POR JESÚS MARÍA SANCHIDRIÁN GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE ÁVILA.
1.Iglesias y hermitas. El fervor religioso de las gentes de nuestros pueblos tiene su mayor exponente en sus iglesias parroquiales y en sus ermitas, como lugares de acogimiento y recogimiento de los feligreses. Al mismo tiempo, son las construcciones donde se santifican las fiestas y constituyen la mejor expresión artística de cada localidad. Los templos suelen estar cerrados, por lo que su interior puede contemplarse cuando son abiertos para los oficios religiosos o pidiendo la llave a la persona encargada. Los días de fiesta son los mejores días de visita.
CARDEÑOSA.
Es el primer pueblo que se asoma llegando desde Ávila por la carretera AV-804 en dirección Arévalo, donde nacieron Santa Paula Barbada y las venerables Isabel de Santo Domingo y María Vela. Una vez avistado el caserío desde el alto donde está «el canto de la ánimas» pronto se aparece a nuestra derecha el majestuoso calvario de cruces graníticas levantadas sobre peanas y alguna piedra de lagar.
Desde aquí, al Este se divisa en la lejanía la sierra de Ojos Albos y el pueblo de Mingorría. En el lugar, frente a un antiguo ruedo taurino de paredes de piedra, se levanta la ermita medieval de Nuestra Señora del Cristo del Berrocal con su columna y sepulcros, testimonio de lo que debió ser un antiguo convento de Templarios, según algunas teorías pendientes de investigación. Al lado opuesto de la carretera se encuentra la ermita de la Madre de Dios, siendo estas dos las únicas ermitas que se cuentan, si bien en tiempos pasados también había otras dedicadas a San Miguel, San Andrés, San Lorenzo y San Sebastián.
Adentrándonos en el pueblo, por el saliente se encuentra la iglesia parroquial, situada en un amplio recinto de piedra que marca un patio delantero que debió servir de cementerio. Fue iniciada su construcción en piedra de sillería con vocación de basílica en el siglo XV, aunque finalmente se redujo esta pretensión por falta de medios en el siglo XVI, terminándose en mampostería y torrecampanario de ladrillo.
Consta de tres naves y una capilla central, el artesonado es de estilo mudéjar, el coro se levanta sobre unos arcos escarzanos y cuenta con un bello órgano barroco de 1741, y el hermoso retablo es obra de Pedro de Salamanca y Blas Hernández fechado en 1535. Esta iglesia monumental fue estudiada por Gómez-Moreno en su catálogo, lo que se reseña en otra ruta de esta misma guía a la que nos remitimos.
PEÑALBA DE ÁVILA.
Es el pueblo siguiente que encontramos cruzando entre altos cerros. Antes de llegar puede contemplarse una bella panorámica del caserío, los campos cerealistas y los montes y pinares que acompañan al Adaja. En primer lugar se presenta la pequeña ermita situada en las eras dedicada al Cristo de Santa Teresa, donde puede admirarse la imagen única de la Santa arrodillada junto a Cristo crucificado.
La iglesia parroquial del siglo XVI, dedicada a San Vicente Mártir, sobresale entre el horizonte que trazan los tejados de las casas por su torre espadaña de buena sillería de granito, y por su capilla mayor construida en 1618 siendo cura el bachiller Toribio González, natural del lugar de Mingorría. De la parroquia de Peñalba dependían también las iglesias de los despoblados de Garoza, Navares y San Sáez, de las que sólo se conservan restos en Garoza.
LAS BERLANAS.
Agrupa en su parroquia a los barrios de la Aldehuela, Rivilla y el Burgo, este último fue arruinado por las inundaciones de 1959 por lo que se construyó un nuevo barrio entre los dos primeros. La antigua iglesia parroquial está dedicada a la Virgen de la Asunción con título de Gandulle escribió Madoz, y se encuentra en el campo junto al cementerio alejada de los caseríos. Fue construida en el siglo XVI y tiene un importante valor monumental, dice Gómez-Moreno, según queda descrito en la ruta trazada sobre su catálogo.
