REENCUENTRO CON EL CANTANTE LUIS PASTOR, EN EL 50 ANIVERSARIO DE SU GIRA ABULENSE.
Ago 09 2026

POR JESÚS MARÍA SANCHIDRIÁN GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE ÁVILA.

                                             

Después de 50 años, el pueblo de Mingorría volverá a ser el escenario musical donde el icono de la canción protesta, el cantautor Luis Pastor Rodríguez (Berzocana, Cáceres, 1952), ofrecerá un concierto de aniversario conmemorando aquella primera actuación en tierras abulenses, y lo hará en el mismo espacio donde debutó en los primeros años de su carrera. En esta ocasión, el recital se celebrará el próximo viernes, 14 de agosto de 2026, en el patio de las

Escuelas, a las 22,00 h. con entrada libre, en el marco de las fiestas de verano que organiza el Ayuntamiento.
La actuación que se conmemora en este cincuentenario tuvo lugar en Mingorría el día de Reyes, el 6 de enero de 1976, merced a la intermediación del cura párroco Fernando Carrasco, con quien el cantante tenía relación a través de la Juventud Obrera Católica (JOC), organización a la que Luis Pastor estuvo vinculado en el barrio de Vallecas en los primeros años de su llegada a Madrid como hijo de la emigración, dejando atrás la tierra extremeña a la que, últimamente, ha vuelto y donde recuerda que su padre cantaba coplas mientras araba los campos.

A lo largo de todos estos años, Luis Pastor dejó en Ávila y provincia su impronta de músico y poeta, y de hombre honesto y comprometido, en un total de nueve actuaciones. Estamos ante un singular compositor, y también activista cultural de barrio hijo de la emigración, que se ha batido como coplista y juglar en múltiples batallas, lo que hizo utilizando la palabra como única herramienta de lucha; apoyando siempre causas por la vida, y la libertad social y política; defendiendo movimientos obreros, vecinales y estudiantiles; poniendo voz a jornaleros del campo, emigrantes, presos de conciencia y desterrados; apostando por la igualdad y la solidaridad; recuperando a los poetas y la poesía como un arma cargada de futuro; y resistiendo convencido ante cualquier tipo de embestida.

En cuanto al calendario de conciertos de la gira abulense de Luis Pastor, de la que se cumplen cincuenta años, sabemos que los recitales tuvieron lugar en las escuelas de Mingorría (6/01/1976); el monasterio de Santo Tomás de Ávila (22/02/1976); la Casa de la Cultura de Ávila (12/07/1976); el paraje “El Prado” de Piedrahíta (14/08/1976); la plaza de toros de Mingorría (15/08/1976); la Casa de la Cultura de Ávila (30/07/1977); la plaza de Poyales del Hoyo (00/08/1995); el IES “Candavera” de Candeleda (26/05/2006), y el auditorio de la Fundación Ávila en la capital (03/05/2017); al que sumamos ahora el programado Mingorría (14/08/2026).

Como se observa, el espacio temporal entre los distintos recitales nos da cierta idea del pulso social de cada época, donde se pasa de los momentos apabullantes de cómo encarar la democracia y la Transición, a otros, los últimos, de nostalgia de aquellos jóvenes hoy acomodados y olvidados de las viejas causas. Sea como fuere, y teniendo en cuenta que la defensa de aquellos valores universales que se cantaban entonces es de permanente actualidad, igual que lo es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por ejemplo, nos adentrarnos en el rico cancionero de Luis Pastor siguiendo sus pasos por los escenarios abulenses.

Así, quince días antes de su primera actuación en Mingorría, Luis Pastor lo había hecho en el IX Festival de Villancicos Nuevos de Pamplona, celebrado el 20 de diciembre de 1975, compartiendo escenario con destacados artistas como Víctor Manuel, Amancio Prada, Rosa y Julia León y Luis Eduardo Aute. El tema del festival, organizado por Radio Popular de Pamplona, era «la Navidad, en toda su amplitud religiosa y humana, individual y colectiva, valorándose las posibles nuevas formas de la canción dentro de la actual línea poética y musical».

