POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)
El periódico Heraldo de Aragón publicaba, recientemente este titular: “Ricardo Calero es un artista entregado a la creación desde distintas disciplinas; es escultor, dibujante, fotógrafo, diseñador gráfico. Colabora asiduamente con Olifante, ediciones de Poesía, hace instalaciones y se mueve a su antojo en las diversas variaciones del arte y naturaleza.
Ahora acaba de cumplir uno de los deseos de cualquier artista: el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía incorpora dos de sus obras a su colección permanente. Son la instalación escultórica de sus obras “Sueños de ayer y de hoy” y una fotografía, “Memorias del viaje 0008” de considerable formato.
Manuel Borja-Villet había mostrado interés en las piezas y con el nuevo director Manuel Segade ha materializado la operación.
Entre las obras del Museo, destacan las de Picasso, Dali, Miró, Juan Gris y los aragoneses Pablo Gargallo, Pablo Serrano, Fernando Sinaga, ahora Ricardo Calero, más los nombres de Antonio Saura, Salvador Victoria, Manuel Viola, José Manuel Broto, el Grupo de Trama y Victor Mira
Ricardo Calero, nacido en Villanueva del Arzobispo en 1955. Cambia pronto la influencia del río Guadalquivir por la del Ebro. Inicia su actividad expositiva en 1976 con un proceso de formación e investigación.
Su inmensa y fructífera obra, la hemos ido conociendo en el tiempo y el espacio. Siempre nos ha cautivado, algún día tendré que recoger su amplio trabajo, en un pequeño texto. Hoy toca celebrar que dos de sus obras estén en el Museo Reina Sofía.

La instalación escultórica “Sueños de ayer y de hoy” es una obra realizada entre 2001 y 2012, perteneciente al proyecto Sueños en el mar, compuesta de fragmentos de copias de pasaportes rotos, maletas vividas, bolsas de viaje y textos poéticos, sobre el fondo de una fotografía, de más de 6 metros de larga, de un mar en el que se realizaron las acciones artísticas.
La obra “Memorias del viaje-0008” es una fotografía, realizada en el 2005, de 130×108 cm, que recoge un instante de las acciones, del “viaje”, de la travesía a deriva de unos pasaportes entre las olas del mar.
Sueños en el mar, es un proyecto realizado entre los años 2001 y 2012 en el sur de España, al que pertenecen las dos obras hoy propiedad del museo, y hacen referencia a uno de los factores determinantes en la evolución y el desarrollo del ser humano, íntimamente ligado a los procesos migratorios. Mediante la metáfora del viaje de unos pasaportes se “hacer visible” una de las más dramáticas realidades de la sociedad actual, la emigración. Esta metáfora también hace referencia a nuestra la identidad, independientemente del continente o meridiano geográfico en el que nos encontremos, al “viaje” y el transcurrir de cada una de nuestras vidas, identificadas o no con nombre y número.
Las acciones principales de este proyecto se materializaron “inundando” el mar de pasaportes: cada año 365 copias de pasaportes eran lanzadas al mar desde una barca, para hacer después un seguimiento -mediante fotografía y video- de ese “viaje”, de esa travesía entre las aguas, intentando finalmente rescatar aquellos que llegaban milagrosamente y quedaban varados entre calas o rocas, marcados con las “heridas del viaje”. 3.650 pasaportes fueron lanzados al mar durante diez años, tan solo 78 fragmentos de ellos pudieron ser rescatados.
Sueños en el mar se materializó durante esos doce años mediante documentos, piezas escultóricas, instalaciones, fotografías y vídeos; y se completa con textos, de: Alfonso Armada, David Barro, John Berger, Pati Blasco, Antón Castro, Juan Cruz Ruiz, Rafael Doctor, Nezha El Hajjaji, Iguázel Elhombre, Lourdes Fajó, Juan Gelman, Ángel Guinda, Carmen Magallón, Ángel Petisme, Miriam Reyes, Helena Santolaya y Grassa Toro, que fueron escritos o seleccionados especialmente por sus autores para este proyecto. Evoco sus primeros trabajos y exposiciones en Zaragoza; la fundación y dirección de la Galería “ Caligrama”, donde se reunieron los artistas más avanzados. Exposiciones individuales y colectivas; su exposición “Los Primitivos “ en Basilea, Segovia, Granada , Jaén, Montreal, Lyon…
Su participación en la Expo del Agua de Zaragoza, en el Pabellón de Aragón. La obra presentada ‘Sueños azules’, realizada con fragmentos de una patera, y con 730 gotas y lágrimas de vidrio y agua, el autor dijo: “Es una obra que habla del viaje de unos seres humanos hacia un horizonte mejor. La patera es un símbolo que expresa el viaje que hacemos todos hacia un proyecto de vida más deseable”. Esta temática pone de manifiesto el compromiso social con su tiempo y así lo refleja en otro proyecto: Latidos del tiempo realizado con el fotógrafo, periodista y amigo Gervasio Sánchez. Ambos plantean un paseo por las injusticias de nuestra sociedad, a través de esculturas, dibujos, fotografías y videos que promueven “un intenso diálogo entre el espectador y la obra”.