Destaca el artesonado morisco de madera del coro y la sacristía, una torre campanario de gran porte y la amplia sacristía de piedra de Cardeñosa. La iglesia fue cerrada al culto después de las inundaciones, trasladándose sus altares barrocos, pinturas e imágenes a la iglesia moderna que se construyó en el nuevo barrio en 1964.
Los barrios de Las Berlanas cuentan con bien cuidadas ermitas, y éstas son la de La Concepción en La Aldehuela, que más parece una iglesia por su gran porte, y la dedicada a Nuestra Señora de las Angustias en el Burgo, con artesonado morisco en su capilla mayor. En el barrio de Rivilla existió otra ermita de San Juan Bautista que fue cerrada al culto a finales del siglo XVIII por el mal estado en que se encontraba.
MONSALUPE.
Se halla cerca de Las Berlanas, continuando por la carretera que conduce al barrio de la Aldehuela en dirección sur y aguas arriba del arroyo Berlana. Poco antes de llegar, las cruces de piedra de un antiguo viacrucis llegan hasta la ermita de Nuestra Señora del Buen Suceso situada en un altozano, junto a la cual también se halla el cementerio. La ermita está construida en mampostería con piedras irregulares sin revoco, tiene una capilla mayor bien impuesta y, al lado opuesto, una espadaña de ladrillo donde se aloja el campanil. La entrada está remarcada con molduras que intentan reproducir una portada señorial.
En mitad del pueblo se levanta la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol construida en mampostería con espadaña campanario y portada barroca de ladrillo con hornacina y arco de sillería granítica donde hay un reloj de sol labrado. Es de una sola nave con artesonado de madera, separándose por arcos de medio punto el presbiterio y dos capillas laterales, cuyos frentes se cubren con sencillos altares.
GOTARRENDURA.
Pueblo teresiano, se encuentra retomando de nuevo la carretera y pasado Las Berlanas. La iglesia parroquial de San Miguel del siglo XVII destaca por su presbiterio imponente en buena armonía con la espadaña-campanario rematados ambos en ladrillo. En su construcción se emplearon materiales de la antigua casa palacio de los padres de Santa Teresa. La entrada tiene un pórtico de columnas, los muros son de canto rodado al descubierto, antiguamente revocados de blanco, rematados con sillería en las esquinas y en la parte que soporta la espadaña.
En su interior la cubierta de artesonado de madera se apoya sobre columnas y arcos semicirculares que separan las naves.
Rodean la iglesia grandes espacios abiertos, y el oeste enfrentada se levanta la ermita de Nuestra Señora de las Nieves con similar traza y menor escala que la parroquia, pero igual remate en ladrillo de la espadaña que aloja el campanil. Una vez visitados los pueblos de la margen derecha del Adaja podemos cruzar el río desde Gotarrendura en dirección Vega de Santa María, o bien en dirección Zorita de los Molinos desde Las Berlanas. En esta ocasión lo haremos por el primer Itinerario citado.
VEGA DE SANTA MARIA.
Está situado después de cruzar el río y pasar la dehesa de Navares en dirección oeste-este. Al llegar al pueblo enseguida encontramos presidiendo la plaza la ermita de Nuestra Señora de la Cruces del siglo XVIII, que hace de iglesia parroquial y de juego pelota, tiene una esbelta espadaña-campanario de ladrillo rematada con bolas graníticas que soporta un gran nido de cigüeña.
Continuando por la carretera un rosario de cruces de piedra conduce hasta la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción Que ha sido bien descrita por Gómez-Moreno. Esta iglesia empezó a construirse hacia el siglo XIII, si bien la obra actual se terminó en el siglo XVI, destaca por su ábside semicilíndrico de ladrillos tendidos y a sardinel de estilo románico-mudéjar, su torre de igual estilo, y su portada gótica.
En el interior hay bóveda de cañón en el presbiterio y arco apuntado en el ábside. La iglesia está cerrada al culto, pero el 15 de agosto recobra su esplendor con motivo de la festividad de la Virgen.
VELAYOS.
