POR JOSE ANTONIO AGUNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA (CÁCERES)
Lamentamos hoy la pérdida de D. Vicente Muriel Regodón, considerado toda una institución y referente de la docencia extremeña y, especialmente, de la malpartideña, pues aquí ejerció como director de la Agrupación Escolar primero y luego Colegio Público «Licinio de la Fuente» -hoy Los Arcos- durante 15 años, demostrando su gran valía personal y profesional.
D. Vicente se hizo cargo del centro escolar desde 1971 hasta 1986, el tiempo que coincide esencialmente con la etapa de la transición democrática. Para hacer una breve semblanza de su labor al frente de nuestra escuela, extraigo estas sucintas pinceladas del texto que escribí para el libro «…De los niños que andan a escuela…» publicado con motivo del cincuenta aniversario del colegio público que celebramos en 2009. Decíamos entonces:
«D. Vicente Muriel Regodón (1971-1986) fue un director entusiasta que supo situar con sus dotes de organización y trabajo al “Licinio de la Fuente” entre los más prestigiosos centros de enseñanza pública de toda la provincia. Es generalmente reconocida su eficacia y acierto al implicar en un mismo proyecto docente a dos generaciones de maestros, cada cual con su pedagogía y “su librillo”, pero siempre buscando los mejores resultados para el alumno. D. Vicente supo valerse y apreciar la experiencia de los viejos maestros y unirla a las ganas de los más jóvenes e implicar a todos delicadamente en una educación que poco a poco debía ponerse en acuerdo con los nuevos tiempos democráticos que se abrirían después de la muerte de Franco.
Su amistad personal con el alcalde Juan José Lancho, -con quien concurrió a las primeras elecciones municipales de la democracia obteniendo el acta de concejal de Educación y Cultura de nuestro pueblo durante el periodo 1979-1983- y la sintonía con él alcanzada, reportó múltiples beneficios a la comunidad escolar. D. Vicente, gran aficionado al deporte, -y especialmente al baloncesto- construyó con la colaboración del ayuntamiento las primeras pistas polideportivas con las que contó el colegio y la localidad, a espaldas de la Cruz de los Caídos, en el propio recinto escolar, las dotó y consiguió fomentar entre los escolares las iniciativas deportivas, federando a un buen número de ellos… Del mismo modo, a lo largo de su estancia como director, y tras múltiples cambios y mejoras, vio cómo se ampliaban las instalaciones: en 1972 con el pabellón de preescolar y las pistas polideportivas y a finales de 1984 comenzó a edificarse un nuevo pabellón que contendría varias aulas, tutorías, un laboratorio y una sala de pretecnología, entre otras dependencias, que será inaugurado en febrero de 1986, muy pocos meses antes de que D. Vicente Muriel cesase después de 15 años de ejercicio y con la estima y reconocimiento de toda la comunidad educativa».
No puedo olvidar tampoco la implicación de Vicente Muriel como Concejal de Cultura -siempre de la mano del alcalde Lancho Moreno-, en la fundación y puesta en marcha del Museo que hoy me honro dirigir y que fue ideado por Wolf y Mercedes Vostell, proyecto del que fue gran valedor. Ello le valió, por ejemplo, el reconocimiento de la Asociación de Amigos del Museo como socio de Honor. Allí, por las instalaciones del lavadero de lanas, D. Vicente se dejaba caer de vez en cuando, ya jubilado, cada vez que venía con su bicicleta -lo cual sucedía con frecuencia- a pasear y echar un rato en sus queridos Barruecos. Y allí charlábamos de su pasión por la enseñanza, de sus buenos recuerdos de Malpartida y de las varias generaciones de malpartideñas y malpartideños a los que trató y formó -entre ellos al que esto escribe-. El aprecio y reconocimiento, querido Vicente, es mutuo por eso será difícil que Malpartida de Cáceres te olvide.
Nuestras más sinceras condolencias a su esposa Modesta, hijas, familiares y amigos. Descansa en paz, amigo y maestro Vicente Muriel.