POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)
Es imprescindible para escribir, hablar o recordar a este compañero de parte de nuestra vida, el cine, citar el libro de José Antonio Yeste Segarra: “El Teatro Cine Regio. El orgullo de D. Trini”. Mis recuerdos sobre este emblemático edificio comprenden desde los primeros años de la infancia, hasta que fue demolido, para la construcción de un bloque de pisos.
En nuestros juegos, en la calle Carrera, veíamos colocados unos grandes andamios que nos parecían gigantes y cuya altura, desde la calle, producía una clara sensación de peligro. Recuerdo vagamente algún que otro accidente ocurrido en este periodo, impregnado por los llantos de una familia.
La inauguración del Teatro-Cine Regio tuvo lugar en septiembre de 1951. Hoy acuden a mi memoria nuestras visitas, durante la infancia, a la zona conocida como “el gallinero” para ver la película que, en sesión infantil, se proyectaba a las 4 de la tarde y que, por lo general, solía ser del Oeste, plagada de numerosos indios, flechas y disparos; la que seguíamos con gran alboroto, golpeando los tablones asientos del gallinero, especialmente cuando llegaban los “buenos” para salvar a los escasos soldados rodeados de indios.
Era inmenso el gentío que asistía a las primeras funciones de cine y la calle Carrera se convertía en un auténtico hervidero de personas, esperando su entrada para la segunda función. Los puestos ambulantes, con las numerosas ofertas de caramelos o frutos secos, despertaban la ilusión del público. Mientras tanto, Pascual Megina y Alfonso Yeste, los taquilleros, no cesaban en su trabajo de venta de entradas y, en ocasiones, se veían obligados a cerrar la taquilla al estar todas las entradas vendidas y el aforo completo.
Los porteros cuidaban de que todos los que guardaban cola para entrar llevasen su entrada en la mano, evitando que los niños “se colaban sin pagar”. En este sentido, José Moreno era el portero que, al ser padre de mi mejor amigo , conocía mejor estas triquiñuelas..
Emilio Campos era el encargado, en la pequeña cabina de proyección de colocar las grandes bobinas cerca de la máquina. Yo admiraba su trabajo y era, para mí, un héroe que vivía cerca de nosotros, en la calle Parras.
Una vez en el interior del Cine, generalmente en horario de las 8 de la tarde,, el silencio de los espectadores se veía gratificado con el sonido de célebres canciones del momento, de autores como Alberto Cortés o Miguel Ríos.
Cuando había actuaciones de Teatro o espectáculos musicales, el autobús con los artistas paraba en la calle Dr. Velázquez, donde se encontraba la parte trasera del Cine que daba acceso a los camerinos. Los niños esperábamos curiosos la bajada de los artistas para comprobar si conocíamos a alguno de ellos o si llamaba nuestra atención su manera de vestir; especialmente de las mujeres quienes, lejos de la sencillez de nuestras ropas, lucían coloridos trajes y sombrero.
En una de mis visitas al Archivo Municipal me llamó la atención leer, en una de sus carpetas, el interés de compra del edificio, en el año 1953, por la Mina Arrayanes de Linares.
Fue aquí, en este entrañable y singular edificio, donde vi las numerosas películas que nos hacían reír o emocionarnos. Antes de su proyección, el NODO; recogiendo las noticias más destacadas; siendo los goles de la Selección lo que más nos gratificaba.
Permanecen imborrables en nuestro recuerdo películas como “Agustina de Aragón “, “El puente sobre el río Kwai” (cuya música nos acompañó durante largo tiempo), “·Diego Corrientes” , “El León de Castilla” o “El último cuplé”; película ésta que, en 1958, nos supuso un gran impacto al comprobar la belleza de la artista Sara Montiel….
Hubo numerosos festivales con fines benéficos, artistas locales que lograron hacernos reír y disfrutar con sus canciones, humor y bailes; pregones de Semana Santa o conciertos de Bandas de Música, como la de la Guardia Civil de Valdemoro.
En una ocasión, Antonio Machín, nos hizo felices al interpretar durante su actuación varias de las canciones que escuchábamos en Radio Villanueva, como “Dos gardenias”, “Envidia” y “Angelitos negro”. Más tarde, actuaría Enrique Montoya interpretando “Esperanza”; canción que sonada en todas las Emisoras. Ya en el último período de Manolo Escobar quien provocó las delicias de todos los asistentes.
Posteriormente, en los años 70 y siendo Concejal de Cultura D. Antonio Domínguez, se programaron durante las primeras Fiestas de septiembre: una zarzuela en el Regio de Verano y varias funciones de Teatro. Ya en las segundas, o Fiestas de San Miguel, se representaron durante varios días en el Regio de Invierno destacadas obras, a cargo de artistas de gran renombre en cine y, especialmente, en televisión. Las Compañías de Manuel Manzaneque, “Tirso de Molina” o Diaz Merat ofrecieron obras de Miguel Mihura y Alejandro Casona, con artistas tan célebres como José María Escuer, Mari Paz Pondal y José Marín.
La llegada de la televisión y de los video-clubs supuso unas nuevas formas de vida e hicieron descender considerablemente el número de asistentes al Teatro-Cine Regio, por lo que la familia Carrascosa, propietaria del mismo, decidió vender el edificio en el año 1.973-
Unos nuevos empresarios de Jódar no lograron superar las dificultades. No obstante, el Teatro se siguió utilizando para otro tipo de actos, como mítines de los distintos partidos políticos, en las primeras elecciones y candidatos a la Alcaldía municipal.
En 1978, una Comisión de Fiestas, integrada por once personas de distintas profesiones y ajenos a la vida municipal, contrató varios representaciones teatrales, con obras de Mihura y de Antonio Gala, a cargo de una gran selección de artistas como Mary Carrillo, Teresa Hurtado, Victoria Abril, Fernando Delgado o Charo López
Posteriormente y con motivo del Año Internacional del Niño, en 1979 se ofrecieron diversas conferencias y la representación de la obra de Ramón Molina “Padres e hijos”.
Más tarde, se produce una nueva venta del edificio, el derribo del mismo (afectando a viviendas de la calle Dr. Velázquez) y la construcción de un edificio con varios pisos y bajos comerciales.
Varias generaciones vivimos la época dorada de nuestra vida, ligada al Teatro Cine Regio; y perdimos jirones de nuestro caminar en Villanueva, recordando las películas, actores o cantantes, que la llenaron de sueños e ilusiones. Algunas noches invernales, al cruzar por la calle Carrera y pasar por el lugar en que estuvo ubicado el Cine, aún me pareció escuchar la inolvidable voz de Antonio Machín, junto a la de esa variedad de actores de teatro y el estruendo de las luchas entre indios y soldados de caballería. ¡Qué veloz cruza el tiempo en nosotros!
Intentaré transmitir una mayor información del libro de José Antonio Yeste Segarra, quien ha investigado de manera profunda todo ese periodo; reflejándolo en un libro imprescindible para cuantos deseen recrear de nuevo la inolvidable trayectoria del Teatro-Cine Regio.
FUENTE: M.L.F.