Se sitúa a corta distancia de Vega de Santa María. A la entrada de la carretera que conduce al pueblo se encontraba la ermita de las Angustias, frente a un calvario de cruces graníticas. Esta pequeña ermita con buena portada formando un arco de piedra es la antesala del cementerio y actualmente su traza se observa en el edificio que se conserva en perfecto estado.
Desde la antigua ermita el viajero que se dirige al pueblo enseguida comprueba la grandiosidad de la iglesia dedicada a San Isidro Labrador, cuya espadaña ya se divisaba desde lejos.
La iglesia fue construida en el siglo XVII, como atestigua la labra en una piedra de sus muros, con buena sillería en contrafuertes, cornisas, portada y esquinas, con mampostería de cantos cogidos con mortero de cal y arena. La espadaña campanario de ladrillo es impresionante, abundando en ella los nidos de cigüeña. El interior, que contó con la intervención artística de Pedro de Salamanca, es de una sola nave con una bóveda que marca el presbiterio y dos capillas laterales. El retablo principal del siglo XVIII está dedicado a San Isidro.
BLASCOSANCHO
Se encuentra cerca de Velayos por la carretera de Valladolid. El acceso al pueblo pasa junto al cementerio donde antes estaba la ermita de San Roque. En el centro de la localidad se sitúa la iglesia de San Boal con amplio patio cercado con pared de piedra, junto al palacio del duque de Montellano. El edificio tiene dos pórticos, una espadaña-campanario de ladrillo, y forma de cruz latina con una única nave. En el interior llama la atención el artesonado De la cubierta y el coro con bella decoración tallada del siglo VI. El retablo principal del siglo XVIII está presidido por el santo patrón.
SANTO DOMINGO DE LAS POSADAS.
El siguiente pueblo de esta ruta, se sitúa retomando la carretera desde Blacosancho en dirección Ávila y dejando de lado a Vega de Santa María y a Velayos. El único edificio religioso que se conserva es la Iglesia parroquial dedicada a San Martín Obispo. En el edificio destaca el presbiterio de ladrillo y paños lisos de mortero, y la espadaña para dos campanas rematada en ladrillo sobre muro de mampostería que está situada al lado opuesto.
Un porche sustentado en dos columnas de piedra identifica la entrada a la iglesia por una portada formada por un arco de ladrillo sobre pilares de piedra. El interior es una nave separada del presbiterio por un arco de piedra, al igual que ocurre en los muros laterales donde también hay trazados dos arcos. Tiene un artesonado de madera y un retablo mayor que preside el pequeño y acogedor templo.
POZANCO.
Se sitúa al Oeste de Santo Domingo de las Posadas con el que se comunica mediante una carretera que allí termina. Aquí se contaba una ermita dedicada a la Santa Vera Cruz y una iglesia parroquial de san Juan Bautista. El edificio muestra diferenciadamente las distintas intervenciones habidas desde el siglo XVI, donde se combinan muros de sillería con otros de mampostería y ladrillo, destacando huecos y ventanas con arcos graníticos de medio punto y del semigótico.
En el interior de la iglesia llaman la atención los numerosos retablos y la arquería y columnas de piedra que separa tres naves y la capilla mayor, aquí el artesonado es de madera. La monumentalidad de la iglesia hizo que Gómez-Moreno la incluyera en su catálogo.
ZORITA DE LOS MOLINOS,
Se ve separado de Pozanco por el Adaja, por lo que puede seguirse su curso aguas arriba por el camino que sigue paralelo al río, o bien regresar por Santo Domingo de las Posadas en dirección a Mingorría, a cuya entrada sale el desvío hacia Zorita y Las Berlanas. El primer edificio que sorprende al viajero es la iglesia parroquial de San Miguel construida entre los siglos XVI y XVII.
Es un edificio de mampostería, sillería en las esquinas, y una espadaña-campanario de ladrillo, destacando el ábside semicircular. Al sur hay un pórtico sobre dos columnas y al norte está adosado el cementerio. El interior tiene dos naves separados con arcos y columnas de piedra, con retablos barrocos sin dorar, detrás de la capilla mayor hay una pintura mural del gótico tardío que representa a San Miguel Arcángel.