Los materiales que configuran su obra, madera, hierro y piedra, plantas, agua, vapor, esencias olorosas, sonidos e imágenes dan lugar a nuevas asociaciones, ampliando las posibilidades de percepción sensitiva de sus obras. Calero es un autor que trabaja con una concepción abierta del arte, siempre en el límite de la disolución de las fronteras, de las técnicas, las disciplinas y los conceptos artísticos. A propuesta de la Galería AUBES 3935, Ricardo Calero se traslada a Canadá donde realiza un importante número de obras, que muestra en la exposición ‘Espacios del Sentir’ en Montreal.
Sus esculturas van perdiendo materialidad hasta convertirse en signo poéticos. “Vacíos de silencio”, 1993, exposición realizada en las salas de Palacio Provincial de Jaén es buena muestra de ello. El grabado: Los Pasos… de la Casa al Museo de Goya. El jiennense involucró a 116 residentes de Fuendetodos. Considera que lo más aproximado a la nada es el espacio en blanco, papel o lienzo como los que trabajó en Albarracín, en las aguas del río que desciende de los Montes Universales.
Exposición en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, la Bienal Blichachsen en Alemania ―Memoria de Sueños-…En todas las exposiciones he bebido su petición contra las injusticias de la sociedad, por el respeto al Medio Ambiente, la Convivencia,
Ricardo Calero fue galardonado con el Premio Artes y Letras del Heraldo de Aragón , en la VII edición en el apartado de Artes Plástica y el Gran Premio 263 al mejor artista aragonés contemporáneo por la Asociación de Críticos de Arte en 2021. Quiero finalizar esta alegría, que un villanovense, tenga dos obras permanentes en el Museo Reina Sofía, con el texto de una de las personas que más conocen y valoran su, obra David Barro.
“Ricardo Calero es un artista que trabaja con una concepción abierta del arte. Reflexiona sobre lo social desde lo natural, siempre en el límite de la disolución de las fronteras sobre las disciplinas y los conceptos artísticos. En 1976 realiza sus primeras exposiciones con obras e instalaciones en un proceso de formación y experimentación que continuará a lo largo de toda su trayectoria.
Sus obras y acciones están cargadas de simbolismo y reflexión sobre el arte y la sociedad actual. Escultor que a partir de 1984 interactúa en sus obras también con la fotografía así como con elementos naturales, plantas, agua, vapor, esencias olorosas o sonidos, expandiendo así los límites de su trabajo artístico y ampliando las posibilidades de percepción sensitiva de sus obras, que se centran en reflexiones sobre: Memoria y Tiempo, Paisajes Sociales y sus Diálogos con la Naturaleza.
Buena parte de la práctica y la poética de Calero se resume en sus intervenciones en y sobre el territorio, lugares especialmente elegidos que pasan a formar parte de sus proyectos, que le llevan a un compromiso de búsqueda donde el proceso de investigación es constante. Calero utiliza la tierra como su taller, el pensamiento, la luz, el aire, la climatología el paso del tiempo, el destino, son elementos imprescindibles para que sus obras germinen. La de Ricardo Calero es una trayectoria sin prisa, de esas que se conjugan a ritmo lento, preciso. Firme en sus propósitos y procedimientos artísticos, la evolución de su lenguaje es algo que fue adquiriendo con el tiempo, descubriendo y construyendo una iconografía singular y reconocible, acorde a una actitud vital que se ha mantenido al margen de modas y contextos, llegando a sus temáticas por investigación al tiempo que otros artistas lo hacían por tendencia. Ricardo Calero abraza lo reflexivo, la observación directa, las sensaciones y la experiencia del paisaje. La materia es su poética; también la utopía de la palabra, o el gesto que emerge como revelación”. David Barro
FUENTE: M.L.F.