LAS SEÑORITAS DE PIEDRAHÍTA
Oct 19 2026

POR JESÚS MARÍA SANCHIDRIÁN GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE ÁVILA.

                                       

«Las señoritas de Piedrahíta», el próximo sábado 24 y domingo 25 de octubre, ponen en marcha en la localidad la VI Edición de la original iniciativa de enseñar y exhibir la vestimenta tradicional, un evento que defiende la cultura como motor de desarrollo del medio rural promovido y organizado por la Asociación Cultural “Excelencia rural”, y cuya presidencia de honor ha recaído en quien suscribe estas líneas aceptándolo como un verdadero privilegio.
«Las señoritas de Piedrahíta», durante esos días, presentan en esta villa del Valle del Corneja un ameno e interesante programa de actos: El sábado tendrá lugar la presentación y una mesa redonda sobre Patrimonio y Turismo (11:00h.), un desfile de indumentaria tradicional de los Valles abulenses (12:30h.), una visita al cementerio romántico de Santo Domingo a propósito de la indumentaria documentada del Fondo etnográfico Revitex titulada “Luto y respeto” (13:30h.), una visita a la plaza de toros “Monumental de Castilla la Vieja” con exaltación de la mantilla española y un homenaje al arquitecto Clemente Oria (17:15h.), y un taller de pandereta con Cris Zagaleja y música tradicional abulense en el teatro Somoza (19:30). Finalmente, el domingo, en Santa María del Berrocal, se recreará una boda tradicional al modo que se contó en la revista Estampa en 1935 (9:30-17:00h). La música en directo que acompañará los actos correrá a cargo de Silvia Hernández, Vega Almohalla, Delia Martín y la dulzaina de “Los Cáscaras” de Casas del Puerto.
«Las señoritas de Piedrahíta» es «un producto turístico cuyo hilo conductor, la indumentaria histórica tradicional documentada, se transmite con emoción al contar entre sus participantes, con biznietas y nietas de las modelos de los años 20, haciendo del patrimonio histórico de Piedrahíta y provincia de Ávila, un patrimonio de escenario», escribe Rodrigo González Labrador, el fundador de un idea que surgió en 2020 en compañía de Vega Almohalla, Delia Martín y Marisa Hernández y Javier Blázquez Reviriego, luego constituidos en la Asociación Cultural “Excelencia rural”.
Además, añade la organización, el proyecto lleva implícito diversas líneas y objetivos, como son: 1) Dar a conocer el patrimonio e historia de la etapa modernista en Piedrahíta. 2) Formar a los participantes o modelos con el soporte del Fondo Etnográfico Revitex. 3) Contar con colaboraciones de profesionales locales. 4) Apoyar a artistas de la comarca, de calidad, 5) Dar utilidad a espacios patrimoniales olvidados y en ruina progresiva. 6) Atraer turismo de calidad, sostenible y sensible. 7) Promocionar en los medios de comunicación la marca de “Las Señoritas de Piedrahíta». 😎 Hacer tejido social provincial.
«Las señoritas de Piedrahíta» son un proyecto revitalizador de la indumentaria histórica y el modo de tratar la indumentaria tradicional que recupera el gusto de vestirse de típicas y, con ello, valorar la ropa con la que se recibe a la Virgen de la Vega en su festividad, lo que se pretende en un intento de que se hiciera con reproducciones reales y aprendiendo a vestirse, peinarse y calzarse.
«Las señoritas de Piedrahíta» constituyen una celebración anual, y ya van cinco ediciones, en la que se desarrolla un nutrido programa que gira en torno al patrimonio, el turismo, la cultura, el arte, la historia, la indumentaria y la moda. Y tienen lugar desfiles de los valles abulenses (Corneja, Amblés, Tormes, Alberche y Tiétar), mesas redondas, participación de destacadas personalidades recreaciones dramáticas homenajes a ilustres personajes (Los duques de Alba, José Somoza, Gabriel y Galán, Sorolla, Benjamín Palencia, etc.), concursos de fotografía, talleres de peinado, etc.
«Las señoritas de Piedrahíta», atendiendo a los programas de convocatorias pasadas, han desarrollado las más diversas actividades centradas en la primera edición en la recreación de las imágenes tomadas en 1928 por Pelayo Mas Castañeda y otras. En la segunda edición, la temática giró sobre la historia de las primeras décadas del siglo XX en la Villa, y el Modernismo en el arte y la arquitectura. En la tercera edición se profundizó sobre el conocimiento de prendas y modelos de serranas del Valle del Corneja y señoritas de Piedrahíta, con el brindis de Javier Pérez de Andrés y la conmemoración del centenario de la muerte del pintor Joaquín Sorolla. En la cuarta edición, después de la participación de las señoritas en el festival folclórico de máscaras de “Mascarávila” se quiso contar con la intervención de su presiente, Pedro Granados, así como rendir un merecido reconocimiento al investigador Carlos del Peso, y prestar especial atención también a la Joyería Pacheco, un referente de artesanía en toda la comarca desde 1905, con una muestra de filigrana. Por último, en la quinta edición, bajo el título de “Icónicas” estuvieron presentes Helena López de Hierro, directora del Museo Nacional del Traje; la antropóloga visual Rosa Gómez, de Javier Blázquez Reviriego, fundador de Revitex; la presidencia de Eloy Martínez de la Pera; y el comisario y diseñador de las exposiciones de arte y moda más exitosas internacionales.