Entonces, en un clima sociopolítico en ebullición, hacía un mes de la muerte de Franco, Luis Pastor interpretó en el pabellón Anitasuna la canción “Reyes Magos para todos”, con la que obtuvo el tercer premio y que ahora cantó de nuevo: «…Ponga señor, su rico zapato / Zapato de ante / le meteremos oro / hasta que aguante… / Y usted ponga, sin miedo / sus alpargatas / cabrá salario mínimo / sin serenatas».

Al principio de su carrera, Luis Pastor había grabado en 1973 un disco sencillo con dos canciones: “La huelga del ocio”, con letra de Pablo Neruda; y “Con dos años”, con letra de Miguel Hernández, y no hacía mucho que se había presentado el disco «Fidelidad» (Movieplay, abril 1975) con letras de los poetas Carlos Álvarez, León Felipe, Rafael Alberti, Víctor Manuel Arbeloa, Blas de Otero y Pablo Neruda, y una canción propia, “Nanas para traer un niño al mundo”, un repertorio con el que deleitar a los jóvenes mingorrianos y otros tantos llegados de la capital abulense.

Sobre el título del disco, «Fidelidad», Luis Pastor piensa «que si algo me define es ser fiel a mis orígenes, a mi vida, a mi memoria, a mis principios, a mi manera de ser persona y de comportarme en la vida. “Fidelidad” es un poema de Blas de Otero, y es un poema sobre la guerra civil y la España más fratricida en un lenguaje y unas palabras duras.
Pero más allá del contenido poético y del propio poema, siento que “Fidelidad”, que no salió en el año 72 y que salió luego en el año 75, lo asumí como un reto personal más allá del propio poema y del propio Blas de Otero».

La primera canción que abría el disco, la cual sonó en el escenario del aula escolar de Mingorría, “Parábola sobre el billar”, con letra de Carlos Álvarez, era una alegoría sobre las palizas en las detenciones que un poeta y un artista narran la tortura del método de la rueda en la que un corro de policías o matonees se pasan de mano en mano al detenido propinándole golpes:

«No puede haber otro juego / tan cruel como el billar, / tres hombres en una celda condenados a chocar. / Siempre es una bola blanca / la que ataca con afán: / la bola roja está roja / de los golpes que le dan. / ¡Ay bola roja de sangre / que nunca quiere atacar! / ¡Ay blanca bola de nieve / que la obligas a jugar!».
Otra de las canciones de reivindicación obrera incluidas en el disco, con letra de Pablo Neruda del poema “La huelga”, antes editada como single, dice así:

«Extraña era la fábrica inactiva / un silencio en la planta, / una distancia / entre máquina y hombre, / como un hilo / cortado entre planetas, un vacío / de las manos del hombre / que consumen / el tempo construyendo / y las desnudas / estancias sin trabajo / y sin sonido».

Al mes siguiente de actuar en Mingorría, el 22 de febrero de 1976, Luis Pastor clausuró la entrega de premios de la fiesta escolar de Santo Tomás de Aquino, patrón de escuelas y estudiantes, que se celebró en el Monasterio de Santo Tomás de Ávila, con la canción “Fidelidad”:
«He visto espaldas astilladas a trallazos. / Almas cegadas avanzando a brincos. / Españas a caballo del dolor y del hambre. / He visto y he creído».

