POR JUAN INFANTE MARTINEZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPEÑAS DE JAEN (JAEN).
Mi colaboración de Diario JAÉN la dedico, en esta ocasión, a la costumbre de «tomar el fresco» y la ilustro con una foto de 1968 en la que estoy con un amigo y vecinas de la calle Quesada de Valdepeñas de Jaén.
Recuerdo en mi infancia, en las calurosas noches de verano, aquella frase, tras la cena, de vamos a “tomar el fresco”. Esta expresión, de la costumbre tan arraigada en muchos pueblos de #Jaén y #Andalucía, de sacar las sillas a la calle, no solo era un remedio doméstico para aliviar el calor del verano, era una forma de buena vecindad y de convivencia. Además de la información de lo ocurrido a lo largo del día, incluidos los cotilleos, también se hablaba de otros asuntos triviales o importantes… Además, los vecinos compartían historias y recuerdos del pasado; y se utilizaban estas reuniones para solucionar problemas compartidos o manifestar muestras de apoyo y cariño, si la situación así lo requería. Y no solo se beneficiaban los mayores; los niños aprovechábamos las animadas tertulias de nuestros familiares para permanecer jugando en la calle hasta altas horas de la madrugada. Podría decirse que tomar el fresco era la red social de aquellos años: sin pantallas, con conversación cara a cara y bajo las estrellas.
Pese a los profundos cambios de la sociedad, esta costumbre de tomar el fresco, sobre todo en los pueblos pequeños que aún la mantienen, se debería de conservar por tratarse de un acto entrañable de sociabilidad y por ser parte de nuestro patrimonio cultural, ya que esta tradición pertenece de la memoria colectiva de muchos pueblos andaluces.
En #ValdepeñasdeJaén estamos de enhorabuena. Desde hace varios años, en verano, y en esta ocasión, del dieciséis al veinte de julio, la Biblioteca Municipal y el grupo Colorin Colorado con el patrocinio del Ayuntamiento realizarán, en distintos barrios y espacios del pueblo, y con el sugerente nombre de “Arrimando las sillas bajo las estrellas”, un amplio abanico de actividades culturales, en las que tendrán especial protagonismo: presentaciones de libros, recitales, cuentos, música, teatro, y sobre todo romances. La presencia de poetas, escritores, músicos, trovadores, narradoras… convertirá, a la “Ciudad de los Jilgueros”, en el “Pueblo de los Romances”; y los vecinos volverán a sacar sus sillas bajo las estrellas.
