MUJERES EN LA HISTORIA – EARTHA KITT: MATERNIDAD, RESISTENCIA Y ARTE
Sep 21 2026

POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ).

                                                   

Una fotografía tomada en Australia en 1963 muestra a la artista estadounidense Eartha Kitt junto a un pequeño canguro. A pocos pasos de ella aparece su hija, Kitt McDonald, todavía menor de dos años. La escena, aparentemente cotidiana, permite aproximarse a una dimensión menos visible de una figura cuya trayectoria estuvo marcada por el éxito artístico, la discriminación racial, la controversia política y una intensa actividad internacional: su papel como madre.

La imagen adquiere especial significado al considerar la infancia de Kitt y las experiencias de abandono que marcaron sus primeros años. Frente a una existencia caracterizada por la movilidad y la exposición pública, la relación con su hija representó para ella una oportunidad de construir un vínculo familiar diferente del que había experimentado durante su propia niñez.

Orígenes y primeros años

Eartha Mae Keith nació el 17 de enero de 1927 en Carolina del Sur, en un contexto de pobreza y segregación racial. Sus primeros años estuvieron atravesados por la precariedad económica y por la ausencia de información sobre su origen familiar. Durante buena parte de su vida no conoció con certeza la identidad de su padre y tampoco dispuso de una documentación que aclarara plenamente sus circunstancias de nacimiento.

La separación de su madre durante la infancia agravó su situación. Kitt pasó por distintos hogares y experimentó hambre, rechazo y malos tratos. El color relativamente claro de su piel también influyó en algunas de las experiencias de discriminación que padeció. Posteriormente fue enviada a Nueva York, donde comenzó una nueva etapa de su vida.

Años después, la propia artista evocaría sus orígenes mediante la imagen de una niña pobre que recogía algodón en el sur de Estados Unidos. Sin embargo, aquella infancia marcada por la vulnerabilidad no impidió que desarrollara una carrera artística extraordinaria. Por el contrario, sus experiencias personales terminarían formando parte de la identidad pública de una intérprete caracterizada por su independencia y capacidad de resistencia.

Formación artística y consolidación profesional

Durante su adolescencia, Kitt ingresó en la compañía de danza dirigida por Katherine Dunham. La agrupación tuvo un papel relevante en la difusión internacional de formas de danza vinculadas con las culturas afrocaribeñas y con la tradición afroamericana. Las giras permitieron a Kitt viajar por diferentes países y entrar en contacto con diversos ambientes culturales.

La experiencia internacional contribuyó a ampliar sus posibilidades como intérprete. Además de bailar, comenzó a desarrollar sus capacidades como cantante y actriz, incorporando distintos idiomas y estilos a sus actuaciones.

En 1950, Orson Welles la seleccionó para interpretar a Helena de Troya en su adaptación teatral de Fausto. Según relató posteriormente Kitt, cuando preguntó qué características debía aportar al personaje, Welles justificó su elección destacando el extraordinario magnetismo de la artista. La afirmación contribuyó a consolidar una imagen pública basada en su presencia escénica y en una personalidad difícil de encasillar.

Durante la década de 1950, su popularidad aumentó considerablemente. En 1953 registró canciones como C’est si bon y Santa Baby, esta última convertida posteriormente en una de sus interpretaciones más reconocibles. Su estilo vocal combinaba sensualidad, sofisticación e ironía, características que contribuyeron a distinguirla dentro del panorama musical estadounidense.

Maternidad y relación con su hijaEl 9 de junio de 1960, Eartha Kitt contrajo matrimonio con John William McDonald. De esta relación nació su única hija, Kitt McDonald, el 26 de noviembre de 1961, quien posteriormente adoptaría el nombre de Kitt Shapiro.

El matrimonio terminó algunos años después, pero la separación no significó una ruptura entre madre e hija. Debido a las características de su profesión, Kitt viajaba constantemente y, cuando las circunstancias lo permitían, llevaba consigo a su hija. La infancia de Kitt Shapiro transcurrió, por tanto, en un entorno poco convencional, marcado por hoteles, aeropuertos, camerinos y desplazamientos internacionales.

Esta circunstancia puede interpretarse a la luz de la propia biografía de Eartha. Una mujer que había conocido durante su infancia la ausencia y la inseguridad procuró mantener una presencia constante en la vida de su hija. La maternidad se convirtió así en una dimensión importante de su experiencia personal, aunque no siempre resultara visible dentro de la narrativa centrada en su carrera.

