“UNA LLAVE QUE SE HIZO PARA LA PUERTA PRINCIPAL DE LA ZARZA; CONQUISTA” (CÁCERES)
Oct 15 2025

POR ÁNGEL CADENAS HOLGUÍN, CRONISTA OFICIAL DE CONQUISTA (CÁCERES).

“Al entrar en la Conquista, lo primero que se ve, son las huertas, el Palomar y la Casa del Marqués” dice el romancero popular, es lo primero que se divisa bajando por el camino de Garciaz. Era esta casacon toda seguridad el solar del señorío de la Zarza. La Zarza fue el nombre antiguo del lugar, hasta 1627, que pasó a ser Villa denominándose “La Conquista” en alusión a la conquista del Tahuantinsuyo o Imperio Inca y  dando ditado o denominación al Título de Marqués que Carlos V concedió al conquistador Francico Pizarro en 1532 perduró este topónimo, hasta 1916, que se le puso el añadido, Conquista de la Sierra (Cáceres). En la Zarza nos encontramos en el siglo XVI con dos construcciones señoriales, que se diferencian, no obstante, entre sí en algo fundamental; se trata, en un caso, de una fortaleza o palacio, y en otro, de una casa solariega. La diferencia está en que la casa fuerte o palacio como lo llaman los lugareños, nos presenta en la portada el escudo de los Pizarro: dos osos rampantes sobre un árbol; en la casa señorial, sin embargo, no aparece el escudo de los Pizarro, sino el de los Orellana, que pertenecían al linaje de los Bejarano: diez róeles en tres filas de tres y uno abajo. Otra diferencia entre la casa solariega y el castillo es que este último tiene elementos defensivos y militares -en el caso que nos ocupa una torre y un patio de armas-, mientras que la casa solariega no los tiene; ésta era más bien una gran construcción destinada, no a la defensa, sino a la producción agrícola y ganadera; por eso estaba rodeada de huertas, olivares, viñedos ,molinos. En el caso de la Zarza, de la casa fuerte o palacio solo quedan algunas paredes medio destruidas. Sin embargo, sí queda en su integridad la casa solariega, que es de la que nos ocupamos. Ambas están en relación con el linaje de los Pizarro. Tras la reconquista de Trujillo en el año 1232 los terrenos circundantes fueron repartidos entre los cristianos que habían participado en ella. Además de las órdenes de Alcántara y de Santiago y del obispo de Plasencia, intervinieron en la reconquista tres linajes que procedían de tierras más al norte. Tales fueron los linajes de los Añasco, los Bejarano y los Altamirano. Los Pizarro procedían posiblemente de la zona de León y se incardinaron en los Añasco. Pero la verdad es que entre los tres linajes citados hay cruces constantes e intereses cruzados.

En el caso de la Zarza, todo empieza con Gonzalo Pizarro, padre del conquistador Francisco, llamado “el Largo”, no se sabe si porque era muy alto o porque gastaba fácilmente el dinero; no exactamente en despilfarros, sino también en acciones generosas. Este Gonzalo, a su vez, era hijo de Hernando Alonso Pizarro, quien casó en 1445 con Isabel Rodríguez de Aguilar. Con este matrimonio emparentan entre sí los tres linajes trujillanos de la reconquista: Hernando era de los Añasco; e Isabel era, por parte de padre, de los Bejarano y, por parte de madre, de los Altamirano. No era Gonzalo en un primer momento hombre que poseyera terrenos; gracias a su mujer, los primeros terrenos que tuvo fueron los de la Zarza, que venían de los Bejarano o Vargas, rama a la que pertenecía su mujer. Por eso quizás su salida vital fue la de la milicia. Con poco más de veinte años Gonzalo interviene en la conquista de Granada con las huestes de los Reyes Católicos; de allí salió, según Clodoaldo Naranjo, con el grado de capitán. Participa después, entre 1496 y 1500, en las guerras que los Reyes Católicos llevan a cabo en Italia en defensa de Nápoles como reino perteneciente a la corona española; lo hace bajo las órdenes del Gran Capitán y destaca por sus acciones. Regresa a Trujillo en 1503, donde contrae matrimonio con