UNA TRISTE REALIDAD…
POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO)
Un camión cargado con miles de diccionarios de sinónimos, se estrelló ayer perdiendo toda su carga. Los testigos quedaron atónitos, sobresaltados, horrorizados, desconcertados, estupefactos, confundidos, conmocionados, sacudidos, paralizados, aturdidos, sorprendidos, sobrecogidos, desconcertados, asombrados, confundidos, abrumados, horrorizados, entumecidos, sin palabras y perplejos.
Debo aclarar que no hubo multitudes tratando de quedarse con esa carga de libros dispersa por el suelo. Nadie se llevó un libro. Quizás si hubieran sido botellas de vino o cerveza, una inmensa cantidad de personas habrían arrasado con todo. Así las cosas…
