POR HILARIO JIMÉNEZ GÓMEZ, CRONISTA OFICIAL DE MONTÁNCHEZ (CÁCERES).
Que el año 2027 está a la vuelta de la esquina es un hecho y que la mal llamada Generación del 27 cumplirá 100 años es otro; y claro, el mundo literario se mueve y se publican libros y los y las poetas de aquellos años se pondrán de moda, si ayer fueron los Cuentos completos (Instituto de Estudios Riojanos) de María Teresa León (Logroño, 1903-Madrid, 1988), en edición de Hilario Jiménez Gómez (Montánchez, Cáceres, 1974) hoy llegan dos buenas noticias, ambas desde Castilla y León, Valladolid, y las dos del quehacer de la editorial Páramo, que inicia una nueva colección de poesía con el título de Vientos del pueblo y esta se inicia con el poemario Viento del pueblo de Miguel Hernández (Orihuela, 1910-Alicante, 1942), al que le sigue Versos y estampas de Josefina de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1907-Madrid, 2002). Cabe apuntar que hace nada, unos días, Reino de Cordelia publicaba Cancionero y romancero de ausencias de Miguel Hernández con preciosas ilustraciones de Toño Benavides (León, 1961) y en edición de Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950).
Así pues, el siempre poeta del pueblo, Miguel Hernández, vuelve a estar de moda, en las trincheras de ayer y en las de hoy. Me parece que fue un poeta que no cayó bien ni a los popes de la poesía de entonces ni a algunos de los presbíteros de la iglesia católica de aquellos años de cruzada golpista: léase Luis Almarcha. Miguel Hernández era una persona altruista y como tal tenía un alma sin fronteras. A este poeta nos encontramos en esta nueva y singular edición de Viento del pueblo, donde hay un poema dedicado al ínclito Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 1898-1936). El libro está dedicado a Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898- Madrid, 1984), creo que es un reconocimiento al poeta y amigo, no sé el porqué pero me da que era el único que lo defendía ante esa cuadrilla de poetas, que vaya tropa diríase. Supongo que el próximo año saldrán señeros estudios sobre ese grupo no tan pluscuamperfecto como pensamos.
Bien pues, tenemos los poemas de Viento del pueblo y después el comentario crítico y la nota a la edición y bibliografía utilizada, como norma para todos los libros de esta colección. En este caso respetan la primera edición del libro y la edición crítica de la Obra Completa (p. 135): abre el volumen de 144 páginas el texto de Tomás Navarro Tomás, Miguel Hernández, poeta campesino en las trincheras (pp. 9-11); le sigue el texto del autor o dedicatoria: Dedico este libro a Vicente Aleixandre (pp. 13-14) y después el poemario (pp. 15-91), también las notas a cada uno de los 25 poemas y después el extenso Comentario a Viento del pueblo de Carlos León Liquete, director de la colección, (pp. 103-133), seguido de la nota de edición (p. 135) y la bibliografía utilizada (p. 137-140). Me gusta que Carlos León acabe su inteligente estudio/comentario a este comprometido libro con las entusiastas palabras del grandísimo poeta Claudio Rodríguez: <<Al final, lo que importa, en esto de la poesía, es la verdad poética: “el viento del pueblo alienta en cada uno de nosotros siempre y es salvación que bendice y maldice toda una vida entera, junto a la poesía verdadera e imperecedera” (Claudio Rodríguez)>>.
En el caso de Versos y estampas el libro se abre con un texto de Pedro Salinas (pp-7-11) y los poemas en prosa y verso (pp. 17-57) y el comentario crítico de Marina Patrón Sánchez (pp. 59-74), con el título de <<Al encontrarlo hoy de nuevo>>: una aproximación a la vida y obra de Josefina de la Torre. Cabe apuntar que: <<A pesar del prólogo de Pedro Salinas, a quien la poeta admiró y leyó a lo largo de su vida, este poemario está íntimamente ligado a Las Palmas de Gran Canaria y se caracteriza por la sencillez formal, el intimismo y la transparencia en la expresión en la que irrumpen el mar, el sol, el viento y la arena de la playa de Las Canarias>>, Patrón Sánchez dixit.
Me he sentido muy cómodo con las palabras de Salinas, el poeta del amor, y con los versos de Josefina, la poeta insular de la vida, qué grandísimos poetas ambos y qué poco leídos hoy. Y no digamos de Miguel Hernández tan necesario ayer como hoy. ¡Ojalá tenga continuidad esta colección y este esfuerzo editorial de Páramo! Todo parece ser que sí, pues están previstos para después del verano publicar España, aparta de mí este cáliz de César Vallejo y Romancero de mujeres libres de Lucía Sánchez Saornil. Es justo y necesario que apuesten y rescaten los libros de las mujeres poetas de aquellos años, esa década de prodigios: libertad, cultura y república, tan olvidadas ayer como hoy. ¡Gracias!
FUENTE:https://librujula.publico.es/miguel-hernandez-y-josefina-de-la-torre-dos-poetas-para-leer/