Meses después, el lunes 12 de julio de 1976, organizado por un grupo de jóvenes, tuvo lugar en la Casa de la Cultura un nuevo recital de Luis Pastor, donde, también del disco «Fidelidad», interpretó esperanzadamente la canción marinera escrita por León Felipe:
«Todos somos marineros / que saben bien navegar. / Todos somos capitanes, / capitanes de la mar / (…) Marinero… / Capitán, / no te asuste naufragar / que el tesoro que buscamos, / capitán, / no está en el seno del puerto, / sino en el fondo del mar, / sino en el fondo del mar»

Ese mismo año, el 14 de agosto de 1976, en el festival folk de Piedrahíta, Luis Pastor actuó con éxito y sin incidentes en el paraje denominado “El Prado”, cerca del Parque Municipal, de cuya actuación conserva la copia del informe gubernativo, ha comentado el mismo. Qué mejor título para la ocasión que la canción “Ser flor de mi pueblo” en la que se expresa un deseo profundo de arraigo, identidad y unión con la tierra y la gente sencilla del entorno rural:
«Quisiera cantar, ser flor de mi pueblo. / Que me paciera una vaca de mi pueblo. / Que me llevara en la oreja un labriego de mi pueblo. / Que me cortara una niña de mi pueblo. / Porque, ya ves, que estoy solo sin mi pueblo».
Un día más tarde, el 15 de agosto de 1976, en compañía del también cantautor Pablo Guerrero, Luis Pastor actúa en la plaza de toros de Mingorría en un célebre concierto organizado por la Peña de Festejos que se acababa de crear en la localidad. Acompañaron a los cantantes un grupo de músicos profesionales, miembros de “Nuestro Pequeño Mundo” algunos de ellos.

Luis Pastor acababa de grabar ese año su segundo disco titulado «Vallecas» (Movielplay, mayo de 1976) con temas como «Coro de la primavera», del portugués José Alfonso, y una ilustrativa lista de canciones con letras poéticas musicalizadas por él mismo: «Quisiera un verso manchado», de Carlos Álvarez; «Dos canciones para un gesto», de Jesús López Pacheco; «Cancioneta», de León Felipe; «Nanas del Che» y «Villancico para Rafael Alberti», de Víctor Manuel Arbeloa; «Vamos juntos», de Mario Benedetti y voces de Fausto y Vitorino, dos importantes cantautores de la música popular y protesta de Portugal; «Amar es combatir», de Octavio Paz; «Canción del exilio», de Castor; y la composición propia “Vengan a ver”.

En una plaza de toros abarrotada, Luis Pastor fue desgranando poco a poco la larga lista de canciones de su nutrido catálogo. El público gritaba clamoroso por la libertad mientras aplaudía todas y cada una de las canciones en un compromiso con la historia en unos días difíciles. Uno de los temas que coreaban los fervorosos asistentes fue “Vamos juntos, compañero”, con letra de Mario Benedetti:

«Con tu puedo y con mi quiero / vamos juntos compañero. / Compañero te desvela / la misma suerte que a mí / prometiste y prometí / encender esta candela. / Con tu puedo y con mi quiero / vamos juntos, compañero. / La muerte mata y escucha / la vida viene después / la unidad que sirve es / la que nos une en la lucha».

Finalmente, la canción «Vengan a ver», de la que Luis Pastor es autor de música y letra, sonó convertida en un himno de unidad y solidaridad de los grupos y movimientos reivindicativos de los años setenta: «Vengan a ver / Lo que no quieren ver / Vengan a ver / Los que viven sin ver / Vengan a ver / La luz de mi calle / Que no se ve / Vengan a ver / El palacio irreal / Que inauguramos ayer / Con alfombras de barro / Y tapices de papel».

Pablo Guerrero (Esparragosa de Lares, Badajoz,1946 – Madrid, 2025), por su parte, fue el otro cantautor y faro guía de reivindicaciones y esperanzas que su voz atronadora cautivó a un público entregado. Llegó con sus emblemáticos discos «A cántaros» (1972), «Pablo Guerrero en el Olympia» (1975) y «Porque amamos el fuego» (1976):

«Tú y yo, muchacho, estamos hechos de nubes / Pero ¿quién nos ata? / Pero ¿quién nos ata? / Dame la mano y vamos a sentarnos / Bajo cualquier estatua / Bajo cualquier estatua / Que es tiempo de vivir y de soñar y de creer / Tiene que llover / Tiene que llover / Tiene que llover / Tiene que llover a cántaros».
Años antes, el 12 de diciembre de 1970, en un concierto organizado por el grupo de Acción Católica, Pablo Guerrero había actuado en el Instituto femenino “Isabel de Castilla” de Ávila junto al grupo «Aguaviva», con canciones dedicadas a su tierra, como la que interpretó de nuevo en Mingorría:

