POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)
Don Juan Paco Fernández, nació en la aldea de Fuente Segura, término de Pontones en el año 1925. Asistió a una escuela mixta, recuerda con cariño a sus maestros y dijo:” aprendí menos de lo que necesitaba”. Tuvo ocho hermanos, le gustaba el campo y leer temas de historia. Se casó con una mujer de Villanueva, y se trasladó aquí a vivir.
Tras dos años de constancia y trabajo logra publicar su primer libro, en el año 1994, cumplidos ya los 65 años. El título es “Juan Paco Fernández, Un poeta de Sierra Segura”, editado por Graficas Minerva de Úbeda y compuesto de: serranas, religiosas, fábulas, epigramas, cantares y dichos.
Hombre sencillo, humilde, amante de la historia y tradición y hace un perfecto recorrido por todos los lugares de Sierra de Segura. En su arrebato de ilusiones, quiere dejar un recuerdo de lo que fue su vida y la tierra donde nació. En un bello gesto dona a la Residencia de Ancianos, toda la recaudación que se obtenga de la venta del libro. Publica en 1995 su segundo libro con 300 ejemplares, con 720 páginas y que titula” De ganadero a poeta”, compuesto de: serranas, religiosas, preguntas con humor, dichos… El precio de venta es de mil pesetas y como el anterior toda la venta va donada a la Residencia de Ancianos de la localidad.
La tercera publicación en 1996, la titula “Serranas”. “Segureño y Villanovense”, es el título del cuarto y último libro, que edita Juan Paco. Los libros los pasaban a máquina Mari Paz Salas, María del Carmen Marco y Sonia Herrera Ibáñez. De sus cerca de 1.500 páginas editadas, selecciono pequeños textos y algunos poemas:
El Valle del Guadalquivir: “En término de Hornos estaba la aldea de Bujaraiza, que como tanta agua tenía y tan buenos terrenos, y tenía una legión de gente dura aguantando para no marcharse de allí. Aguantaron y aunque les habían pagado sus casas no se iban. Por medio del Instituto de Colonización compraron una finca entre Córdoba y Sevilla y otra en la estación de Espeluy. Se los llevaron allí y los colocaron entre los dos sitios. Ahora de Bujaraiza solamente aparecen las ruinas d e la Iglesia.
Del campo a la ciudad: “Recuerdo los cincuenta y tres años, que vine por vez primera a Villanueva. Era yo un muchacho y desde entonces estoy aquí de contribuyente, primero con rústica y después con urbana. Vivía en el campo pero había que venir de vez en cuando a negociar, cuando era desde la Bandera, era venir e ir en un día. Cuando era desde el Cerezuelo, eran dos días y había que hacer noche en el pueblo. Venía a la posada de Benasalva. Allí estaba el tío José Antonio, con su buen humor recibiendo a sus clientes, y yo llegaba con mi bestia y él me preguntaba de quien era, cunado se lo decía, el me contestaba, tu padre y yo somos amigos, me pides lo que necesites o dinero. Había también un servicio de coche de aquí al Tranco. Recuerdo cuando veníamos a retirar la cebada de la Sindical, que nos la ponían a dos pesetas y por fuera costaba a cinco. Por este tiempo fue la Coronación de la Virgen que tuvo una fiesta muy hermosa. Las verbenas las hacían en la Plaza de Abastos, con aquellas animadoras que tanto gustaba oírlas, cantar y verlas, porque como entonces comenzaba el destape. A esta verbena la llamaban “La Tomatera”. A veces llegaban los hortelanos con sus cargas y tenían que esperar que cerraran la verbena para poder descargar sus mercancías.
Aquellos tiempos de antaño
aquel tiempo alegre y bello
que pasando año tras año
el tiempo lo fue ocultando
lo mismo lo actual que aquello.
Una verdadera recopilación de la vida en la sierra, sus aldeas, costumbres, el ingenio de adivinanzas y una serie de cuentos, que permanecen siempre en el recuerdo. Murió en febrero de 2021.
Sus cuatro obras, quedaron en la estanterías de la Biblioteca Municipal, “Autores locales” como fuente de consulta popular, de la vida en la sierra, costumbres e historia.
FUENTE: M.L.F.