POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA OFICIAL DE ZACATECAS (MÉXICO).
De niños nos enseñaron a besar la mano de nuestros mayores (tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, tíos), padrinos y eclesiásticos, como una muestra de respeto.
Lo que nunca nos enseñaron fue hacer lo mismo con los políticos, aunque se sabe que en algunos pueblos indígenas de México, era común besar la mano a quien ostentaba el cargo de Presidente de la República.
Hoy en día, este tipo de expresiones causan división de opiniones en la sociedad mexicana:
Detractores:
Lo ven como un resabio anacrónico de vasallaje que contradice los principios de la república democrática e igualdad política.
Defensores:
Lo minimizan considerándolo una formalidad de cortesía tradicional, un modismo regional o una muestra de respeto institucional y afecto personal.
En definitiva… es un tema sobre el que cada quien decide y actúa. Todo depende de uno o varios factores: el destinatario, las convicciones, la idiosincrasia, costumbres y circunstancias.
Les comparto una acuarela del siglo XIX:
Un indígena arrodillado, besando la mano de un sacerdote en la ciudad de México (1864). Esta costumbre sorprendía mucho a los extranjeros.
Esta imagen fue tomada de: Service Historique de la Défense (Vincennes), Aquarelles du Mexique.
FUENTE:https://www.facebook.com/100004357660968/posts/3560902377398316/?rdid=S7yQN6oRrreArPf4#