«Extremadura, / campo de toros heridos / que no braman. / ¿Ocultarán el gemido / de su garganta? / Extremadura, / hombres que rezan a Dios / para que llueva. / Pero ¿quién les asegura / la cosecha?».
Aunque no hubo incidentes reseñables, el desarrollo del concierto estuvo fuertemente vigilado por los cuerpos del orden y se practicaron algunas pesquisas y diligencias ante gritos de “Visca Catalunya” y la aparición de algunas banderas nacionalistas e ikurriñas, por ejemplo. Incluyo se requisó la grabación del concierto que uno había realizado, por si se hubiera incurrido en algún delito de enaltecimiento prohibido.

A la muerte de Pablo Guerrero, en 2025, Luis Pastor dejó escrito: Se nos ha ido Pablo Guerrero, un compañero, un amigo, un hermano. Tristes tardes. Para él estos versos:

«El alma que funde su dolor en poema / es un dios disfrazado de mendigo / en los parques de muchos corazones. Altar de la palabra, alquimia de los sueños, / el milagro del verso hecho canción, / el hombre que vendió el desierto, / ese eres tú, Pablo Guerrero…».

Un profundo sentimiento que compartimos cuantos lo conocimos y amamos su música.

En años sucesivos, hubo nuevas citas en Mingorría con la música de autor, protesta y compromiso social y político, en las que participaron el uruguayo Ricardo Montero (1977 y 1978), el grupo “Alpataco” de Argentina (1977), el malagueño Juan Antonio Muriel (1978), Luis Eduardo Aute (1978), Rosa León (1979), Nuevo Mester de Juglaría (1979), Quilapayún (1982) y Juan Antonio Labordeta (1983).

En 1977, el sábado 30 de julio, se presentó en Ávila el sindicato Unión Sindical Obrera (USO), con cuyo motivo y en apoyo al movimiento obrero actuó Luis Pastor en un memorable recital en la Casa de la Cultura ante un animado público comprometido y reivindicativo que llenó la sala y puertas afuera.

En esas fechas, y después de polémicas y boicots en TVE por su interpretación en el especial “Yo canto”, Luis Pastor acababa de grabar el disco «Nacimos para ser libres», en el que defiende la libertad política y social, denuncia la violencia que genera la irracionalidad y el integrismo, y refleja el optimismo, la esperanza y el cambio hacia la democracia:

«Por mucho que a algunos pese / Los tiempos están cambiando / Están cambiando los tiempos / Agárrense que aquí vamos / Están cambiando los tiempos / Agárrense que aquí vamos». Para terminar el concierto, no pudo faltar la canción de Mario Benedetti “Vamos juntos, compañero”.

Casi veinte años después, y con siete discos más a sus espaldas («Amanecer», 1981; «Coplas del ciego», 1983, canciones para “Visto y no visto” de TVE; «Nada es real», 1984, «Por la luna de tu cuerpo», 1986, «Aguas abril», 1988; Directo desde el Teatro romano de Mérida, 1992; y «La Torre de Babel», 1994), en agosto de 1995, Luis Pastor, con el mismo espíritu combativo de siempre, se sumó con un recital a la causa reivindicativa y la lucha que desde hace años lleva a cabo la Asociación “El Moral” de Poyales del Hoyo, quien reclama la división del Proindiviso para conseguir un término municipal para la localidad de Poyales frente a los municipios de Arenas de San Pedro y Candeleda.

Fue un apoyo decidido al movimiento vecinal, igual que cantó en Vallecas contra un plan parcial de urbanismo del barrio:

«El plan lo haremos nosotros / Un plan distinto, verás / Razón y fuerza son nuestras / También sabemos pensar / De aquí no nos echa nadie / De aquí no nos moverán / Si nos buscan, aquí estamos / Y viva la organización popular / Vamos, no lo pienses más / Únete a tus vecinos / Que te pilla el plan parcial / Vamos, no lo pienses más / Únete a tus vecinos / Que te pilla el plan parcial».