Tres son las ermitas que se cuentan en Zorita. Una, la ermita de Vera Cruz o el Cristo de la Agonía, situada a las afueras junto al camino de Peñalba y la carretera de Las Berlanas, que es de reducidísima superficie.
Otra puede contemplarse en el caserío del Chorrito donde el General Bermúdez Reina mandó construir a Antonio Prieto en 1892 una capilla-panteón para la finca que denominó «Villa Julia».
Esta está edificada en ladrillo sobre zócalo de piedra con un extraordinario gusto que parece deberse al arquitecto Ángel Barbero. La última ermita se halla en la dehesa de la Aldehuela, junto al camino de Navares que sale de la carretera de Las Berlanas a unos kilómetros de Zorita. Esta ermita fue mandada Construir en 1930 por Celedonio Sastre en honor de San Antonio Abad, San José y Santa Susana, realizada en ladrillo tiene una fachada almenada tipo fortaleza y ábside semicircular.
MINGORRIA.
Es el pueblo al que regresamos desde Zorita después cruzar de nuevo el río Adaja. La iglesia parroquial de San Pedro que preside la plaza fue construida a finales del siglo XVI sobre los restos de una iglesia primitiva. La construcción es de planta sencilla con tres naves separadas por tres grandes arcos de medio punto peraltados que descansan sobre esbeltas Columnas de granito. Rebasada la nave central se halla el presbiterio con hermosa cúpula y Techumbre interior de artesonado.
El conjunto arquitectónico destaca por el empleo exclusivo de la piedra de mampostería en muros, y de sillería en las esquinas, las cornisas, los contra-fuertes y la torre-campanario que destaca por su armonía.
El amplio patio situado al norte fue antiguo cementerio, y en él se ha encontrado una estela funeraria del siglo XIII. En el interior hay importantes retablos, pinturas y esculturas de los siglos XVII y XVIII, y órgano de tubos barroco situado en la tribuna. Mingorría tenía tres ermitas, de las que se conservan dos y una sola abierta al culto. La ermita de San Sebastián, hoy desaparecida después de haberse reconvertido en palomar, se encontraba a la entrada del pueblo, junto a la zona de «La Reguera».
En los berrocales graníticos situados en la margen derecha de la carretera N403 se halla la ermita del Cristo, de la que sólo se conservan los muros que cierran la planta rectangular del antiguo edificio. Al lado opuesto, en un cerro que se divisa al Oeste se levanta la ermita de la Virgen del Rosario, patrona de la localidad, junto al antiguo cementerio, lugar donde también se puede contemplar un verraco de piedra de la cultura de los vettones.
SAN ESTEBAN DE LOS PATOS.
Se sitúa al Este de Mingorría y se llega tomando la carretera que parte en dirección a la estación del ferrocarril. La perspectiva exterior desde el presbiterio ofrece una imagen grandiosa de la iglesia parroquial dedicada a Santo Tomás Apóstol.
Es un edificio de piedra de mampostería con sillares en las esquinas, mientras que la espadaña, las ventanas, las cornisas y el arco de la portada de entrada son de ladrillo. En su interior hay bellos retablos barrocos y artesonado de madera, conservándose la misma pila bautismal donde fue bautizado en 1891 el beato padre Juan María de la Cruz.
ESCALONILLA. Es un lugar de pocas viviendas que se dan a una calle principal. Se accede desde la carretera que va desde Los Patos a Tolbaños, y tiene una ermita que también es iglesia construida en tiempos modernos a mediados del siglo XX en honor de la Virgen de Lourdes, pues antes el lugar dependía de la iglesia de la Venta. El edificio es de buena piedra extraída de las canteras cercanas, con labra en cornisas, jambas, dinteles y espadañas.
SAORNIL DE VOLTOYA. La iglesia parroquial, dedicada a la Visitación de Nuestra Señora, está construida en uno de los cerros que rodean el pequeño caserío de la aldea. La sencillez del templo, con su gran torre-espadaña de ladrillo enseguida sobresale a la vista del viajero.