Isabel Vargas y Rodríguez de Aguilar. Con la milicia había conseguido ya prebendas; pero con el matrimonio consigue la propiedad de los terrenos de la Zarza, cuyo titular era su esposa. Tras la vuelta de Italia y la boda, viviría sobre todo en la Zarza con su esposa hasta el año 1508 en que fallece ella. Es muy posible que lo hiciera en la casa solariega que conocemos como la casa de la marquesa. La casa fuerte o palacio sería construida después por su hijo Hernando y su esposa Francisca Pizarro Yupanqui en 1550. Curiosamente en la casa fuerte o palacio está el escudo de los Pizarro sobre el arco  de la fachada principal adornada de piedra con elementos nobles ; en la casa solariega no aparece el escudo de los Pizarro sobre el arco de medio punto también de la fachada principal que da hacia al este; sobre ese arco sólo hay tres círculos con dibujos esgrafiados de rosetas hexapétalas. No podía tener el escudo de los Pizarro, si es que era la casa solariega de la familia de su mujer, en cambio, sobre el dintel de la chimenea está el escudo de los Orellana, con sus diez roeles o monedas de oro , fue residencia del linaje de los marqueses de la Conquista, recientemente se ha  restaurando, para alojar apartamentos turísticos y de eventos ,se debería de considerar, cómo unas de las mejores reformas del patrimonio arquitectónico, de Extremadura de este año, estamos a pocos meses del IV centenario de su declaración de Villa. Estas familias de noble linaje, los  Pizarro y los Orellana  se fusionan y unen sus apellidos como Orellana-Pizarro. Es en atributo y recuerdo a Dª María Asunción de Orellana-Pizarro y Ulloa, Grande de España ,marquesa de la Conquista, en el periodo comprendido entre el día 25 septiembre de 1929 hasta el 30 diciembre de 1961, quien dará ,la denominación de esta casa, adquiere ese atributo nobiliario, la casa de la marquesa, porque en ella residió y así  es recordada, siendo la  marquesa, una Grande de España, comentan y nos trasmiten los más mayores del lugar, que la recuerdan con enorme cariño, el testimonio del pintor Francisco Masa, a quien manifiesto, todo el agradecimiento por su aportación, que con enorme entusiasmo, nos dibuja con su pincel en mano y en panorámica mirada enristre, en aquel tiempo, que la conoció siendo niño, dado que su padre era empleado de la marquesa, ella le tenía a el mucho cariño, veía cómo le gustaba la pintura y llegó a decirle al adolescente aprendiz de pintor: “quiero que cuando tú seas un artista me hagas, un retrato mío”, cosa que él nunca olvidaría y la retrató en oleo, es un   cuadro en gran formato la marquesa aparece vestida con mantón de manila enrejado, sacada  de una fotografía que conservaba, que copreside un  lugar relevante, los otros dos retratos son los de su esposa Epifanía  y otro de la escuela de Vázquez Díaz, el conquistador F. Pizarro, todos lucen en  la pared del salón  de su domicilio, la excelentísima señora  marquesa, atesoraba  en su casa obras de arte, como una colección de esculturas con  temas tauromáquicas y ecuestres del escultor valenciano Benlliure, un cuadro de “Francisquito” colgaba en sus paredes, buscando en el árbol genealógico encontramos un Francisquito, se trata de Francisco Pizarro Pizarro, hermano de Juan y de Inés hijos de Francisca, mas no hay certeza que se trate del susodicho, ni del autor ni del paralelo actual del retrato, ella estuvo casada, no dejó descendencia, de un esposo del que pronto se separaría, el  era  aficionado a la caza, tenían un globo aerostático, con el que sobrevolaron por estas estribaciones occidentales de la sierra de Guadalupe, mujer generosa con su pueblo y como descendiente  más próxima a Francisco Pizarro tuvo el honor, en su visita al Perú, donde fue recibida con todos los honores de Estado, y como marca el protocolo, en la capital, Lima los  cañones dispararon las veintiuna salvas, por su presencia ,y navegando con las autoridades andinas por el  Océano Pacífico dijo: ”Cómo pueden llamar a este mar Pacífico, con todo este enorme oleaje” fueron muchas de sus  amistades de la nobleza española, las pasaron por Conquista, incluida la Casa Borbón, también decía, en sus viajes que ganas tengo de dejar el protocolo, de poder ir a la Conquista y poder comer en la mesa, como se hace en casa, María moriría en Madrid en una residencia al cuidado de las monjas , sus cenizas descansan en el mausoleo de los Marqueses de la Conquista en Trujillo sus restos yacen junto a su padre y su madre al lado, no dejó descendencia , el título de Marqués de la Conquista pasa a D. Antonio Pérez de Herrasti Orellana y la casa solariega de los Orellana y el palacio-Fortaleza de los Pizarro lo heredaría Dª Julia Orellana ultima propietaria en el linaje de los Orellana-Pizarro, y  con ella también se liquidarían ,los últimos bienes de lo que fue el Señorío de los Pizarro en la Zarza, con un raigambre arraigo de más de ocho centurias ,de este modo las huertas, la finca de  Santa María, finca del Palomar donde se encuentra el castillo de los Pizarro, caballería de Fuente Santa y otros terrenos cambiaron de propietarios, sabido es  que sus bienes  fueron muy bien administrados por el  Sr. Floriano Sanchez y su esposa la Sra. Natividad Salor, la casa seria vendida a  Juan Rodríguez, por cincuenta mil pesetas, que era el  alcalde del pueblo y de este señor, la casa pasa a ser heredada a su hija Ana  y su esposo, Juan Barrera, y pasaría a ser propiedad  de su sobrino José María y de  su familia, que recientemente la vendería  a un hijo del pueblo Cesar y su esposa Monica, ambos ingenieros, pasando a ser lo actuales propietarios. Volviendo medio milenio atrás en  los años de su glorioso  esplendor,  ya volvemos con Francisca Pizarro Yupanqui, en la Zarza, junto a su tío carnal y esposo Hernando, año 1550 , ella  tan sólo, contaba, con  la corta edad de 15 años, y mandan construir la Fortaleza de los Pizarro, todo un majestuoso símbolo , representación de poder, como se refleja en su fachada principal,  en el centro está el escudo de los Pizarro con su árbol y dos osos rampantes, tanto a su izquierda como a su derecha hay otras dos piedras con pretensiones de ser esculpidas escudadas, (dos reales que pagó a Pedro, porque trajo unos cuartones labrados de la obra de la cueva, cuatro reales que pagó a Francisco Sánchez, cantero porque se ocupó un día haciendo los agujeros en la cantería a donde entrasen los cuartones) no sabemos porque razón no acuñó el cincel, no se labró, es un misterio por resolver, sería treinta años más tarde cuando Jerónimo González, representaría  sus bustos en el escudo del Palacio de la Conquista en Trujillo, se conserva una magnífica escultura orante del Sr. Hernando con sus vistosos  atuendos de conquistador que están en la iglesia de San Francisco en Trujillo, esta arrodillado ,no en rendición, mas bien en gesto de gratitud a la vida, como a modo de  reflexión. Crean nuevas  construcciones en el marquesado , que está evocando a la arquitectura inca y de su tiempo, como la fragua, la presa del Marqués con su molino de agua, que molió , el cereal segado con el hocino  de los segadores del pueblo, que merecen su  tributo y reconocimiento por parte de a quien corresponda ,y fue hasta 1936 , siendo su último molinero Francisco Holguín .Y se conservan cimientos de piedra de edificaciones en márgenes de los arroyos, Francisca, estuvo bajo la protección, de una gran figura que es Dª Catalina de la Cueva, su rol fue más bien de tutoría, era su patrona y le acompañó a lo largo de  las etapas de su vida. Catalina fue la benefactora de la primera Obra Pia de los Pizarro y mandarían edificar en Trujillo, hospital, hospicio, conventual e iglesia, ella falleció en esta Casa de la Marquesa, entonces de su señora y patrona Francisca.

