POR JUAN INFANTE MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPEÑAS DE JAÉN (JAÉN)
El primer domingo de julio, centenares de personas: antiguos vecinos, familiares y amigos, se reúnen en El Parrizoso (Valdepeñas de Jaén) en un paraje paradisíaco, a orillas del pantano del Quiebrajano, para celebrar la romería en honor de la Virgen de las Angustias.
Todo empezó en 1721, cuando José Antonio de Aguilera y Arceo, hidalgo y poseedor del Mayorazgo de los Arceo-Gamboa, fundó la ermita del Parrizoso bajo la advocación de la Virgen de las Angustias y mandó colocar una pintura de la misma en el altar de la ermita. La pintura fue destruida en la guerra civil, y en 1942, Raimunda Juárez, descendiente de los Arceo, decidió restaurar la devoción y regaló la escultura que preside en la actualidad la ermita.
La organización de la romería corre a cargo de una familia que, de forma desinteresada, se encarga del mantenimiento de la ermita y de prepararlo todo. En los últimos años, esta tarea, ha correspondido a la familia de Antonio Montes, y a partir de ahora, las hermanas Ana María y Josefa Aceituno, y el matrimonio de Virginia Peinado y Paco Martínez, toman el relevo en la organización de la romería.