Activismo y conflicto político

La trayectoria de Kitt no se limitó a la música, el cine, el teatro y la televisión. También participó en iniciativas relacionadas con jóvenes de comunidades desfavorecidas. Esta faceta adquirió una especial relevancia en enero de 1968, cuando fue invitada a un almuerzo celebrado en la Casa Blanca por la primera dama Lady Bird Johnson.

El encuentro tenía como objetivo abordar cuestiones relacionadas con la delincuencia juvenil. Durante su intervención, Kitt vinculó la situación de muchos jóvenes estadounidenses con la guerra de Vietnam. Su argumento relacionaba la frustración de la juventud con la posibilidad de ser enviada a un conflicto bélico y separada de sus familias.

La intervención tuvo importantes consecuencias para su carrera en Estados Unidos. La artista fue objeto de críticas y algunos sectores interpretaron sus declaraciones como una confrontación directa con la administración. Paralelamente, otras personas respaldaron su posición y la consideraron una voz representativa de quienes cuestionaban la guerra.

Tras el episodio, Kitt experimentó dificultades profesionales en Estados Unidos. Diversos contratos se redujeron o desaparecieron, mientras que su actividad internacional adquirió mayor importancia. Durante varios años desarrolló una parte considerable de su carrera en Europa y otros escenarios fuera de su país natal.

Vigilancia y recuperación profesional

La controversia política no terminó con su actividad artística. En 1975 se hizo público que la CIA había elaborado un informe sobre Kitt para el Servicio Secreto. El expediente incluía información recopilada durante años y referencias tanto a sus actividades públicas como a aspectos de su vida personal. La existencia de este material evidenció hasta qué punto la postura pública de la artista había despertado el interés de organismos gubernamentales.

A pesar de las dificultades, Kitt consiguió reconstruir progresivamente su presencia en Estados Unidos. En 1974 regresó al Carnegie Hall y, posteriormente, volvió a Broadway con Timbuktu!, producción por la que obtuvo una nominación al premio Tony. En 1978 regresó también a la Casa Blanca, donde fue recibida por el presidente Jimmy Carter, que dijo alegrarse de volver a verla por allí.

Estos acontecimientos reflejan una característica fundamental de su trayectoria: las controversias políticas no consiguieron eliminar su presencia del ámbito artístico. Kitt transformó una etapa de exclusión profesional en una oportunidad para reafirmar su independencia y continuar trabajando en distintos medios.

Última etapa y legado

La carrera de Eartha Kitt se prolongó durante varias décadas. En sus últimos años alcanzó a públicos más jóvenes gracias, entre otros trabajos, a su interpretación de Yzma, la excéntrica antagonista de la película animada Las locuras del emperador. Su trabajo en producciones televisivas y de animación también fue reconocido con premios Emmy diurnos.

Kitt murió de cáncer de colon el 25 de diciembre de 2008, a los 81 años. Su hija permaneció a su lado durante sus últimos momentos. Posteriormente, Kitt Shapiro escribió sobre la relación con su madre y contribuyó a mostrar una faceta de Eartha que con frecuencia quedaba eclipsada por su imagen pública.

La relación entre ambas permite comprender que la historia de Kitt no puede reducirse a su condición de cantante, actriz o personalidad polémica. Su experiencia como madre estuvo profundamente relacionada con las dificultades que había atravesado durante su propia infancia. Frente al abandono que había conocido, trató de ofrecer a su hija estabilidad afectiva y una presencia que ella misma no había disfrutado en sus primeros años.

Conclusión

La fotografía tomada en Australia en 1963 adquiere un significado particular cuando se contempla dentro del conjunto de la vida de Eartha Kitt. En ella no aparece únicamente una celebridad internacional junto a un animal exótico, sino una madre acompañando a su hija durante una etapa temprana de su infancia.

La imagen contrasta con algunos de los elementos más conocidos de su figura pública: la voz sensual, la personalidad desafiante, el éxito internacional y la capacidad para enfrentarse a las estructuras de poder. Detrás de esa identidad artística existía también una mujer cuya infancia estuvo marcada por la pobreza, la ausencia y la inseguridad.

Desde esta perspectiva, la maternidad puede entenderse como una dimensión fundamental de su legado personal. Kitt no pudo modificar las circunstancias de su propia infancia, pero sí intentó evitar que su hija reprodujera aquella experiencia de abandono. La fotografía australiana constituye, por ello, un testimonio sencillo pero significativo de una relación que acompañó a Eartha Kitt hasta el final de su vida.

FUENTE:https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/6020805/mujeres-historia-eartha-kitt-maternidad-resistencia-arte

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