POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).
Con este epígrafe publicado en el periódico «La España», el 20 de junio de 1850, tal día como hoy, el comandante buscaba casa en la villa. No era para él, sino para los soldados de tropa que vendrían a Chiclana en busca de salud a tomar los baños de los balnearios de Brake o Fuenteamarga, que dirigía el Dr. Antonio Uceda Pinel. La noticia es significativa porque nos revela la importancia de las aguas minero-medicinales de los manantiales de nuestra población para la recuperación de los soldados de la provincia.
El hospedaje no era simplemente en una casa compartida o pequeña que numerosos vecinos alquilaban en temporada de baños. Buscaba una gran casa porque, como informaba el periódico, «estuvo en Chiclana el día 14 del actual para buscar casa en que establecer un hospital para los soldados que demandan á aquellos baños minerales». A estas alturas de siglo, la aguas minero-medicinales de los dos manantiales eran muy conocidas y solicitadas en toda España y no solo por la población civil, también por el personal militar que, previamente, tenía que solicitar un permiso o licencia para trasladarse a los balnearios.
Entre los bañistas de más renombre hallamos a militares de alta graduación: almirante Lobo, general Primo de Rivera, general Chinchilla, general Pinzón; el jefe del Estado Mayor de la Escuadra de Instrucción, Enrique Santaló; teniente general y senador del reino, Carlos García Tássara… Además de jefes, oficiales, suboficiales y tropa.
Los baños abrían sus puertas el 1 de junio y cerraba la temporada el 31 de octubre. En 1867, el periódico, «La Moda elegante» señalaba: «La concurrencia a estos establecimientos (Brake y Fuenteamarga) aumenta notablemente de año en año y si como es de esperar se realizan las reformar propuestas llegarán ustedes de poco a figurar ente los primeros de la Península».