«Las señoritas de Piedrahíta», en un momento en el que muchas prendas tradicionales han desaparecido del uso cotidiano, plantean una recuperación que no se limita a conservar objetos antiguos. La propuesta busca comprender quiénes los utilizaron, cuándo los vistieron y qué significado tenían. “Herencia” es entonces el título de esta VI Edición que muestra una propuesta transversal entre moda, patrimonio e identidad, basado en el talento que trabaja la memoria, herencia y el bien común, para proteger y preservar el legado.
«Las señoritas de Piedrahíta» en 2026 han adoptado el lema “Memoria, Herencia e Identidad”. Y bajo dicho título, la indumentaria tradicional histórica documentada de la provincia de Ávila es el grueso de esta cita, en cuyo formato también destacan mesas redondas sobre patrimonio y turismo, visitas guiadas, homenajes, desfiles y recreaciones históricas.
Respecto al lema, la organización proclama: «Memoria, porque el proyecto recupera fotografías antiguas, recuerdos y testimonios familiares. Herencia, porque investiga y transmite conocimientos relacionados con la vestimenta, los peinados y otras manifestaciones de la cultura tradicional. E Identidad, porque utiliza ese patrimonio para profundizar en la relación entre las personas y el territorio en el que viven. Esa investigación permite también recuperar historias familiares y episodios de la vida local que, de otra forma, podrían terminar desapareciendo».
«Las señoritas de Piedrahíta» son excelencia rural, tal y como se integran en la marca de su redescubrimiento, con la idea de sobresalir en calidad, bondad y grado de perfección, cuya exhibición es digna de aprecio y estimación singular, tanto por su dedicación y atención al detalle, como por su superación personal y compromiso profundo con hacer las cosas bien en una original causa identitaria.
«Las señoritas de Piedrahíta» son resultado del desarrollo de la excelencia rural mostrada como virtud, carácter y forma de lograr lo que finalmente es lo más importante, que en este caso es reivindicar la identidad de un pueblo a través de la indumentaria que arropa el interior del alma. Y así dice Aristóteles en el Libro II de la “Ética icomaquea”, quien posee la excelencia del carácter tenderá a hacer lo correcto, en el momento adecuado y de la manera acertada, y es que un ser humano excepcional es un ser exitoso ejemplo de humanidad, apuntó Gregory Basshan en “El Libro de la filosofía” (Ed. Libero, 2018).
«Las señoritas de Piedrahíta» son ejemplo de la excelencia rural que la Asociación Cultural del mismo nombre toma como referencia de identidad cultural de la comarca a través de la indumentaria tradicional, entendiendo esta, según palabras de Carlos del Peso Taranco, «como un compendio artístico de enorme importancia, ya que no sólo por la mano artesana que corta y cose, sino también porque cada prenda posee un diseño, una técnica especializada de ejecución del mismo y un artístico saber conjugar elementos materiales y colores»(Corpus de tradición serrana. Navalmoral, Ávila, 2021). Y ello, teniendo en cuenta que «lo que se conoce como traje tradicional viene a ser la indumentaria que se lució desde finales del siglo XVIII hasta finales del siglo XIX o principios del XX por nuestros mayores, a diario y en los días de fiesta grande»
«Las señoritas de Piedrahíta» son las sucesoras de aquellas muchachas que, según la tradición oral, debieron inspirar a Goya cuando visitaba el palacio de los Duques de Alba, cuyas estilizadas figuras y delgado talle sirvieron para la composición de los cartones para tapices titulados “Las floreras” y “La vendimia”. Y “Piedrahíta Goyesca” es entonces el festival anual en el que durante tres jornadas la villa recupera el ambiente, la historia, las tradiciones, el sabor y la cultura de aquella época, y donde la indumentaria dieciochesca se recrea en desfiles y concursos al modo que ahora hacen las señoritas vestidas de típicas.
«Las señoritas de Piedrahíta» son las trilladoras que se asoman tímidamente en el cartón goyesco de “La era” o ”La trilla” tras los haces y gavillas de trigo. Es una escena campestre con un castillo al fondo, que podemos relacionar con alguno de los que se levantan en el Valle del Corneja de El Barco, El Mirón o Bonilla. En ella unos mozos se ríen de un paisano, que bien podría ser el que describe José Somoza: «Hay en este pueblo un bobo que llaman Epifafio [Pitafio], parecido al Quasimodo de Notre-Dame de París, y es campanero también y enterrador además». A lo que, el catedrático José Ramón Lomba y Pedraja añade: «Pitafio dicen en Piedrahíta muchos que le conocieron era ahijado de la Duquesa de Alba, Dª María Teresa de Silva, que celebraba mucho sus boberías» (Obras en prosa y verso de D. José Somoza, 1904).
