POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

Nos encontramos ante uno de los autores más interesantes de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Su valiosas aportaciones han servido de destacada fuente para conocer, parte de la historia local.
Su padre Juan A. Nula Muñoz, era herrero, según el censo de 1900 tenía 61 años, su mujer Catalina Grueso Bezares ; su hermano Juan A. Nula Grueso , era presbítero, tuvo una excelente labor eclesiástica, reconocido por su oratoria y con voto de gracia, de Cruz Roja en la localidad vivían en la calle Puerta Mina. Eleuterio de 21 años como profesión escriben estudiante, pero, tal vez, haya terminado alguna licenciatura. Los otros dos hermanos son Francisco de 22 años y Fuensanta de 20.
En 1899. Escribe varias “Crónicas Madrileñas”, para el periódico “El Libertador· En “El Pueblo Católico”, publica la biografía y obras de Fray Domingos de Baltaná, en diez capitulos; otra serie sobre la vida de los esquimales, la vida religiosa, y temas variados.
En 1903 ya está al frente de la Academia del Colegio de Segunda Enseñanza “Nuestra Señora de la Fuensanta”. La titulación era Catedrático de Enseñanza y Preceptiva de Latín, Publica “La Revista”, periódico mensual de Literatura y Educación”, en su segundo año edita un número extraordinario “Dedicado a Nuestra Patrona la Virgen de la Fuensanta”. Los alumnos se examinaban en el Instituto de Baeza.
El primero de los libros publicados es “La Orden Trinitaria en la diócesis de Jaén”. Editado en Tipográfica “ La Minerva” de Jaén, año 1900.El libro está dedicado al Obispo de Jaén, Victoriano Guisasola y Menéndez. Consta de 80 páginas y está dividido en nueve capítulos.
Hace referencia a San Juan de la Mata, fundación del convento de Andújar, los conventos de Úbeda y Baeza, el rescate de Miguel de Cervantes por Fr. Antonio de la Bella, y especialmente de la llegada de los trinitarios a Villanueva, el 28 de septiembre de 1884; la colaboración económica de Tomás Millán y su muerte.
El segundo libro publicado en el año 1911 “Charlas para Obreros”, editado en el año 1911, En su dedicatoria “: A todos los Círculos de Obreros. Para perseverancia de los Católicos y enmienda para los que no lo son, dedico este humilde trabajo” . Consta de catorce capítulos y un total de 120 páginas.
Dos manuscritos, sin publicar “ “ Memorias de mi pueblo: El monte Calvario “, realizando un interesante estudio de la vida de San Juan de la Cruz.
El segundo manuscrito es “ Hijos ilustres del Santo Reino. Fray Domingo de Baltanás” Trata de la biografía, fundaciones, obra… especialmente de la fundación del convento de Villanueva.
En la segunda parte del manuscrito hace un estudio sobre “Nuestra Señora del Rosario”. – donación de la imagen, formación de su cofradía, construcción del retablo…Consultó el archivo de la dominicas, y allí dejó sus manuscritos sobre San Juan de la Cruz y Fray Domingo de Baltanás.
Así nos sitúa, Eleuterio , la llegada de Fray Domingo a la localidad: “ A la caída de la tarde de un día de marzo de 1538 llegaban a Villanueva del Arzobispo, por el camino de Úbeda, que era la principal vía de comunicación , dos religiosos de la Orden de Predicadores. El más viejo era hombre como de unos cincuenta años de edad, bastante calvo, de apergaminado rostro, ojos expresivos y despejada frente; tenía todo el aspecto de aquellos santos varones que nos describen los primeros historiadores del cristianismo y denotaba ser buen conocedor del terreno por las explicaciones minuciosas, que de los sitios por donde pasaban daba a su acompañante, que guiaba del ronzal a su jumentillo pobremente aparejado y con sendas alforjas repletas de ropas y de libros.
Era el P. Domingo Baltanás, que con l as satisfacción que aleja la nostalgia y el orgullo caballeresco de los noble de la edad de oro ya incipiente y los grandes propósitos del patriota cristiano, ilustre, sabio y virtuoso, venía desde la ciudad de Baeza a recoger la no escasa herencia de sus padres, hasta entonces administrada por su hermano, Pedro, y que él destinaba a patrimonio de pobres y necesitados. Por eso bendecimos y nunca olvidaremos a quien la honra y enaltece con sus obras,
Extendida la noticia de que persona de tantos reconocimientos como el P. Domingo de Baltanás estaba en el pueblo, pronto se reunieron para darle la bienvenida y besar su santo escapulario los individuos de las familias de los Vélez, que habitaban en el Palacio de los Moya de Poyo Llano, los Tallada de la Fuente Vieja, los Figueroa de la Plaza Humbría, los Sabariegos de la calle El Rey, en una palabra todos los nobles y los plebeyos que solían reunirse en las casas solariegas,bajo el arco de San Sebastián o a los pies de la Virgen del Triunfo en lo que fue después la Era de San Francisco.
Con la herencia de sus padres, creó un censo perpetuo para repartir alimentos entre los indigentes y a dotar cada año a varias doncellas de esta villa, que quisieran contraer matrimonio. Otra parte de sus bienes los destinó a la fundación de memorias y capellanías para socorro de las viudas, huérfanos, desamparados, sostenimiento de culto y otros fines piadosos.
Por último implicó el resto de su fortuna en fundar y dotar espléndidamente en el sitio ocupado por las casas de su nacimiento, un monasterio con el título de Santa Ana, Madre de Nuestra Señora a quién siempre tuvo la familia especial devoción.
No me ha sido posible precisar el día y el año en que principiaron las obras, pero debieron realizarse con gran actividad. En el libro de profesiones, que formó el P. J. Tomás Gómez, siendo vicario y escribe: “ se inauguró el monasterio el sábado 27 de marzo de 1540, viniendo sus pobladoras de Santa María de Baeza. Su primera priora fue la reverenda madre, Sor Dominica de Santo Tomás que gozaba fama de santidad y el primer vicario hasta el año 1547, el fundador P. Domingo que logró establecer una vida monástica tan rigurosa y ejemplar que por ello fue llamado este convento muy religioso y observante”..
Eleuterio Nula continuó publicando sus obras, colaborando en la prensa, y en la enseñanza. De estos apartados seleccionaremos nuevos textos.
La publicación de sus artículos en el periódico “El pueblo católico”, nos acercan a la vida de aquella época, la fundación de la revista en la localidad sitúan a Eleuterio Nula como uno de los intelectuales más notables entre los dos siglos.
Fue la primera fuente que hemos seguido varios amantes de la historia, para conocer aspectos de San Juan de la Cruz, convento de Santa Ana, la Virgen del Rosario….
Falleció en octubre de 1928, su colaboración literaria en el programa de Fiestas de septiembre, nos dejó su último texto
FUENTE: M:L:G