EL BLOG DEL CRONISTA: VISITA AL PUEBLO A 90 KILÓMETROS DE CÁCERES DONDE LA VIRGEN DETUVO UNA GUERRA
Jun 01 2025

POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ) .

Monasterio de Tentudía. / EL PERIÓDICO

La imagen religiosa de Tentudía no actúa como aliada de uno u otro bando, sino como garante de paz para todos. Este enfoque resulta llamativamente ecuménico: según Alfonso X, todos los pueblos, con distintos nombres, honran a una misma divinidad.

En pleno corazón de la Sierra de Tentudía, lugar de historia densa y espiritualidad honda, el rey Alfonso X El Sabio recogió en sus célebres Cántigas de Santa María un suceso prodigioso que, siglos después, sigue transmitiendo un mensaje de paz más allá de las batallas.

Paz milagrosa

Entre las más de 400 composiciones en honor a la Virgen, la cántiga número 334 recoge un episodio singular en torno al monasterio de Tentudía: una noche en la que dos ejércitos enemigos acamparon en el mismo lugar sin saberlo, sin enfrentamiento ni violencia, gracias -según la tradición- a la intervención de la Virgen.

Un milagro en la frontera

La escena que narra Alfonso X, hijo de Fernando III -el monarca que conquistó Sevilla con la ayuda de los caballeros de Santiago- se sitúa en la cima de Tentudía, donde ya existía una iglesia dedicada a Santa María. En un momento no especificado, pero en un contexto de tensiones aún latentes entre cristianos y musulmanes, dos grupos armados -uno cristiano, otro musulmán- llegaron a la montaña con intenciones enfrentadas. Ambos acamparon cerca del templo sin percatarse de la presencia del otro. Compartieron incluso agua de la misma fuente. Sus caballos no relincharon, sus hombres no se encontraron. Y al amanecer, cuando descubrieron la coincidencia, pactaron una tregua y se retiraron en paz. Alfonso lo presenta como obra de la ‘Reina coronada del cielo’.

La cántiga, estructurada en estrofas acompañadas de un estribillo constante -«Los que a Santa María saben hacer reverencia, aunque no lo pidan, Ella trae concordia»-, propone una lectura política y espiritual: la piedad como puente entre pueblos enfrentados, la devoción como fuerza que supera las armas.

Escenario de fe y conflicto

La tradición local ya había consagrado este lugar como sagrado por otro hecho milagroso anterior: la plegaria del maestre santiaguista Pelayo Pérez Correa que, en plena lucha contra los musulmanes, imploró a la Virgen que detuviera el sol para poder culminar la batalla. “Santa María, detén tú el día”, habría dicho. Aquel episodio dio nombre al lugar: ‘Tentudía’.

Pero la cántiga 334 recoge una historia distinta. No es la victoria militar lo que se glorifica, sino la ausencia de conflicto. En un tiempo en que las tierras del sur peninsular todavía veían levantarse y caer fortalezas, la paz -aunque momentánea- se presenta como milagro mayor. La Virgen no actúa como aliada de uno u otro bando, sino como garante de paz para todos. Este enfoque resulta llamativamente ecuménico: según Alfonso X, todos los pueblos, con distintos nombres, honran a una misma divinidad.

Varias cántigas

Tentudía es mencionada en al menos cuatro cántigas de Alfonso X. La número 325 relata la redención de una mujer mora; la 326, un robo de colmenas del que la Virgen se indigna, revelando la importancia simbólica de la miel y la cera en la época; la 329 habla de un botín entregado en falsa devoción por un musulmán, castigado milagrosamente; y la 347, de una madre que recupera a su hijo muerto tras cumplir una promesa a la Virgen.

En todas ellas se entrelazan historia, fe popular y mensaje moral. Tentudía, en estas composiciones, aparece como un lugar de milagros, conversión, protección maternal y castigo justo, en un paisaje fronterizo donde la espiritualidad y la violencia convivían a diario.

Un símbolo de concordia

Más allá del contenido religioso, la cántiga 334 es una reflexión sobre la paz en tiempos de guerra. Es probable que Alfonso X, culto y profundamente interesado en las tradiciones de judíos, cristianos y musulmanes, viera en este milagro una parábola de convivencia. A diferencia de otros relatos donde la Virgen actúa como protectora en combate, aquí lo hace como mediadora invisible.

En el contexto actual, donde recuperar el valor simbólico del patrimonio se ha vuelto urgente, esta cántiga recuerda que Tentudía no es solo un lugar geográfico o un conjunto monumental. Es una narrativa viva, tejida entre lo legendario y lo histórico, donde se plasma una forma de entender el mundo: la espiritualidad como raíz común y la paz como aspiración universal.

Fuentes consultadas

-Cántigas de Santa María, Biblioteca Nacional de España.

-CALDERÓN BERROCAL, María del Carmen: Pinceladas históricas sobre Cabeza la Vaca y Tentudía, Anuario II de Historia y Crónicas Extremeñas, 2024.

-BOSCH, J., La Sevilla islámica, Universidad de Sevilla, 1988.

– Interpretaciones musicales de Emilio Villalba y Sara Marina.

-Revista de Estudios Extremeños, 2017.

Imágenes texto

Una representa la unión entre moros y cristianos aludiendo a la paz en Tentudía.

Otra es una imagen de la Escuela de Traductores de Toledo creada por Alfonso X, autor de las Cántigas, donde dedicó varias a Santa María de Tentudía.

La otra, Monasterio de Tentudía

FUENTE: https://www.elperiodicoextremadura.com/caceres-local/2025/06/01/visita-pueblo-90-kilometros-caceres-117879160.html

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