Pasados treinta años de sus primeras actuaciones en Ávila, una nueva oportunidad para disfrutar de la música de Luis Pastor tuvo lugar el 26 de mayo de 2006, en el marco de los conciertos de primavera organizados por el Instituto de educación secundaria “Candavera” de Candeleda. Para entonces, había grabado siete discos más: «Por el mar de mi mano», 1998; «Piedra de sol», 2000; «Soy», 2002; «Pásalo», 2004; «Dúos», 2006, con Bebe, Luis Barbería, Pero Guerra, Miguel Ríos, Dulce Ponte, Javier Álvarez, Bidinte, João Alfonso, Martirio, ML. Minax, Chico César y Lourdes Guerra; y «Nesta esquina do tempo – En esta esquina del tiempo», 2006, disco doble con 15 poemas de Saramago editado en portugués y en español acompañado de Pasión Vega, João Alfonso y Lourdes Guerra.

En esta ocasión, resultó ilustrativo y hermoso oír la canción del poema autobiográfico y de profundas raíces populares incluido en el disco «Soy», 2002:

«Soy un rayo nacido del grito / Feliz meteorito, de alguna explosión / Soy la unión de dos cuerpos celestes / Mi madre y mi padre en el ojo de Dios. / Vine al mundo con la sementera / El trigo en la era, el fruto en la flor / Arrancado del surco del huerto / Tomate, pimiento, patata y melón. / Soy un viejo pupitre de escuela / Pizarra, tintero, cartera y catón / Yo también comí queso amarillo / Bebí leche en polvo y canté el Cara al Sol… / Soy lo que fuimos ayer / Soy lo que está por venir / Soy un deseo de ternura / Un canto de cuna, soy parte de ti / Un marinero sin mar / Un extremeño en Madrid / Un árbol de Berzocana / La flor de jara de tu jardín».
Llegamos a 2017 con dos discos más:

«¿Qué fue de los cantautores?», 2012; y «El viaje del elefante», 2017, con 14 poemas de José Saramago. Y el 3 de mayo de este año, el sindicato Comisiones Obreras de Castilla y León organizó en el auditorio de la Fundación Ávila de la capital, un nuevo recital de Luis Pastor, quien agradeció la apertura de las murallas a su música después de cuarenta años. Se escucharon entonces canciones antiguas y modernas, sin olvidar su carácter reivindicativo y poético, y siguiendo, como en toda su trayectoria, a Gabriel Celaya:

«Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. /… Tal es mi poesía: poesía-herramienta / a la vez que latido de lo unánime y ciego. / Tal es, arma cargada de futuro expansivo / con que te apunto al pecho».
En el recital no faltaron las canciones (“Vengan a ver”, y “Vamos juntos, compañero”) de los primeros años setenta, dirigidas a concienciar al público como hizo al comienzo de su carrera en parroquias y colegios mayores, con la multa consiguiente -según recordó.

Antes, a los 16 años, había ganado una bandurria en un concurso, que vendió para comprar su primera guitarra. Un año después descubrió a Paco Ibáñez cantando a los poetas españoles, y a los 18 años ya cantaba en centros de emigrantes en Alemania, Francia y Bélgica. Dejó el empleo en una compañía de seguros que tenía para tomar la palabra.

«La música popular / la que cantaba a la vida, / la canción comprometida / sonaba en todos los frentes / aunque fuera perseguida» (Memorias en Verso, 2017).

Qué bien nos describió la carrera musical de su generación y la suya propia en los versos del reciente disco «¿Qué fue de los cantautores?», un emotivo repaso a viejos tiempos que recobran vida y actualidad:
«Aquí me tienen señores / como en mis tiempos mejores / dando al cante que es lo mío (…) / ¿Qué fue de los cantautores? / Aquí me tienen señores aún vivitos y coleando / y en estos versos cantando / nuestras verdades de ayer /que salpican el presente / y la mierda pestilente/que trepa por nuestros pies (…) / Hay cantautor para rato. / Cantautor a tus canciones / Zapatero a tus zapatos».

