POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA).
La Revuelta Comunera de Castilla está considerada por muchos investigadores como la primera revolución moderna, 268 años antes que la francesa. Hoy, 23 de abril, honramos con la imagen segoviana de Juan Bravo, obra de nuestro paisano Aniceto Marinas, la memoria de todos aquellos que fueron sentenciados a muerte por defender, entre otros, unos postulados que prometían más libertades y una mayor justicia social para el pueblo.
Una buena forma de homenajear y rememorar esta Revuelta Comunera es (hoy que se conmemora, precisamente, el Día Internacional del Libro) leer, informarnos y analizar lo que sobre ella han escrito los autores que la han investigado y estudiado para conocer mejor lo que fue en realidad, el por qué se generó, lo que pretendía y las consecuencias que tuvo su derrota final. Sin ánimo de influir en quien esto se plantee, me limitaré a dar algunos nombres de autores que pueden ayudar a ello, casi todos avalados por su condición de catedráticos y profesores universitarios: Joseph Pérez; mi añorado Julio Valdeón Baruque; José Antonio Maravall; Juan Ignacio Gutiérrez Nieto; Luis López Álvarez; Joaquín González-Herrero («La Ley Perpetua. Fundamentos de una utopía»),…
Nunca falté a las primeras convocatorias que en la década de los años setenta del siglo pasado nos concentraban a decenas de miles de personas en la campa vallisoletana de Villalar de los Comuneros, y de aquellos años es esta composición que escribí pensando en Castilla como mi personal canto de añoranza (un pecado poético de juventud que ruego se me sepa perdonar).
Y no podía faltar en un día como hoy el monumento con el que FUENTEPIÑEL homenajea «Al Pueblo Castellano», que dede 1977 preside el jardín de la plaza de Santa Brígida, y que fue construido bajo diseño e iniciativa de Joaquín Barrio Martín colaborando en su construcción todo el pueblo. ¡Feliz Día de Castilla y León! ¡Buen día!
