POR MIGUEL ANGEL FUENTE CALLEJA, CRONISTA OFICIAL DE NOREÑA (ASTURIAS).
Si tenemos que destacar lo que más motiva el desarrollo del inexistente programa de «Los Cocidos del Camino de Santiago» es, sin duda alguna, la unión de los pueblos que lo promocionan, la amistad que prima en los diferentes encuentros, el conocimiento de las diferentes culturas y a todo esto, el cocido de garbanzos como ciencia común, el plato más popular y generalizado de la gastronomía española. En Madrid se apropiaron de su capitalidad a falta de otro manjar que caracterizase el tipismo madrileño, según testimonio del insigne periodista Juan Antonio Cabezas (Cangas de Onís 1900- Madrid 1993).
La Cofradía del Sabadiego sentó sus derechos peregrinos en la localidad de Potes haciendo honor al desaparecido garbanzo lebaniego aunque, según están las cosas, no nos extrañaría que se volviesen a cultivar al precio que quieran los propios labradores. Hemos contado para testificar esta culinaria aventura sucedida en el año 2005 con el alcalde de Lalín, José Luis Crespo, y con los cofrades sabadiegueros de Noreña y hasta el mismísimo cardenal Osoro, hoy Obispo en Madrid, nos dio su bendición ante el “Signun Crucis”. No era para menos, y a partir de aquella fecha comenzamos el recorrido por las ollas de garbanzos. El cocido no desmerece en ninguna cocina peninsular, todos iguales y todos distintos, con la aportación de algún producto característico de cada lugar, que le da peculiaridad, más no todos tuvimos la voz de Pepe Blanco con su popular canción aumentándole su fama y estima capitalina.
Conocimos el cocido de dos sopas en la salmantina Tamames; no nos podemos olvidar del Cocido de Lalín con más de medio siglo de exaltación; conocimos el de Roxi y Manolo de Entrepeñas en Geras de Gordón que también denominan “Montañés” en coincidencia con el de Cantabria y Cistierna, y deberían ponerse de acuerdo en diferenciarlos por algo más que por las carne de chivo. Ambos tienen sobradas razones para esa denominación, pero en la Plaza del Obradoiro, por citar un ejemplo, no sabrían a qué situación geográfica nos referimos. Precisamente los cántabros que lideraba el doctor Gabriel Argumosa celebran su estelar capitulo denominado “Puchero de Torrelavega” con Andrés Alonso de relaciones públicas.
Comimos espléndidamente la “Olla Podrida” en el Burgos de Pepín Alzaga a dos pasos de la catedral; fenomenal el de Valencia de Don Juan y “Cum Laude” el “Maragato” de “Cuca la Vaina” en Castrillo de los Polvazares, sin olvidar el elaborado junto a aquellas piedras medievales por Maruja Botas, eterna novia oficiosa de Luis del Olmo o el de “Prada a tope” en Cacabelos. Qué decir del antiquísimo “Puchero Canario”, idea del singular periodista Mario Hernández Bueno de mentor, que consiguió recuperar tan magna especialidad con verduras de la huerta guanche, las legumbres más cotizadas y el caldo de pichón como aliciente primordial, el cual tengo el honor de degustar, no sin ciertos reparos todos los años con amigos canarios y astures coordinados por el periodista naveto Fernando Canellada.
Nos faltan muchos cocidos por probar, uno de ellos el gitano que va condimentado con hinojo, y que antiguamente tenía de característica que tenía que estar hecho con caldo de gallina robada, según nos comentaba Camilo José Cela, pero esa costumbre quedó en desuso con la evolución del pueblo gitano, aunque fieles a sus tradiciones, siguen utilizando la citada planta para darle su característico sabor y librarse de la incómoda aerofagia. Otro que no probamos fue el cocido con caldo do Mouriente, que ya van por la XXXIV edición en los fogones de Pontevedra.
Así que nos volvemos a Potes con los “Amigos del Camino de Santiago de Sariego, Siero y Noreña” que acaban de recorrer – y no hay forma de pararlos- la “Ruta de los Santuarios”: Liébana, Covadonga, Oviedo y viceversa, y para empezar, como Santo Toribio desearía, con un buen puchero de garbanzos. De tal menester y bienvenida se encargarán los generosos y hospitalarios miembros de la Cofradía del Vino y del Orujo de los valles de la Liébana mágica, entrañable y querida, así como la bendición del Padre Muela.
FUENTE:https://www.lne.es/centro/opinion/2026/01/21/ruta-santuarios-garbanzos-125909240.html
