1976, CALLOSA DE SEGURA Y SUS FIESTAS HACE CINCUENTA AÑOS
Ago 03 2026

POR MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA (ALICANTE).

                                           

Las fiestas patronales de Callosa de Segura de 1976, año que coincidió con el inicio de la Transición española y estuvo lleno de cambios sociales y políticos, marcaron el final de una etapa tradicional antes de la creación de la Comparsa Sarracenos en 1977 y la llegada de las Fiestas de Moros y Cristianos en 1978, con actos atractivos, participativos y tan arraigados en nuestro territorio.

El año había comenzado con importantes acontecimientos para la vida local. El 25 de enero, José María Martínez Aguado fue elegido alcalde en una sesión pública celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento. Apenas una semana después, el 1 de febrero, más de quinientos vecinos participaron en una manifestación a favor de la amnistía y la libertad, reflejo del clima político que empezaba a respirarse en toda España. Meses más tarde, el 3 de octubre, cerca de dos mil personas volverían a salir a la calle para reclamar una mejor asistencia sanitaria y un mayor número de médicos para la localidad.

Pero 1976 también dejó noticias esperanzadoras. El 19 de marzo el obispo Barrachina bendijo la iglesia de San José, un nuevo templo largamente esperado por su barrio, cuya parroquia fue erigida en 1965 en un terreno donado por don José Gilabert Roselló. La Semana Santa comenzaba igualmente una nueva etapa gracias al entusiasmo de un grupo de jóvenes, animados por Joaquín Ramón Almira, cuyo trabajo contribuyó a revitalizar las celebraciones pasionales. Al mismo tiempo, se está dando mayor relevancia a las representaciones de la Pasión, cada vez más presentes en la prensa provincial. En el terreno deportivo, el Callosa Deportiva vivía una temporada inolvidable al proclamarse campeón de su grupo de Regional y conseguir el ascenso a Preferente bajo la presidencia de Antonio Pacheco Quirante. Noticias recogidas en la prensa gracias a las crónicas de José María Guillén -POLIN- y de un joven corresponsal que firmaba como SORIANO ESPINOSA.

Todo ello quedó reflejado en la revista oficial de las fiestas, dirigida por el propio alcalde. La edición de 1976 fue, además, la última publicada en el tradicional formato de cuartilla. Impresa en la Imprenta Molina y con fotografías de Jesús Peral y Antonio Rizo, sus páginas recogían la proclamación de Don Juan Carlos I como Rey de España, la bendición del nuevo templo del Barrio Lucas, el ascenso del Callosa Deportiva a Preferente, la jubilación musical del maestro Albert y artículos dedicados a la actualidad y la historia local. Hoy constituye una magnífica fuente para conocer la Callosa de aquellos años.

Las fiestas celebradas entre el 12 y el 16 de agosto, respondían al modelo tradicional que había caracterizado durante generaciones las celebraciones en honor a San Roque. La Comisión de Festejos, presidida por Manuel Ruiz Estañ y con José María Martínez Aguado como presidente de honor, preparó un programa pensado para todos los públicos, siendo sus vocales: José Guilló Sáez (caballero portaestandarte en la Semana Santa), Recaredo Mora Molina, Luis Moreno Hurtado, Rigo-Sixto Meseguer Maciá, José Ángel González Moreno, José María Guillén Campello, José María Palazón Jiménez, Jaime Serna Illán y Salvador Manresa González. La Reina de las Fiestas fue la señorita Rosa-Mari Pina García, acompañada por sus damas Josefina García Estañ y Ana García Campoy, mientras que la vida religiosa estaba dirigida por el párroco don Manuel Cayuelas Ballesta.

