Teófilo es Historia viva de Tornavacas, pues ha conocido muchos cambios, a nivel general, y también los producidos en su pueblo natal. Los ojos de Teófilo han sido testigos directos de la Guerra Civil o de la Segunda Guerra Mundial así como de otras muchas importantes innovaciones y acontecimientos ocurridos durante el siglo XX. Y, a nivel de Tornavacas, Teófilo también ha sido testigo directo de todos los enormes cambios que ha vivido nuestro pueblo desde que él vino al mundo en 1924: la llegada de la luz eléctrica, del agua potable a las casas, del alcantarillado, de la construcción de muchos nuevos edificios…
La historia de Teófilo comienza un 28 de febrero de 1924. Hijo de Wenceslao Sánchez y de Anacleta Vaquero, matrimonio del que también nacieron sus 8 hermanos: Juan, Pilar, Francisco, Feliciana, Jesús, Luis, María y Antonio. Eran, por tanto, una familia numerosa, algo habitual en aquella época, y como él mismo recuerda, había algunas veces que se juntaban 12 en la mesa (incluyendo a sus padres y a su abuela).
101 años dan para mucho y en próximas crónicas iremos desgranando la historia vital de Teófilo, un tornavaqueño ejemplar del que estamos muy orgullosos de tenerlo como paisano y al que podemos definir, en pocas palabras, como un trabajador incansable, volcado con los suyos y, ante todo, una buena persona. Una historia vital digna de contar y preservar.