POR RICARDO GUERRA SANCHO, CRONISTA OFICIAL DE ARÉVALO (ÁVILA).
Vuelve a ser noticia nuestra reina Isabel. En realidad, es que no deja de ser noticia para nuestra tierra. Lo cierto es que no puedo dejar de reseñar en estas líneas todo cuanto rodea a esta figura universal y tan nuestra.
Sonaban a primera hora de la tarde las campanas de las torres de Arévalo, como lo hacen innumerables campanas y campanarios de España e Hispanoamérica tal día como cada 22 de abril a la misma hora, mediado el día, coincidiendo con la hora del nacimiento de nuestra insigne figura. Pero este año con más énfasis, si cabe, ya que celebramos una cifra muy redonda y capicúa, el 575 aniversario de su nacimiento. Ya llevamos unos años celebrando ese signo que nos lo recuerda, que realizan voluntarios de La Queda y personas de Collegium repartidos por las torres arevalenses.
Y si al principio la gente se preguntaba el porqué de esos sonidos campaniles, ya se han ido acostumbrando a lo que significan, y además se han hecho a ello por los conciertos de campanas que durante los últimos años se celebran en nuestra ciudad. El numeroso público que el día 22 visitaba nuestra ciudad isabelina, se sorprendieron gratamente con esos acordes.
Por la mañana, una delegación arevalense estuvo presente en Madrigal de las Altas Torres en las celebraciones de este día, como ya ha informado puntualmente este Diario, pero también, como en otras ocasiones, me gusta en estas líneas dar alguna pincelada más personal.
Me gustaron mucho algunas palabras, tanto el alcalde de Madrigal, como del presidente de la Diputación, como de la vicepresidenta de la Junta de Castlla y León, con la mirada puesta en el anhelo popular en favor de la canonización de la Reina Isabel, un sentimiento creciente en todo el mundo cristiano y especialmente en América y España. Y muy alentadoras las palabras del Nuncio del Papa, Piero Pioppo, que respiró un ambiente muy isabelino denso se amores y emociones hacia aquella mujer, la madrigaleña más universal que cambió su tiempo con valores y principios hoy totalmente vigentes. Se dejó ver la esperanza de la santificación, un preludio muy esperado.
Que esa preciosa llave de la Villa de Madrigal que recibió en Nuncio de mano del alcalde sea apropiada para abrir tantas decisiones futuras que se encaminen a conseguir nuestra aspiración: Isabel reina, Isabel Santa…
También recuerdo otros momentos entrañables para mí, en esas recreaciones históricas del «cortejo de Isabel» en que, por coincidencias o casualidades, porque yo no tenía previsto actuar en la celebración del cortejo en mi ciudad, estaba entre los documentalistas, pero tuve que llenar un hueco que parecía estar ahí
para mí, representé al Corregidor de la villa, participando en la comitiva histórica tan llena de momentos y emociones… me metí en el papel y fue una gran satisfacción personal rememorar los sentimientos de los arevalenses de entonces, poder colaborar y de esa manera fue todo una experiencia. Viví aquello como real.
Otra circunstancia o casualidad, o cosa del destino, en el desfile de Lugo hice el papel de Juan Velázquez de Cuéllar, el personaje amigo de Isabel, un hombre de toda confianza de la reina, entre otras muchas cosas, fue ayo del príncipe Juan, y testamentario de Isabel… ¡otro personaje muy cercano!
Todo parece que me acerca más y más a esta figura tan enorme de nuestra historia. Otra experiencia en torno a Isabel… todo me acerca a ella ¡Cómo no me va a emocionar!