La estructura arquitectónica de la  casa señorial está en relación con la Iglesia de San Lorenzo, a doscientos metros distante a su poniente, como se ve en paralelismo los contrafuertes, es el mismo encaje de las piedras formando cruces , la fachada de la casa tiene una hermosa rejeria en las  ventanas de sillería noble, coronada por la señal de la Santa Cruz, denotando la fe cristiana y signo de protección de la casa contra cualquier mal. En las traseras y en los laterales hay corrales con altos muros y algún pórtico, en los archivos  dice que “Descargansele que pagó a Baltasar Díaz , carpintero del adecero que hizo en la rueda de la noria  tres reales, a unos hombres que ayudaron a mudar la noria que no podía sacar agua sesenta y ocho reales y trescientos y sesenta maravedíes de cinco docenas de arcabuces que se compraron para la ñora de la Zarza”, aún existe el pozo de la noria que sita ,en el patio de eventos y tanto al norte, como al este ,esta la huerta, donde confluyen dos arroyos, el arroyo de las Pilas con el arroyo del Valle de Conquista, es la enriadera, siendo tierra fértil para el cultivo, los incas se encomendaban a su deidad, Pachamama, para obtener abundantes cosechas, los surcos arados  sobre esta tierra de asentamiento romano , por tanto consagrándose a la diosa Ceres y forman los acuíferos de cuyos pozos y fuentes  abastece el pueblo de agua mineral ,en este  terreno pizarroso al saliente en las cumbres de su nacimiento.en su cuenca de recepción  y granítico en el poniente de su escorrentía. Situémonos en la plaza del pueblo vamos a partir y bajando por la calle Real, nos  encontramos en el camino de la calzada, dirigiéndonos en sentido hacia la vecina Herguijuela, en esta desempolvada  vía  celta y romana se encontraron inscripciones latinas , y allí , encontramos entre zarzas y paredes , las cercas y los cercones, a los que se acede por sus puertas, estás  con su vernácula arquitectura de piedras armoniosamente encajadas  en los  portalones ,que sustentan las puertas de hierro , tienen pozos con  brocal y pila de granito donde sirve de abrevadero al ganado ,cuerda y cubo con  agua , y que aún perdura  , el sustrato lingüístico de las Viñas, hay constancia al menos de dos viñedos, y una copla sátira local de “La  mesonera  y el carrero” y sabido es, de la buena calidad de los vinos de la hija del marqués, don Francisco Pizarro, denominación a posteriori de  “Marques de la Conquista,” media arroba de vino de la Zarza cuatro reales “Trujillo 1588 marzo ,10, “Cargo de la Zarza ,los  gastos de la Viña generaron 339 peonadas se descargaron en pagos cuatrocientos cuarenta y nueve reales y nueve ducados”, no costa la recolección de la uva, la vendimia. Doña Francisca Pizarro Yupanqui, en el archivo de protocolos de Trujillo de María Luisa López Rol, Fundación Obra Pia de Los Pizarro. Y aun perduran, en algunos huertos, parrales, viña y vid, y quién sabe si eran de estos  sarmientos, aquellos vinos, y viñedos y pagos como el vecino Pago de San Clemente, llamada así por la parroquia trujillana a la que pertenece. Plantaron olivos, hoy centenarios que cuyas aceitunas, producen un aceite excelente que se guardaba en las tinajas de latón, y los más veteranos de la prensa almazara, prueban  el aceite a freír con migas, pringas  y torreznos y las sabrosas  aceitunas de mesa guisadas tradicionalmente  con aroma a orégano origen del  monte Zuil hasta Cerromesado y otras especias cada vecino su propia receta de condimentación, la legislación vigente es proteccionista, en su mayorazgo hubo, frutales,  ganadería,  y caza menuda, cauce abajo frondosas vegas y molinos, puentes y vados enrollados para cruzar el río, caballerizas, en este lugar da prestancia, toda una fortaleza a conquistar, levantada y destruida, se debe de recordar, con sus valientes guardianes, que guardan lealtad, evocando todo ello anverso y reverso a la epopeya de una gran historia del  Tahuantinsuyo e hispánica, en esta Extremadura de espada, arado, pastor y rezo y de  arte y de sabiduría, de unos hombres y mujeres que cuyo  estómago,  pocas veces solía repicar. Gonzalo Pizarro el padre de la saga de conquistadores, que tantas veces cabalgó desde esta solariega casa, hasta lo alto de la sierra de la Barrera, más allá trasponiendo al saliente sol en Valmesado, que era una de sus muchas propiedades, montado a caballo, yegua y burro. Regresaría a la Zarza pero esta vez, ya , su cuerpo sin vida, pero que sería de sus armas y armaduras y estandarte familiar el de su familia con sus dos osos rampantes en su árbol, más las cadenas de oro de Navarra se incorporaría al cuarto cuadrante del escudo español, hombre valiente, capitán trujillano, ahora ya en esta última  ocasión, sería para recibir su primera sepultura ,aquí en la Zarza ,el descanso eterno del guerrero, “hit iacet”, tras su fallecimiento en Navarra en el asedio francés del castillo de  