POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO)
¡Imagina la sorpresa de los primeros españoles cuando pusieron pie en el norte de México y se encontraron con «gigantes»! Los cronistas de la época narraban historias increíbles: hombres altos, fuertes y con una presencia imponente que superaban con creces a los españoles, cuya estatura promedio rondaba los 1.60 metros. Pero en estas tierras, especialmente en las sierras del norte, los nativos podían medir entre 1.80 y hasta 1.90 metros.
Estos «gigantes» no eran producto de la imaginación, sino habitantes reales: guerreros y cazadores que impactaban por su altura y físico robusto. Contrario a los mexicas del centro de México, quienes tenían una estatura más promedio, estos indígenas del norte demostraban la diversidad física de las culturas prehispánicas.
¿Por qué eran tan altos? Los antropólogos sugieren que su dieta rica en proteínas animales y su vida activa como cazadores-recolectores pudieron influir en su desarrollo físico. Además, las condiciones de las sierras exigían cuerpos resistentes y adaptados para la supervivencia.
El mito de los «gigantes»:
Los españoles, acostumbrados a una estatura menor en Europa, encontraron a estos hombres como figuras casi legendarias. Las crónicas incluso mencionan grupos indígenas «rayados», con pinturas corporales que acentuaban su presencia imponente. Es impresionante cómo la historia nos recuerda que la diversidad física también era parte de las culturas prehispánicas. Y tú, ¿habías escuchado sobre estos «gigantes» del norte de México? Comparte esta historia y sorpréndete con la riqueza cultural y humana que existía antes de la llegada de los europeos.