TOLBAÑOS. Es la cabecera de los pequeños pueblos de la zona, y se sitúa volviendo desde Escalonilla y retomando la dirección Este. Este pueblo tampoco tenía iglesia, pues dependía de la Venta, hasta que en 1966 fue construida una nueva en honor de San José. Es un edificio de Buena mampostería de piedra de las canteras cercanas, sin excesivas pretensiones monumentales y motivo suficiente de orgullo para los vecinos.
En la dehesa de Aldealgordo se levanta una pequeña iglesia originaria del siglo XV. El edificio actual fue completamente reformado en el siglo XIX, conservando elementos escultóricos de seguidores de Berruguete. Cuenta con una capilla Mayor con retablo y una pintura de la Virgen de Sonsoles, a quien está dedicada.
LA VENTA DE SAN VICENTE.
Tiene una iglesia que es cabecera de todos los pueblos y caseríos de la zona, que también forman un único ayuntamiento donde se agrupan con Tolbaños los «barrios» de Escalonilla, Saornil, La Venta, La Alameda, Cortos y Gallegos. Por tal motivo la iglesia dedicada a San Vicente Mártir llama la atención por su grandiosidad cuando avistamos su espadaña campanario de piedra en medio del campo junto a un caserío arruinado.
A la iglesia se accede por un amplio patio delantero colindante con el antiguo cementerio, y un porche de columnas que protege la entrada. En el interior hay bellos retablos barrocos, la cubierta artesonada se apoya en columnas de piedra, y la espaciosa capilla mayor queda separada por un arco de medio punto.
- CRUCEROS
Las cruces forman parte del paisaje rural tan característico de esta Castilla nuestra, donde nacen como árboles de piedra granítica con dos brazos de una pieza, generalmente. Se levantan sobre peanas, también de piedra, que tienen una forma cuadrangular o redonda, para lo que incluso se aprovechan las piedras de los lagares, donde se apoyan, a veces, sobre una escalinata a su alrededor.
El arte popular se hace símbolo del Cristianismo desde el nacimiento de éste. Las cruces representan la crucifixión de Cristo y forman viacrucis completos, simplemente calvarios o cruces aisladas a la puerta de iglesias y ermitas, y siempre en los cementerios. Pero las cruces que permanecen arraigadas en esta dura tierra trascienden a su significado religioso originario para configurar un paisaje con sabor a «pueblo artesano».
En todos los pueblos que circundan la ribera del Adaja cuentan cruces o cruceros repartidos entre sus calles, plazas y lugares santos. Detenerse ante estos monolitos labrados en piedra es recorrer una tierra piadosa que quiere ser descubierta por nuevos peregrinos.
Para llegar, basta con seguir la estela que dejan las cruces de piedra en torno a iglesias, ermitas, cementerios y cruces de caminos. Desde la carretera, por la que se llega a los pueblos, ya se divisan los cruceros que santifican las poblaciones.
Los cruceros que salpican los pueblos del Adaja ofrecen al viajero un especial motivo para hacer una parada ante estas obras de piedra esculpidas por buenos canteros. Si comenzamos nuestra ruta por Cardeñosa, aquí contaremos hasta 47 cruces repartidas por todo el término municipal, donde destacamos el calvario que se levanta frente a la ermita de «Nuestra Señora del Berrocal», por su majestuosidad, en el cual se culmina el viacrucis que se inicia en la iglesia.
Continuando el viaje, en el horizonte se divisa la cruz de la sierra de Peñalba, que anuncia el territorio de este pueblo, con cruces frente a la iglesia y la ermita, y a la salida por el este camino de Zorita.
Llegando a Las Berlanas los barrios se significan con ermitas y bellas cruces que se cuentan hasta la antigua iglesia de Nuestra Señora de Gandulle y De la Asunción. Monsalupe define su viacrucis desde la iglesia hasta la ermita de la Virgen del Buensuceso y el cementerio, y Gotarrendura expone su crucero a la puerta del templo parroquial.