Maya, su hijo Hernando, gran partícipe en la conquista, que recibe el mayorazgo y sus bienes, mas por la  parte materna, trasladaría años después, sus restos con alta solemnidad a la Iglesia  Conventual de San Francisco en Trujillo ,y su nieta la primera mestiza, llegaría veintiocho años después, a la casa de la Zarza, la de su abuelo español, la corona española de Carlos I, a petición de Pedro de la Gasca, temía por razones realmente políticas, que tanto aquellos españoles, como los pueblos incas vieran y aceptasen  ,en ella, a  una nueva soberana, legítima heredera por la Real Cédula de 12 octubre de 1537, y alejándola de Cuzco o Lima a estas tierras extremeñas de Trujillo en la Zaza, hoy, Conquista. La casa gracias a la actual reforma, acometida por César y Mónica Conquista ha recuperado y preservado este histórico magnífico Resort, sito en la Plazoleta, que debería de cambiar su nombre una vez ya remodelada , y conceder por poseer nobleza propia y única ,el rango de Plaza,  la del  “Marqués de la Conquista “de cuyo nombre, tomó el pueblo, es aquí, en esta misma morada donde, padre, hermano e hija del Conquistador y Marqués,  residieron , se trata de una  plaza rectangular esta encajada por tres fachadas, a su izquierda presidiendo la casa solariega y las otras dos conservan en sus ruinosas paredes, una sólo con su frontal rebajados y muro a modo de telón de teatro, recordando a Tirso de Molina este fue uno de sus escenarios en su obra la “Trilogía de los Pizarro” Todo es dar en una cosa, la lealtad contra la envidia y Amazonas en las Indias y asomado, una  puerta abre, el zaguán es un edén, veremos un chaparro que es una vieja encina, es la huerta, la plazoleta en las partes nobles, puertas y empedradas ventanas enmarcadas con piedras recuperadas de la vecina Fortaleza- Palacio, y  separada la cuarta fachada, es una casa de muy bien conseguida  arquitectura, con su típico corral de altas tapias, se encuentra deshabitada, desde hace tiempo, en sus bóvedas anidan las golondrinas y por delante de  su acerado, sirve de carril para el camino vecinal de Garciaz, volviendo a la solariega casa, tiene en sus corrales, ahora ya  ajardinados y de nuevo  refloreciendo coloreando y da esplendor y , a quien la contempla, una esbelta nueva estampa, y todo ello enmarcado, en este bonito nuevo Resort y sin olvidarnos “descargándosele, dos reales de una llave que hizo para la puerta principal de la Zarza” título de esta publicación porque esa llave solariega abrió la puerta de un señorío y ahora abre ,de par en par, un resort, por otra parte, la llave sirve para abrir y también para cerrar, es de sugerir que hay que recuperar y habría que hacer otro resorte en las inmediaciones del castillo con él, su rollo jurisdiccional y patio de armas y un soterrado sótano, arsenal o cueva que pueblan murciélagos, y  un estanque con agua, dónde la transmisión generacional y oral nos llega  que allí murió la hermana niña de Francisco Pizarro, cuyos restos yacen en la iglesia de San Lorenzo Mártir, la torre del la fortaleza se restauró por mediación del Presidente extremeño don Guillermo F. Vara mediando con la entidad Liberbank, sepan que este rincón es conocido, por el nombre de los mícales, cernícalos, que poblaron en sus hornillas, después vendrían las chovas, córvidos, que formaban negras  bandadas , y  en  los mas alto en las cornisas, crotoran las cigüeñas, si esto sucediera, con lo que se reconstruiría  esta deuda histórica, se repondría, la exaltación de este vistoso Alcázar, y cuyas ruinas producen una especial fascinación a quien las contempla, sufrió un incendio en torno al año 1755, sigue lamiéndose de las quemaduras, que no cicatrizan, ya con las cenizas sepultadas en el subsuelo ,que en su  día tuvo  este pequeño pueblo extremeño, de Cáceres, que no reniega de su pasado, que alcanza la categoría de villa de señorío desde 1626, don Juan Hernando Pizarro, alférez mayor de Trujillo, nieto del Comendador don Hernando Pizarro y de doña Francisca Pizarro Yupanqui, hija de Francisco Pizarro el conquistador del Perú, compró la Zarza el 22 de noviembre de 1627 y cambió el notadla lugar por el de Conquista el año 1630 el rey Felipe IV concedió el título de Marqués de la Conquista, a cambio de que renunciara formalmente al marquesado en Indias  y a los 20.000 vasallos que le otorgaba la Real Cédula de 1537, concedidos a su bisabuelo, el Conquistador y Gobernador de Nueva Castilla, el título fue revalidado por el Real Despacho del 8 de enero de 1631, tras resolver varios litigios que había sobre él.

Quiero dar mi agradecimiento, por las  aportaciones facilitadas en la elaboración de este documento, a mis amigos, los  ilustres conquisteños D. Eustaquio Sánchez Salor, catedrático y al pintor D. Francisco Masa Serrano, sin olvidarme de M. Luisa López Rol, archivera.

FUENTE: .C.C.H.

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