POR MAYTE APARIS, CRONISTA OFICIAL DE GALÁPAGOS (GUADALAJARA)
Las actividades permanentes de la biblio ya están en marcha de nuevo, si bien no hemos parado durante la Navidad celebrando otras especialmente diseñadas para compartirlas en familia.
Ayer, en el grupo que estudia los legajos del Ayuntamiento, casi vemos llegar a su fin el proceso de clasificación de la totalidad de los documentos que fueron trasladados a nuestro espacio.
Los últimos pertenecen ya al siglo XX y nos ofrecen, sobre todo, información muy interesante para conocer los censos tributarios (se detallan los vecinos contribuyentes, no la población al completo). Los primeros censos descubiertos ayer nos remontan al año 1919.
Hubo un documento que me hizo especial ilusión encontrar; se trata de una carta dirigida al Ayuntamiento fijando las siguientes visitas del bibliobús. Y es algo que ya sabía: en Galápagos siempre ha existido una bien asentada comunidad lectora.
Además, han sido muchas las ocasiones en las que Rosa Gómez, una grandísima profesional recientemente jubilada en el Servicio Cultural de la Diputación Provincial y que siempre hemos sentido que nos destinaba un trato lleno de cariño, me ha contado cómo empezó su andadura en el bibliobús que visitaba nuestro municipio.
La lectura une a las personas.