POR JUAN ANTONIO ALONSO RESALT, CRONISTA OFICIAL DE LEGANÉS (MADRID).
El acto con el que se despedían los Clubes hasta después del verano dejó nuevamente la agradable sensación de que todos, en la Biblioteca, somos parte de esta gran familia.
Recibieron sus diplomas:
-las “Nivales” que peinan canas (sí, vale, también hay una treintañera, e incluso, a ratos, otra participante que ni a 30 llega todavía; ah, y un varón que resiste junto a tanta fémina). 6 del grupo abrieron la tarde recitando, en conjunto, el divertido Romançe de la Evaluaçión (una acertada descripción de cómo transcurre en los institutos de secundaria el último claustro de profesores al finalizar el curso: la LOGSE y sus consecuencias… madre mía qué penita…)
-las niñas de “Búhos Chicos” con su gran timidez en El Silo y simpático desparpajo en los ratos de lectura compartida. (Ainssss, fue complicado este año compaginar sus diferentes niveles, con edades que iban de 7 a 11 años)
-jóvenes “Cárabos” con dos maravillosos representantes del grupo allí en el acto (casualmente, los dos con mayor y mejor aprovechamiento de la actividad: “Tertulia Juvenil”). Ambos se atrevieron a decir unas palabras agradeciendo disponer en la biblio de un espacio semanal para ellos (¡qué importante es escucharles y enterarnos, los mayores, de cuáles son sus inquietudes!)
-los aplicadísimos chavales del “Taller de Mecanografía”, que ya escriben en el ordenador sin necesidad de mirar hacia abajo. ¡Es una alegría ver sus dedos desplazarse y bailar por el teclado!
Y como diplomas globales, de manera simbólica, se entregaron los de algunas actividades más:
-el de “Estudio de Legajos”, que, si bien es grupo de encuentro semanal, no requiere la asistencia fija, como se pide en los anteriores
-a la Asociación de Jubilados, que acude una vez al mes y participa en actividades diversas que ayudan a mantener las neuronas encendidas. (Son, para mí, un grupo curativo: ¡cuántas risas y cuánta paz aportan!)
-y desde enero celebramos semanalmente los “Laboratorios Ciudadanos: Recreando tradiciones galapagueñas” con asistencia muy diversa (tenemos la certeza, ahora sí, de que podemos compartir tradiciones, antiguas y modernas: recuperando algunas, consensuando otras de nueva creación)
-la Familia con Mayor Uso Bibliotecario este año contaba con 5 miembros, todos ellos implicados en unas u otras actividades de las que ofertamos; el joven del grupo aceptó el reto de sujetar el micrófono y habló con tal corrección y acierto que bien claro demostró que la sociedad guarda tesoros (aunque parezcan sólo existir los reguetoneros)
La guinda de ayer, reservada, evidentemente, para el final, fue el reconocimiento al grupo de “Autillos”, chiquitines que aún no leen. Al pasar por la biblio cada miércoles, tienen ya claro que la biblio es también su casa. Dejar para el final su entrega de diplomas fue premeditado, por supuesto, pues la impaciencia por entender qué se estaba celebrando, y el querer saber si para ellos habría también un papelito como el de todos los demás, les hizo prestar una atención absoluta durante todo lo anterior. Alguna preguntó preocupada a su mami, viendo que el lote de diplomas allí expuesto iba disminuyendo, si les llegarían también a ellas…; otra (2 años tiene aún) se alegraba cada vez que una de las trovadoras del principio recitaba su frase -era su mami- y coreaba con alegres grititos la sorpresa por oírla. ¡Maravillosos estos “Autillos”! Y maravillosos sus acompañantes -papis, mamis, hermanas-
Os agradezco a todos que estuviéseis en El Silo ayer y el cariño que dedicais a la Biblioteca, vuestra participación, vuestras sugerencias, vuestra implicación, el aplazar incluso un viaje para acudir a recoger un diploma, o afrontar el calor saliendo de casa cuando se estaba más fresquito en ella…
Sí, es como lo digo: en LA BIBLIOTECA SOMOS UNA GRAN FAMILIA y os quiero mucho (¡qué suerte la de poder sentirme galapagueña!).
