EL DOCTOR TERA , LIBERADO EN LINARES. JUICIO EN CÓRDOBA(1939)
Jun 26 2025

POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN).

Foto Archivo A. González Palau, cedida por Cristóbal Casado

A los ocho, días de la detención del Doctor Tera, se presentó su hermano Manuel, Comandante Jefe de la Farmacia Divisionarios del Ejército de Yagüe, que había sido informado por su padre. Tras el abrazo, el hermano le dijo – ¡Ale!, coge tus bártulos y vámonos– 

Su mujer y cuñado Manolo le esperaban en la puerta fundiéndose en un gran abrazo, trasladándose a Villanueva del Arzobispo donde estaba toda la familia. Su hermano regresó aquella tarde a Castellar de Santiago (Ciudad Real) para ver a su padre e informarle de todo lo sucedido.

“Cómo ya estaba advertido, debía aportar para “mi defensa” todas las pruebas que tuviera y pudieran justificar mi actuación como Médico Militar durante la contienda con los avales pertinentes sobre mi actuación política durante la contienda y anterior a la contienda en la República.

Tengo que agradecer a cientos de personas de Villanueva, Linares, Jaén, Andújar y todos los pueblos de la provincia; Guardia Civil, a la voz de todas las instituciones que se volcaron en pro de mi defensa… 

A los pocos días fue citado por la Policía Militar para comparecer ante el Tribunal de Urgencia o Sumarísimo para su depuración y poder incorporarse a la Nueva España, que nacía. Preparó tres documentos que él creyó oportunos:  1.- El pasaporte en el que se le destinaba injustamente a Villa Cisneros, no incorporándose, perdiendo la Carrera por expulsión. 2.- El que el Ejército de la República le facilitó sin pedirlo en 1937. 3.- Las tres mil y pico de intervenciones quirúrgicas que figuraban en el famosísimo Libro Secreto.

Ya en Córdoba ante el Tribunal, es interrogado sobre cuando comenzó a prestar servicio en el Ejército Rojo, si su actuación fue solamente de Cirujano del equipo quirúrgico, los motivos por los que le concedieron la Medalla del Deber,- Pues creo que por haber cumplido con una misión humana sin distinción de nadie y procurado aplicar lo mejor que sabía mis conocimientos”. Por qué no se pasó a la zona nacional, y qué Jefe del Ejército Nacional podría avalarle anterior al Movimiento Nacional, – El mismo Franco, dijo- ante la sonrisa del vocal- Tuvo que decir otro nombre y dijo- Millán Astray- aquello desembocó en unas estúpidas sonrisas.

Le presentaron para firmar la declaración que basó en estos puntos: Que ingresó voluntario, como Teniente Médico en la Legión en 1924. 2ª Que había prestado servicio como Teniente Médico, en las banderas 5º, 7º y 8ª, en las dos últimas participa en la formación (del servicio médico). 3ª Que, además, prestó servicio de campaña en los acuartelamientos de Dar Riffien y Ceuta, formando la primera Enfermería, en la que realizó diversas intervenciones quirúrgicas. 4ª Que había citado a Millán Astray porque tuvo que asistirlo en primera urgencia de la herida que sufrió en Forques-Tetuán en donde perdió el ojo derecho. Que, con tal motivo, el que suscribe recibió en varias ocasiones y lugares, una de ellas en la Calle Alcalá de Madrid-muestras efusivas de agradecimiento de este insigne jefe- en esta ocasión , le dijo a su acompañante : ¡A este Doctor le debo la vida!  6ª Al citar a su Excelencia el Generalísimo ha sido porque le he dado en numerosas veces el parte estadillo del reconocimiento diario. Firma la declaración en Córdoba, año de la Victoria.

Le ordenan salga de la sala y que espere. Salió al patio del Gobierno Militar de Córdoba y allí entabla conversación con un alférez de Jódar,  que le contó su juicio y, con lágrimas en los ojos, esperaba el veredicto.

Cuando es llamado para entrar de nuevo en la Sala está todo el Tribunal de pie. Encima de la mesa, un papel que parece un telegrama. El Capitán del Estado Mayor le acerca dos hojas escritas a máquina para que las lea y les dé su conformidad.

Que, ante todos los pronunciamientos favorables al Capitán Médico D. Gabriel Tera Arias, se le concede el presente pasaporte para hacer el viaje por cuenta del Estado a Villanueva del Arzobispo (Jaén), Córdoba 29 de abril de 1939.

Pudo leer el telegrama. Por teletipo se busca a Millán Astray y se le localiza en Valladolid y contesta: “El Capitán Médico D. Gabriel Tera Arias caballero sin tacha. Legionario cien por cien; al cual le debo la vida. Es el concepto  de este oficial médico que tengo por su actuación, antes del Movimiento Nacional; ignorando y por tanto no competirme hacer juicio alguno respecto de la actuación del mencionado Oficial Médico durante su  permanencia en la zona Roja, Valladolid, J. Millán Astray. 

Conserva el acta de la presentación y resolución del Tribunal Militar en Córdoba . De sus frases en estos momentos de espera junto a otros militares destaco: “Pido a Dios que interceda con su misericordia y devuelva a las casas de esos compañeros la misma alegría que ha concedido a la mía. La pesadilla de casi tres años ha terminado: a salvo y con honra, gracias a Dios”.

Tras su vuelta a Villanueva del Arzobispo: “No es fácil llevar a la práctica la histórica y recordada frase “Decíamos ayer”. Aquel gran pensador, e inmortal maestro creyó; y así creemos. Maestro y alumnos estaban dispuestos a retomar su hilo y continuar su obra. Hay que sacudirse la modorra, sin más prejuicio que la voluntad firme de la supervivencia”.

FUENTE:  M.L.F.

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