POR ÁNGEL RÍOS MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA)
Tal día como hoy pero de 1859, La Paz en su portada y siguientes, estando previsto que la línea férrea cruzase el Valle, publicaba:
FERROCARRIL DE ALBACETE A CARTAGENA.
Hemos dicho que entra el Segura en la rica cañada de Cieza, por donde continúa el trazado del ferro-carril, y para cuya descripción no podemos menos de citar las mismas palabras del Sr. Almazán, porque no se nos tacha de exagerados al pintar tan fértil suelo, y juzguen apasionadas nuestras palabras los que no hayan visitado lun hermosos y pintorescos lugares.
En Cieza, el viñedo y olivares merecen especial mención, siendo sus pasas y aceitunas las mejores que se conocen en toda la provincia. En ella se ven ya algunos huertos y palmeras, como muestras de su benigno clima; pero en donde cambia completamente el cultivo es a una media hora rio abajo, en que un continuado bosque de frutales viene a reemplazar las semillas y frutos de que hasta ahora hemos hablado.
A1 entrar en este precioso valle es casi imposible dominar la grata sorpresa que su vista causa. Un camino estrecho y sinuoso, techado con frecuencia por el ramaje de limoneros y naranjos; elevadas colinas de terrenos terciarios, en que el yeso y la arcilla se hallan interrumpidos por alguna que otra estribación de caliza jurásica; sierras altísimas, que coronadas de pinos atraviesan en su marcha la dirección del rio, y al parecer van a servirle de insuperable vaya; y por último, un suelo, siempre verde, en que la naranja, el limón y las frutas más delicadas se disputan espacio en que desarrollarse: tal es en bosquejo el cuadro que presenta este país fascinador.
Si en él descendemos a la cuestión de números, hallamos aún más precio y valor en las tahúllas de cuanto he anunciado, habiéndolas en Blanca que han costado la enorme suma de 18,000 reales, y siendo de 10,000 el precio corriente de todas las de huerto.
En arrendamiento producen de 25 duros arriba, llegando a 40 y a El Ferrocarril y la Estacíón de Blanca 45 en algunas: valor tan fabuloso comparado con los rendimientos comunes en España, que solo viéndolo y admirando sus frutos, es como puede principiar a comprenderse.
Si atendemos a la población, Abarán, Blanca, Ojós, Ulea, Villanueva, Ricote y Archena son otros tantos pueblos que en unas 4 leguas encontramos en los bordes del rio.
Si nos detenemos un momento a ver la calidad de los frutos, su justa nombradía y su valor en el mercado, siempre una mitad o tercera parte más que los valencianos, nos darán la mejor muestra de su superioridad indisputable; bastando decir para que se forme idea de la vegetación de estos sitios, que en Abarán y Blanca se crían melocotones de 24 onzas cada uno, siendo tan abundantes los de 20 que de estos se transportan a cargas.
En todo guarda allí la naturaleza iguales proporciones; y el día que estos terrenos los surque un ferrocarril, no se comprende hasta dónde irá su valor territorial.
