POR LEOCADIO REDONDO ESPINA, CRONISTA OFICIAL DE NAVA (ASTURIAS).
Se me encogió el corazón esta mañana cuando Virginia González Acebal, visiblemente afectada, me informó por teléfono de que José Obdulio, su primo, había fallecido, y tuvo que repetírmelo porque la verdad es que no daba crédito a lo que estaba oyendo.
Anoto entonces a botepronto el recuerdo del tiempo en el que compartimos el ámbito de los asuntos administrativos de FEVE, como responsable de Intervención que fue, y vienen a mi memoria los viejos tiempos, de cuando, por ejemplo, siendo niños tanto él como su tío Tinín, (Florentino González Palacio, después también ferroviario), disputábamos ardorosos partidos con una pequeña pelota y la parte baja de los bancos como portería, en la sala de espera de la estación de Nava, donde yo era factor entonces.
Nacido en Quintana (Nava) en 1956, José Obdulio, que comenzó ejerciendo su profesión en los ferrocarriles de Valencia, y luego en las dependencias de oficinas de las estaciones de Oviedo y Gijón, era nieto e hijo de ferroviarios, pues su abuelo Obdulio, fallecido en el accidente de Infiesto en 1934, lo fue de Tracción en los Ferrocarriles Económicos, mientras su padre, Braulio, que era el hermano mayor de Luis y de Obdulio, asimismo ferroviarios de larga trayectoria, iniciaba su andadura en el Servicio de Movimiento de los Económicos de Asturias, que continuó en el Ferrocarril Cantábrico, desempeñando cargos de dirección tanto en esta última compañía como después en FEVE.
Estimado compañero de muchas horas de viaje en tren, charlas, reflexiones políticas y sociales, lecturas y hasta algún vino, José Obdulio era, a mi entender, un hombre discreto y agudo en cuyo rostro afloraba siempre una sonrisa comedida y amable, y tampoco era proclive a los grandes aspavientos, sino más bien partidario de la convivencia apacible y sosegada, como buen jugador de ajedrez que era, según se empeñó en demostrar con su grupo de amigos aficionados en la Casa de Cultura de Nava.
Lo comenté el otro día; el estar vivo trae sorpresas y tragos tan amargos como este, en el que nos toca, sobrecogidos, despedir a un amigo al que apreciábamos sinceramente. Mi sentida condolencia a toda la familia, y la paz y el descanso para ti, querido José Obdulio.
FUENTE: https://www.lne.es/centro/opinion/2025/04/22/adios-jose-obdulio-116624648.html