POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA).

Para «mis paisanos» de la Isla Bonita, que han recibido este 25 de diciembre el regalo de Navidad que más anhelaban: el fin de la erupción del volcán de Cumbre Vieja después de 85 días de actividad, 7.000 personas desalojadas de sus casas, 1.241 hectáreas sepultadas bajo la lava, y un total de 2.988 construcciones destruidas y 3.039 con daños.
Pero es ahora cuando comienza el verdadero reto: hacer que La Palma resurja de sus cenizas y haga honor a su nombre de Isla Bonita que siempre ha sido.
Esperemos que ahora que se ha apagado el volcán oficialmente, no se apaguen también y se conviertan en humo tantas promesas de ayudas y de subvenciones como algunas bocas oficiales han vertido mientras los cráteres vertían lava (y valgan las redundancias): realojos de desalojados porque han perdido sus viviendas, reconstrucción de carreteras y de hectáreas de cultivo arrasadas,… El tiempo lo irá diciendo. Porque como decimos en nuestra tierra, una cosa es predicar (o prometer), y otra dar trigo.
¡Buen día! Y nos vemos el próximo verano en Tazacorte.