En el concierto de Ávila también se oyeron temas de las últimas décadas, como “Aguas abril” (1988), canción con letra y música de Luis Pastor grabada acompañado de la artista Bebe, incluida en el disco del mismo título:
«No sé de qué compás te deslizaste, / ni en qué estación de metro te perdí. / No vi llegar al lobo y me avisaste, / las tiendas se han cerrado para mí. / Aguas abril, flores en mayo, / beso una estatua de sal. / Se fue mi tren, también mi barco, / solo en mi puerto de mar».

Otra canción que se escuchó con emoción fue “Mariposa de noviembre”, del disco «Pásalo» (2004), con letra y música propias:

«La voz de mi corazón / Es un pájaro que canta / Gorrión del pueblo cantor / Como fue Violeta Parra / Su nombre, color y flor / Su apellido de uva y vino / Del canto de su dulzor / Al dolor de su destino / Mari-mariposa de noviembre / Violeta de mi jardín».
De la misma manera, Luis Pastor cantó los versos de José Saramago: «En esta esquina del tiempo / Aquí te encuentro / Oh, nocturna ribera / De aguas vivas / Donde los lirios abiertos /adormecen / El dolor de las horas / Corrosivas».

Igualmente, recordó al poeta Marcos Ana, “El Mandela español”, militante comunista y preso político español que más tiempo estuvo en prisión y a quien también canta Rozalén. Suya es la letra del tema “Mi casa y mi corazón”:
«Si salgo un día a la vida / mi casa no tendrá llaves: / siempre abierta, como el mar, el sol y el aire. / Que entren la noche y el día, / y la lluvia azul, la tarde, / el rojo pan de la aurora; / la luna, mi dulce amante».
El poema musicado de Marcos Ana fue incluido después en el disco «La paloma de Picasso», en el que también cantó Carmen Linares, cantaora de adopción de Ávila, interpretando “Mariana Pineda”, con letra de Federico García Lorca y música del propio Luis Pastor. Otros artistas que participaron en este disco fueron Ismael Serrano, Rozalén, Pedro Pastor, Lourdes Guerra y Javier Rubial.

Finalmente, atendiendo a las peticiones del público, Luis Pastor se despidió de Ávila en con la canción “Grândola, Vila Morena”, de José Alfonso, señal de la Revolución de los Claveles portuguesa de 1974.

Posteriormente, Luis Pastor grabó el citado disco «La Paloma de Picasso», 2020, donde canta a la paz, la memoria y el reencuentro; «Memorias en verso», 2020, que es un libro autobiográfico en versos octosílabos editado como un audio libro, donde hace un recorrido vital de los primeros 27 años del autor retratando la España de los años 50-70, la emigración rural, las vivencias de la clase trabajadora y el compromiso político de su generación; y «Extremadura fado», 2022, donde mezcla la música extremeña y portuguesa hablando del amor y la vida cerca de la frontera.
Aparte de las grabaciones discográficas, Luis Pastor continúa con una intensa actividad de recitales en directo.
En algunos de ellos le acompaña Lourdes Guerra, con quien comparte tanto su vida personal como numerosos proyectos musicales sobre los escenarios, y en otras ocasiones también lo hace el hijo que tienen en común, Pedro Pastor, que hoy ya es un consagrado cantautor.

Por último, anotamos que un total de 22 discos y cientos de canciones y otros tantos conciertos y recitales en directo forman el nutrido bagaje musical y poético de Luis Pastor, lo que le ha hecho merecedor de la Medalla de Extremadura (2003), la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes (Ministerio de Cultura, 2022) y el Premio Luso-Español de Arte y Cultura (2024).

FUENTE:https://www.facebook.com/jmsanchidrian1234

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