Aquellos días comenzaban al amanecer con el sonido de las dianas, el volteo de campanas y el estruendo de los cohetes. Los gigantes y cabezudos recorrían las calles despertando la ilusión de los más pequeños amenizados por la dulzaina y tamboril de Antonio Morales Pallarés, mientras el deporte ocupaba buena parte de las jornadas. El ciclismo disfrutaba de un lugar destacado con el XVII Trofeo San Roque y el Gran Premio Caja Rural de Bonanza, competiciones que reunían a destacados corredores. El fútbol tampoco faltó a su cita. El Callosa Deportiva presentó oficialmente su plantilla para la temporada 1976-1977 enfrentándose al C. D. Eldense, y durante las fiestas se disputaron también la final del XIX Trofeo Copa San Roque y un atractivo encuentro frente a un equipo de categoría nacional.

Actos singulares, como el Bando de la Huerta, acompañado por el grupo de Cornetas y Majorettes «Unión del Pueblo Español» y la banda cómica alicantina Los Claveles, despertaron un gran interés entre el público. Tampoco faltaron las actividades dirigidas a los más pequeños, con representaciones de teatro de guiñol y espectáculos de ventriloquía que hicieron las delicias del público infantil.

Las tardes daban paso a una intensa actividad festiva. Los concursos infantiles, el campeonato de dominó, la tradicional farolata y la ofrenda floral a la Inmaculada Concepción convivían con uno de los actos más esperados: el gran desfile de carrozas y el Coso Multicolor, que llenaban de color las principales calles de la ciudad y constituían uno de los grandes espectáculos populares de aquellas fiestas, un día, el 15 de agosto que comenzaba en la madrugada con la tradicional Alborada de la Virgen, disparada por la pirotecnia FERNÁNDEZ sufragada por don León Marco Praes.

Al caer la noche comenzaba otro de los grandes atractivos del programa. Las verbenas animaban simultáneamente la calle San Juan y el recinto de la calle Cervantes, donde los conjuntos Aries y Kinders hacían bailar a varias generaciones de callosinos. La Comisión de Festejos había realizado además un notable esfuerzo para traer a artistas de reconocido prestigio nacional. Daniel Velázquez, Alberto Cortez y el grupo Vino Tinto actuaban por primera vez en Callosa, mientras que el gran broche musical llegaba el día de San Roque con la actuación de Juan Pardo, uno de los cantantes más populares de la España de aquellos años.

Junto a la música moderna seguía ocupando un lugar privilegiado la música de banda. La Filarmónica, dirigida por Vicente Juan Illán, ofreció varios conciertos con un repertorio en el que convivían zarzuela, pasodobles y música sinfónica, culminando las fiestas con la interpretación del Himno a Callosa de Segura, compuesto por José Albert.

Sin embargo, el verdadero corazón de las fiestas seguía siendo San Roque. El novenario preparaba espiritualmente a los fieles para la solemnidad del 16 de agosto. Desde primeras horas de la madrugada, el Santuario acogía un incesante desfile de devotos que acudían a las tradicionales misas, antes de la celebración de la Misa Mayor y de la solemne procesión vespertina por las calles de la ciudad. La jornada concluía con un gran castillo de fuegos artificiales, música y la tradicional traca que despedía al patrón hasta el año siguiente.

Vista con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, la edición festiva de 1976 representa una época en la aquellas fiestas todavía giraban en torno a las verbenas populares, los conciertos de banda, las carrozas, el ciclismo, el fútbol y la intensa participación religiosa. Las comparsas de Moros y Cristianos, poco después, comenzarían a escribir una nueva página en la historia de las celebraciones patronales.

Por ello, el verano de 1976 merece ser recordado no solo por la calidad de su programa o por el ambiente que se vivió en las calles, sino porque fue el avance del último testimonio de unas fiestas tradicionales que durante décadas definieron la identidad de Callosa de Segura.

Aquel agosto quedó para siempre como el anuncio del final de una etapa y el prólogo de otra que transformaría la manera de celebrar a San Roque.

FUENTE:https://www.informacion.es/opinion/2026/08/02/1976-callosa-segura-fiestas-cincuenta-133025373.html

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