POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA)
Sólo cuando la vida nos golpea duro y de forma irreversible recordamos que cada uno de nosotros tenemos en lo más profundo de nuestro corazón una fecha de caducidad invisible (afortunadamente, pienso) para la mente y el ojo humanos. Y resulta especialmente cruel que esta fecha se manifieste cuando, por una simple cuestión natural, no toca, como ha sido tu caso, querido Jesús.
Los que hemos tenido el privilegio de convivir contigo sabemos el enorme hueco que dejas en nuestro espacio, acorde con tus dotes de generosidad, de lucha, de entrega, de desprendimiento,… Todos los que te han conocido saben de lo qué hablo.
Te vamos a echar mucho de menos en Canalejas de Peñafiel, cuñado. Te vamos a echar mucho de menos en Fuentepiñel, hermano. Descanza en paz. Que la Virgen de la Asunción y la del Olmar te acompañen siempre. ¡Buen día!
