su madre, serrana también de La Rioja, aportaron una identidad híbrida en la que lo extremeño se mezclaba con tradiciones norteñas. Este origen, unido a su formación, moldeó un perfil de ilustrado provincial atento tanto a lo local como a los grandes debates del país.

Su educación en la Universidad de Salamanca fue decisiva. En 1787 obtuvo el grado de bachiller en Artes, un título que lo inserta en el ambiente ilustrado de finales del siglo XVIII, marcado por los intentos de reforma institucional y por la apertura intelectual.

En ese contexto universitario entró en contacto con nuevas corrientes de pensamiento orientadas hacia la modernización del Estado, la renovación jurídica y la reflexión crítica sobre el absolutismo borbónico. Era una España que oscilaba entre las reformas de Carlos III y las contradicciones del reinado de Carlos IV, un país que se encaminaba involuntariamente hacia la crisis detonada por la invasión napoleónica.

La Guerra de la Independencia supuso un giro decisivo en su trayectoria. Como ocurrió con tantos ciudadanos, la emergencia bélica lo convirtió en miliciano y dirigente local improvisado. En 1808 fue nombrado capitán de las milicias urbanas de Zafra, no por formación militar, sino por su prestigio social y moral. Ese nombramiento simboliza la transformación de muchos hombres instruidos en referentes cívicos frente al derrumbe de las estructuras estatales. Su participación activa en la resistencia contra los franceses evidenció su compromiso con la defensa de las instituciones y del territorio. Esta movilización cívica lo situó en el escenario que lo llevaría a convertirse en diputado.

El 23 de julio de 1810 fue elegido diputado en representación de Extremadura en el Palacio de la Junta Superior de Badajoz. El 24 de septiembre juró su cargo en Cádiz, coincidiendo con la inauguración de las Cortes, que darían inicio al constitucionalismo español. Aunque no fue una figura estridente dentro del hemiciclo, su labor fue constante y rigurosa. Pronto mostró interés por el perfeccionamiento institucional: propuso nombrar taquígrafos para garantizar el registro fiel de las sesiones, idea adelantada a su tiempo que, aunque inicialmente rechazada, sería aprobada pocos meses después, marcando el origen del Diario de Sesiones.

Su trabajo parlamentario abarcó múltiples ámbitos. Integró comisiones de gran relevancia, como la de Concesión de Empleos y Pensiones, la que elaboró el Reglamento de las Cortes, la de Supresión de Empleos, la de Agricultura y la encargada de examinar el proyecto del Ramo de Correos. En los debates dejó intervenciones memorables, como en la discusión sobre las exenciones económicas relacionadas con el esfuerzo bélico.

Su advertencia “ya se trata de poner precio a la sangre española; ya se trata de vender a pública subasta la vida de los ciudadanos”- expresa su rechazo a que la participación militar dependiera de criterios económicos, subrayando una visión moral del sacrificio ciudadano. También participó en la comisión que fomentó el mando de Wellington sobre las tropas aliadas, decisión estratégica para coordinar la resistencia contra Francia.

Martínez de Tejada fue firmante de la Constitución de 1812, uno de los textos fundamentales del liberalismo español. Durante su estancia en Cádiz residió en la Plaza del Carbón, junto a otros diputados extremeños y castellanos. En 1812 publicó, junto con José María Calatrava, una Contestación al coronel Hore, en defensa del comportamiento de los habitantes de Badajoz durante su asedio. Ese opúsculo ejemplifica la literatura política destinada a salvaguardar el honor colectivo y a corregir visiones externas sobre episodios bélicos.

La restauración absolutista de 1814 trajo consigo un clima de persecución contra los diputados liberales. Algunos, como Martínez de Tejada, fueron implicados en acusaciones vagas de conspiración republicana, promovidas por figuras afines al absolutismo como Caballero del Pozo.

Las imputaciones, débiles y políticamente motivadas, pretendían desacreditar a los protagonistas gaditanos más que señalar delitos reales. En este contexto, incluso sus detractores lo describieron como partícipe marginal y engañado, lo que muestra la inconsistencia de los cargos.

En sus últimos años, su salud se deterioró notablemente. Hacia 1842 ya padecía dolencias crónicas que afectaban su vitalidad. Se retiró a la casa familiar de Zafra, buscando tranquilidad y protección frente a las enfermedades que azotaban los entornos urbanos. Allí, acompañado por personas de confianza, vivió en un retiro silencioso, muy distinto a la intensidad de sus años políticos. Murió el 13 de octubre de 1849, a los 78 años.

Aunque su nombre no suele figurar entre los más destacados de la época, la biografía de Manuel Martínez de Tejada permite comprender mejor procesos centrales de la España contemporánea: la movilización ciudadana de 1808, la construcción del parlamentarismo, el nacimiento del constitucionalismo liberal, las tensiones entre absolutistas y liberales y el destino discreto de muchos protagonistas de Cádiz. Encarnó el modelo del ciudadano ilustrado y comprometido que, desde una provincia apartada, contribuyó decisivamente al surgimiento del orden constitucional español.

FUENTE: J.A.R.R.

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