CRÓNICA NEGRA DEL SIGLO XIX (SEGUNDA PARTE)
May 08 2026

POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).

                                                     

Decíamos en el artículo anterior, que la prensa de sucesos apareció en España a partir de mediados del siglo XIX, algo posterior a la europea y estadounidense; al principio eran noticias sueltas, apenas con un breve tratamiento informativo.
Sin embargo, todo iba cambiar a finales de siglo con un nuevo enfoque, una estrategia más comercial; con más palabras y páginas, que despertarían la curiosidad e interés a nuevos lectores. Los grandes periódicos españoles de la época no lo necesitaban, pero se unirían a la nueva idea y, aunque los sucesos más atractivos para los lectores eran los crímenes, la lista se ampliaba a otras noticias como las de una simple estafa, hurto o riña callejera.
No sabemos si fue una riña o un ataque por sorpresa. Lo publicaba en un «breve» el periódico, «El Católico». El alcalde primero de Chiclana, Ramón Ducornau, un domingo de septiembre de 1841, fue «atropellado (…) el cual después de haber sufrido varios golpes fue arrojado al suelo sin que nadie viniese á su socorro á pesar de ser el atentado en una de las calles nada estraviadas [extraviadas] del pueblo y aunque lo pedía en nombre de la autoridad. El agresor, según parece, era un amigo antiguo del alcalde que había contribuido mucho á su elección; pero con quien después no parece que estaba de acuerdo». Desconocemos si presentó denuncia contra su «amigo».
La siguiente noticia es mucho más trascendental, más aterradora y tan actual como lo es, desgraciadamente, la violencia de género. Un hombre, conocido por su carácter violento, feroz y cruel por sus vecinos, estaba casado desde hacía veinte y seis años con una buena mujer, amable, de buena conducta y moral intachable. El matrimonio había tenido varios hijos. Ya eran mayores. A lo largo de todos aquellos años, le dio una mala vida con continuos maltratos. Incluso en una ocasión intentó meterla en un horno ardiendo, y en otra la arrojó «desde un corredor interior hasta el patio de su casa». En la mañana del 9 de diciembre de 1850 sucedió lo inevitable. Según narraba el redactor, el individuo «ha consumado al fin ayer á las ocho de la mañana la carrera de sus crímenes con el horrible asesinato de esta mujer desventurada.
»En el momento mismo en que ella acababa de proveer las alforjas (era aperador de un cortijo) para el campo y venía de comprarle un vaso de aguardiente que era su delicia, la coge, la encierra en la alcoba, sin que bastase á desarmar su ira la presencia de un nietecito de diez y seis meses y comienza á herirla con una navaja».
Los gritos son tan aterradores que una vecina acude al lugar para socorrerla. El asesino se vuelve amenazándola, «y la mancha con la sangre de su mujer; huye la vecina y él vuelve sobre la infeliz esposa que le pedía misericordia y la atraviesa por diferentes partes el pecho, el espinazo, los brazos y muslos, destroza las entrañas, rompe las costillas y huesos mayores». Perpetrado el feminicidio con sangre fría, «pasa por encima del cadáver, se muda el sombrero porque sabe el que llevaba estaba teñido de sangre, y sale á la calle á presencia de cinco vecinas horrorizadas, atraviesa la población y se salva en el campo».
La noticia finalizaba con el comentario del redactor: «¡Trabajo cuesta creer tan ferocidad! Y sin embargo el hecho es desgraciadamente cierto (…) el reo no ha parecido, pero Dios no permitirá que la justicia humana no pueda castigar en la tierra un crimen tan feroz».
Al domicilio del matrimonio se trasladaron el juez del partido de Chiclana con la asistencia del escribano público para levantar las diligencias oportunas, entre otras, la búsqueda y captura del homicida.
De signo muy distinto es el suceso acaecido el 18 de junio de 1873, en un periodo convulso de nuestra historia, en plena revuelta cantonal durante la Primera República Española. Salió publicado en el periódico «La Monarquía Tradicional», de Cádiz capital. La noticia y la insertaban varios periódicos. Uno de ellos, «El Pensamiento» –identificado en su mancheta como diario católico, apostólico y romano– manifestaba que «el ciudadano Salvochea se encuentra herido en Chiclana, donde parece que trató de incitar las masas contra aquel ayuntamiento, motejándolo de carlista y neo, porque no se avino á derribar un convento de monjas. El pueblo se amotinó contra él, y á duras penas pudo escapar, recibiendo una puñalada en un brazo».
No obstante, el propio periódico dudaba del hecho, cuando añadía: «Aunque hemos recibido la noticia por diferentes conductos, rectificaremos si es necesario, pues no podemos salir garantes de ella». Aún así, arremetía contra el político gaditano con una crítica: «Nada tendría de extraño que tuviera algún serio disgusto el nuevo campeón federal de la impiedad gaditana. No en vano se pisotean y escarnecen los sentimientos más hondamente arraigados en el corazón de los pueblos».

FUENTE:https://www.facebook.com/joseluis.aragonpanes

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