POR RICARDO GUERRA SANCHO, CRONISTA OFICIAL DE ARÉVALO (ÁVILA).
Ya han pasado estos días de tantas fiestas, que son esperadas y deseadas por niños y grandes, además este año según han caído los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes se han prolongado más de lo habitual entre fiestas y fines de semana. Ya eran fiestas cansinas, que hasta los chicos estaban deseando volver al colegio…
Viene siendo un tópico el de «que lo veamos al año que viene por estas fechas… con salud», sobre todo tras comprobar que la lotería ha pasado de largo, y siendo como es una ilusión más de las fechas, y para algunos, no es la menor.
Tengo un amigo que dice con una gran carga de ironía «Bueno, pues se pasaron las Navidades y ya están ahí Las Angustias y la Semana Santa, enseguida Ferias y ya están aquí otra vez las Navidades… cómo corre el tiempo…» a lo que le responde otro buen amigo de ambos: pues el tiempo siempre es igual, somos nosotros los que lo vemos según nuestras circunstancias.
Lo cierto es que el día de Reyes, entre el frío, los regalos de los niños y el frío del bolsillo, que después de tantos meneos de estos días, no se veía un alma por la calle. Cierto que ha sido uno de los días más fríos de lo que va de invierno. Apenas tres chavales con bicicletas flamantes y con brillo de nuevas, cruzaron mi plaza.
Y luego ese simulacro de nevada, que apenas manchó de blanco el suelo y los tejados para no durar nada, porque el tiempo «ablandó» después de las fuertes heladas.
El 26 ha sido un año anodino, y con unas expectativas raras. En lo económico, por ejemplo, que nos dan unas macro cifras de la economía general, que vete tú a saber su exactitud, pero la realidad es otra. Cada vez hay más gente que no llega a fin de mes, aún teniendo empleo fijo y por ello los pensionistas son salvadores de más de una economía familiar. O los mismos pensionistas, que les han subido bastante para lo habitual, pero sin embargo se está perdiendo nivel adquisitivo… ya cuesta mucho chatear, y es que la subida de los precios es sensiblemente mayor a los ingresos, por lo que el desfase se va acumulando, aunque las macro cifras sean tan altisonantes en boca de los poderosos.
Ya vienen las rebajas que animan algo el maltrecho comercio pequeño, que los grandes siguen apretando tanto que se siguen perdiendo pequeños autónomos de forma preocupante. Está cambiando el paisaje urbano y comercial de nuestras plazas y calles.
Esto no hay quien lo entienda, porque los hechos desmienten tantas de esas cifras… que te da la risa floja para no despotricar como te pide el cuerpo.
Y mientras tanto, a esperar vientos más favorables, porque el fallo no está en subir más y más, sino en contener esos precios galopantes y ahí entra mucho que el poderoso estado se conforme con algo menos, que las imposiciones no hacen más que crecer
Cambiando de tercio, dentro de unos días estará aquí de nuevo la Fitur, el nombre coloquial de la gran Feria Internacional de Turismo de Madrid, una de las ferias más importantes del sector. Siempre se ha dicho que habría que vender mejor las excelencias turísticas, patrimoniales y gastronómicas de nuestra ciudad para que el turismo siga mejorando, Para que la afluencia siga aumentando, porque aquí aún no estamos saturados y esa actividad turística es importante para nuestro comercio, hostelería de hospedaje y nuestros restaurantes, que aportan un buen número de trabajadores.
Pues lo dicho, volvemos a la vida cotidiana.