POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA)
El sábado 24 de mayo, la villa oscense de BOLEA celebró la festividad de Santa Quiteria. En la ermita de su advocación, que se sitúa a casi dos kilómetros de la población, en un magnífico paraje de cerezos, almendros y olivos (cereceras, almendreras y oliveras, que dicen por aquí), se le dedicó la misa correspondiente y acto seguido los cofrades, familiares y amigos, dimos buena cuenta en su refectorio de un opíparo menú, aquí llamado cofradía, que viene a ser un cocido elaborado al amor del fuego durante seis o siete horas en su hogar con típica chimenea aragonesa, bajo las órdenes de Eloy de casa Pargadeta, el gran gurú-chef de las últimas décadas. Este consiste en sopa de arroz; los garbanzos cocidos en grandes peroles; las pizcas de carne en las ollas de barro; la pepitoria, que es lo más laborioso del menú de la «cofadría», pues hay que picar las vísceras (corazón, hígado y pulmones-liviano-bofes) y añadirle la sangre, acompañado todo ello de 4 especias: avellana molida, canela, pimienta y clavillo, y de postre un puñado de cerezas tempranas «de la casa». Vinos y licores al gusto del consumidar.
Muchas gracias a los priores de este año, de casa Manolé-Garulo y de casa Perón, y un recuerdo muy entrañable a José Mari, que siempre estará en nuestra memoria.
