POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)
En estos días, se celebra la festividad de la Virgen del Rosario, en el convento de Santa Ana de Villanueva del Arzobispo, por la Cofradía titular de Cristo Resucitado, a la que acompaña en la procesión de Semana Santa, la imagen la Virgen del Rosario. Es bueno recordar la leyenda de cómo surgió esta imagen.
Belleza en la imagen de la Virgen del Rosario, que realizó el escultor, granadino, Domingo Sánchez Mesa, más cerca de los fieles, con una serenidad y mirada de dulzura. En la Eucaristía , celebrada por el párroco, Juan Carlos Córdoba, que resaltó a la imagen, la devoción al Rosario, y agradeció la aportación de las Cofradías de Cristo Resucitado y Santo Entierro, que siempre están presentes con su devoción inmensa, y recordó la gran labor y entrega de las monjas dominicas
El próximo sábado a la Eucaristía, por el Capellán de la Cofradía y párroco, y el rezo del Santo Rosario por los alrededores del convento-
La Leyenda sobre la Virgen del Rosario
En nuestras primeras visitas al convento de Santa Ana, pude escuchar y leer una leyenda sobre la devoción a la Virgen del Rosario. Una vez estudiados los distintos legajos, no hemos encontrado esta narración:
“Lo que ocurrió estuvo escrito en el libro de la Cofradía del Rosario de este pueblo hasta el año 1838 en que la piedad del Rvdo. Manuel Tomás de Vidurreta, doctor jubilado del convento de San Pablo de Córdoba, desglosó las hojas que contenía el suceso con intención de darlo a la publicidad. Cincuenta años después de la fundación del convento las monjas echaban de menos, desde el triunfo de Lepanto, una imagen de Nuestra Señora del Rosario, patrona y protectora de la Orden.
El día 15 de agosto de uno de los primeros años del siglo XVIII. La hermana lega vino en busca de la madre superiora.
Un forastero, que tenía que partir del pueblo para realizar unos asuntos, quiso que conservaran durante su ausencia una abultada caja de madera, si durante su ausencia que ha de ser de unos quince días. Si pasara este tiemplo, declaro ser mi voluntad, que quede en beneficio del convento, suplicando en caridad que roguéis por mí.
Cumplido el plazo sin que se presentara nadie a recoger el depósito. En presencia del P. Vicario, Párroco y otros sacerdotes de la villa, se procedió a levantar la cubierta, para ver lo que contenía aquella caja singular. El donativo era una bellísima escultura de Nuestra Señora del Rosario, vestida con rico manto de terciopelo azul, salpicado de estrellas, con su hijo en una mano y un primoroso rosario en la otra. Desde entonces se instituyó la piadosa costumbre de cantar al alborear estos días el Rosario llamado de la Aurora”.
Fieles colaboradores del convento dominico de Villanueva del Arzobispo
Nos sentamos con Pedro Regalado y su esposa Dora, que desde siempre han mostrado su ayuda y colaboración con las monjas dominicas, cuentan distintos aspectos de esta amistad.
“ Sor Marta y Sor Teresa dejaron el convento, eran las únicas que tenían el carné de conducir. Dora le comenta a su marido el problema que les surge a las monjas, al no poder disponer de una persona que pudiera desplazarlas a Jaén, Madrid, visitas médicas, entierros de otras dominicas en distintos conventos… por lo que él se ofrece a realizar esta tarea, de manera totalmente gratuita. Realizó distintos viajes al aeropuerto de Madrid, para recoger a diversas jóvenes que llegaban de distintos países, con destino al convento de Santa Ana, y desarrollar su vocación religiosa en él . Sor Elodia, Sor Cristina, Sor Filomena…
Surge el tema del coche y otras actividades en el convento y citan a Dolores Sánchez Bueno, como una de las personas que siempre ha mostrado una generosidad sin límite con las dominicas.
Pedro se ocupa del cuidado de los jardines huerta, y árboles frutales. Cuando han aparecido goteras de un tejado, que siempre necesita revisiones. Los miércoles, tarde en que se celebra la misa semanal, prepara las necesidades de la sacristía y cuida de tocar la campana. En Semana Santa, preparar la iglesia y colabora con las cofradías en montaje de los tronos,
En este último periodo han fallecido Sor Ana Dolores, Sor Dominica, Sor Josefina, Sor Ascensión y Sor Consolación. El entierro en el cementerio que poseen en el patio, resulta emotivo; se vela el cadáver en el coro bajo, y después se trasladaba a hombros al nicho correspondiente, con asistencia de numerosos fieles, a los que se le permitía la entrada.
Sor Fuensanta, decía de Pedro, “Este es nuestro Pedro ”, ya que le han tenido las monjas y le tienen siempre un gran aprecio, por su talante y la ayuda ofrecida
Nos narran la partida de Sor Fuensanta, Sor María del Carmen y Sor Elodía, las últimas en dejar el convento ; las dos primeras al convento dominicas de Jaén, y Sor Elodia tras las vacaciones a su país., regresó y permanece en el convento de Jaén.
Dora y Pedro continúan en sus viajes a Jaén, acercándose al convento dominico, para verlas y las llamadas telefónicas son diarias .
Mari Carmen Navarrete, que ocupa la casa lindera con el convento, siempre ha mostrado su ayuda, en las necesidades de las monjas.
Esperamos que en las oraciones de esta orden dominica, figuren los nombres de un buen número de personas, que han prestado su colaboración y ayuda de una manera desinteresada, en silencio,,
Las huellas que han ido dejando la orden dominica y numerosas de sus monjas, son profundas, como lo ha sido su entrega, su labor, una comunicación viva con los vecinos de la localidad- a pesar del rigor de la clausura, durante largo tiempo- he visto como han practicado la solidaridad, con los primeros emigrantes que llegaron a Villanueva en los tiempos de aceituna; mostrando su celo en el cuidado del patrimonio histórico en sus viejos legajos y archivo.
Mientras podamos aportaremos los datos que se van olvidando y conozco que tanto, el párroco Juan Carlos Córdoba, representantes de las cofradías y aquellas familias que han mantenido una excelente relación, y los villanovenses, sabrán abonar la tierra para que la orden carmelita, pero especialmente sus monjas, florezca siempre en la localidad. Un brote de esperanza, en que el convento sea un punto y seguido y algunas nuevas vocaciones o la llegada de otros conventos, sea una luz permanente.
FUENTE. M.L.F.
