SALUDO FUENTEPIÑELANO-FUENTELOLMERO 4620
POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA) .
El 22 de febrero la Iglesia Católica celebra la festividad de San Pedro en su Cátedra de Antioquía, patrón de Fuente el Olmo de Fuentidueña, y a cuya advocación está dedicada su iglesia parroquial, que aunque ha sido profundamente restaurada a lo largo de los siglos, sobre todo en el XVI, momento en el cual se levantó la sólida torre situada sobre el ábside de la cabecera, conserva aún importantes restos de la época románica en que fue construida, muy posiblemente a mediados del siglo XIII; destaca la ventana-saetera situada en la parte baja de la torre que corresponde al ábside. El arco de medio punto del hueco apoya sobre columnas en cuyos bellos capiteles, en muy buen estado de conservación, se representa a un centauro disparando el arco el de la derecha, y dos cabezas de aves alojadas en una tupida enramada el de la izquierda. Estos temas se vinculan al taller de Fuentidueña.
El presbiterio también pertenece a la época románica de la iglesia, y está delimitado por un bello arco triunfal ligeramente apuntado y doblado. Éste descansa sobre dos semicolumnas adosadas con sus respectivos capiteles bajo cimacios; el de la izquierda luce motivos vegetales de hojas de acanto y un rostro infantil, y el de la derecha unas figuras humanas que representan a un personaje vestido con túnica, un soldado con espada, escudo y cota de malla, y unos leones que tal vez representen una escena de la vida de San Pedro o la victoria del bien sobre el mal.
La pila bautismal, de caliza, está ubicada en la nave de la Epístola y su vaso está decorado en su parte superior con una sucesión de arquillos de medio punto invertidos y decorados con diversas incisiones.
Una imagen del apóstol preside el retablo mayor barroco, que se hizo en 1769, y que sustituía al retablo viejo, que fue asentado en otra parte del templo y es hoy el retablo de San Antonio de Padua.
Aprovechando la festividad, desde hace algunos años se celebra una joranda de la matanza, que va ya por su novena edición y que rememora, en parte, las que se hacían en épocas pasadas.