Zorita de los Molinos conserva una cruz frente a la ermita del Cristo, mientras Mingorría cuenta con un completo viacrucis que comienza en la iglesia con sendas cruces con Cristos labrados, y continúa por calles y plazas para terminar en la ermita del Cristo del Berrocal.
Pozanco y Santo Domingo de las Posadas lucen sus cruces en torno a la iglesia y el cementerio, mientras Vega de Santa María ofrece un viacrucis que termina en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, ofreciendo un bello conjunto. Lo mismo que ocurre en Velayos desde la iglesia hasta el cementerio, donde estaba La antigua ermita de Nuestra Señora de las Angustias.
Más allá, en Blascosancho, el calvario se puede ver desde la carretera, junto al camino que rodea las eras. Dirigiéndonos a Los Patos, en el límite del término con Mingorría, una cruz con Cristo sirve de hito.
En Saornil y Escalonilla una única cruz santifica estos pueblos y en la Venta de San Vicente por las paredes del cementerio se asoman tímidamente los cabeceros de algunas cruces. Ignorantes sobre la autoría de estas obras de cantería, de su contemplación no puede por menos que surgir el interrogante sobre la misma, como una duda metódica, mientras la figura arrogante del crucificado se levanta sobre la mirada sumisa de pobres pecadores arrepentidos.
Si en Mingorría y en Cardeñosa parece lógica la proliferación combinada de cruces, por su tradición en el trabajo de la cantería, igual que en Galicia, no lo es en los pueblos llanos de La Moraña o del resto de Castilla, si no es por el fervor religioso de la época.
Y es que la elaboración de cualquiera de las cruces que podemos observar por estas tierras supone un esfuerzo artesanal de incalculable valor. Se inicia desde que el granito es separado de una enorme mole y, a fuerza de golpear sobre el puntero arañando la piedra, dar forma circular a un tronco de donde salen dos brazos.
Hoy vemos al lado de las carreteras numerosas cruces que parecen indicar la muerte de alguna persona en accidente de circulación, y que en la Edad Media eran testigos del peregrinar de numerosos viajeros en nombre de Dios. Parece como si la reconquista y la expulsión de los árabes, los infieles, por los cristianos quedara simbolizada hasta la eternidad en los estandartes de piedra que pueden significar las cruces. Así, en un principio representaron la victoria del catolicismo sobre los no creyentes (moriscos y judíos), y en todo momento recuerdan la omnipresencia de Dios. Ahora la obra artística supera Cualquier teoría redentora.
De nuevo, la duda sobre la identidad de los artífices que erigieron estas cruces –farolas iluminarias–, confundiéndose en el anonimato popular. Y a uno se le parte el alma cuando una
cruz de éstas cae trinchada en pedazos por la gamberrada de algún pobre desdichado, sucesos ocurridos con demasiada frecuencia a la que pudiera esperarse en los cientos de años que tienen de existencia. Así, tristemente, encontramos numerosas peanas vacías, sin cruz alguna que soportar.
En las peanas que soportan cruces erguidas es frecuente encontrar inscripciones relativas al motivo y el año a que se debe su presencia, datadas en su mayoría en los siglos XVII y XVIII. Así, unas cruces se levantan por la generosidad de algún Hacendado o del propio párroco, y en algunos casos son los Labradores unidos quienes costearon las cruces, aunque lo Más frecuente es el anonimato. La variedad de formas, alturas, relieves que adoptan las cruces son de una gran riqueza.
Así, hay cruces de forma cilíndrica, cúbica, cúbica con aristas biseladas, romboidales, de un cuerpo, de dos cuerpos iguales, de un cuerpo cilíndrico sobre el que se levanta una pequeña cruz… Unas tienen labrado un Cristo simplemente, otras tienen además una Virgen labrada por el otro lado, y la mayoría carecen de labra alguna. Algunas, si se levantan sobre troncos separados, tienen labrados rosetones en ellos o anillos que, como dobleces, le salen al granito.
FUENTE: https://www.facebook.com/jmsanchidrian1234?locale=es_ES