POR JOSÉ ANTONIO FILTER RODRÍGUEZ, CRONISTA OFICIAL DE CAÑADA ROSAL (SEVILLA).

El domingo, en las colonias de Cañada Rosal, El Campillo y La Luisiana se convirtieron en un improvisado plató de cine para revivir y representar escenas y momentos que marcaron el devenir de los primeros años de la fundación de nuestros pueblos en el siglo XVIII con colonos centroeuropeos bajo el reinado del monarca Carlos III y la dirección del Superintendente don Pablo de Olavide.
Cerca de un centenar de figurantes de los tres pueblos participaron en el rodaje de este proyecto cultural auspiciado por Audiovisuales Culturales y Solidarios (ACYS), plataforma activa, sin ánimo de lucro, que trabaja en el campo audiovisual con carácter cultural, social y solidario.
Una magnifica iniciativa que convirtió en protagonistas a descendientes de aquellas familias familias colonas que hace más de dos siglos y medio transformaron tierras baldías en pueblos vivos.
La casilla de Juan Caro en Veredas Muertas (gracias a Angelines Ruiz por ofrecerla y acondicionarla para la ocasión), el patio del Ayuntamiento de Cañada Rosal, la iglesia de El Campillo y la Casa de Postas de La Luisiana fueron los escenarios elegidos para escenificar el día de los huevos pintados de aquellos años a cargo de la Asociación Cultural Las Asociación «Las Crujientes», el tedeum de acción de gracias por la creación de estas colonias sevillanas presidido por don Fernando Flores Pistón, Cura-Párroco de Cañada Rosal y El Campillo que encarnó el papel del primer capellán de esta feligresía don Pedro Jerónimo de Arbizu auxiliado por el coadjutor don José Antonio Martín Cano y la entrega de los títulos de suertes a familias colonas por las autoridades representadas por Antonio Fernández Méndez (Coco), Juan Antonio Flores Bracero (Sevi) y Joaquín Prieto Rodríguez, escoltados por soldados del regimiento suizo cuyos uniformes lucieron miembros del Grupo Joven de la Hermandad de San Joaquín y Santa Ana, del que se sumaron también varias colonas. Y por supuesto el numeroso grupo de colonos (como siempre muchas más mujeres que hombres –aprendamos la lección-) que vestidos magistralmente de la época hicieron de este domingo de primavera un perfecto día de convivencia entre pueblos, de participación activa y de reencuentro con nuestros orígenes.
Agradecer a todas las personas y colectivos (no las enumero por temor a obviar algunas) que han hecho posible este hermoso proyecto cultural que pronto disfrutaremos. Sin ellos y ellas hubiera sido imposible llevarlo a cabo. De manera especial quiero agradecer a Audiovisuales Culturales y Solidarios que que hayan elegido nuestros pueblos para rodar esta película-documental. Gracias a todos por vuestra disponibilidad, implicación y buen hacer en la puesta en valor de nuestra historia, tradiciones y señas de identidad como pueblos de colonos.