«Las señoritas de Piedrahíta» son, igualmente, las campesinas de pelo al viento que visten jubón y sayas que enamoraron al poeta José María Gabriel y Galán, maestro de escuela de la localidad en el periodo 1892-1898: «¿Vas a espigar, Isabel? / ¡Cuánto siento, criatura, / que bese el sol esa piel / que tiene jugo y frescura / de pétalos de clavel!… / Tendré que verte a la vuelta, / cuando a tu pobre hogar vayas, / la trenza del jubón suelta, / rotas las pulidas sayas, / la cabellera revuelta, / con polvo y sudor pegado / sobre las sienes el pelo / y hundido el seno abultado, / y el alto dorso encorvado, / y el casto mirar al suelo» (“Espigadoras”, Campesinas, 1904).
«Las señoritas de Piedrahíta» son también las trilladoras que pintó Benjamín Palencia en los campos del Corneja, campos coloreados por el pintor Luciano Díaz Castilla, y cuya quietud dibujó el artista manchego en otra estampa de señorita con sombrero de paja del cercano Hoyorredondo. Sombreros y gorras campesinas que ha estudiado Carlos del Peso (Las gorras de paja de Ávila, 2018), y mujeres y faenas agrícolas a las que cantó Gerardo Diego desde las eras sorianas: «Trilladoras, a las trilla, /en carros de emperadoras / vencedoras, / sobre tablas crujidoras / a la trilla, trilladoras. / Que pise firme el caballo, / y trille espigas el callo, / y sangre granos al tallo. / Y tú, de pie, oh maravilla, con las riendas de la trilla» (Segunda antología de sus versos, Espasa Calpe, 1967).
«Las señoritas de Piedrahíta» son la muestra del desmentido de aquella queja de José Somoza, piedrahitense, escritor y político del progresismo decimonónico, recogida en el artículo “Usos, trajes y modales del siglo XVIII” (1842): «La profesión más formularia en trajes, usos y modales ha desaparecido como el nenúfar y plantas agáricas por el cultivo».
«Las señoritas de Piedrahíta» quieren ser el espejo del canto de José Somoza por su tierra escrita en “A la laguna de Gredos” y “A la cascada de la Pesquera”, lo mismo que hizo en “La Ninfa del Tormes”, donde queremos ver el oráculo de las señoritas del Corneja reencarnadas en el Tormes: «Númenes celestiales, / Si dar queréis ventura a los mortales / En todas sus diversas profesiones, / Estados, clases, sexos, situaciones, / Ya en la paz blanda, ya en la justa guerra, / Ya en brava mar, ya en la segura Tierra / A la Ninfa del Tormes dad oídos».
«Las señoritas de Piedrahíta» se ponen de luto en el cementerio romántico de Santo Domingo, igual que rimó Gustavo Adolfo Bécquer mientras su hermano Valeriano dibujaba y pintaba a los hombres y mujeres ataviados con la indumentaria tradicional del Valle Amblés. Así dice la rima LXXIII: «Cerraron su ojos, que aún tenía abiertos; / taparon su cara con un blanco lienzo, / y unos sollozando, otros en silencio, / de la triste alcoba todos se salieron […] Ante aquel contraste de vida y misterios, / de luz y tinieblas, medité un momento: / ¡Dios mío, que solos se quedan los muertos!». También en la rima LXXVI leemos: «De aquella muchacha muda y pálida / mujer me acuerdo digo: / ¡Oh, qué amor tan callado, el de la muerte! / ¿Qué sueño el del sepulcro, tan tranquilo!».
«Las señoritas de Piedrahíta» son la elegancia pura que debieran complementar de luz y color a los personajes que en Ávila retrató el pintor Joaquín Sorolla en 1912. Entonces llegó acompañado de su amigo el pintor sueco Anders Zorn, y pintó Tipos de Piedrahíta, entre otras vistas de la capital, a la vez que tomó para su obra “Castilla. La fiesta del pan”. Son una muestra de los hombres y mujeres que acuden al mercado de Ávila a vender sus productos ataviados con ropajes de diario.
Curiosa la recreación en el Museo Sorolla de la escenografía abulense en el centenario de 2023 representando las ‘Visiones de España’ del pintor. «Ávila estuvo representada entonces por una pareja vestida a la manera de Santa María del Berrocal, con el traje de torna boda de últimos del siglo XIX», explica Rodrigo González Labrador. Entonces, él mismo y Marta Reviriego, vestidos con la mencionada indumentaria -cedida por el Fondo Etnográfico Revitex- posaron dando vida a los lienzos de estampas abulenses. Idéntica vida que explicó Carlos del Peso en un reel (vídeo corto para redes sociales) ante las pinturas de Valeriano Domínguez Bécquer que se muestran en el Museo del Prado.
«Las señoritas de Piedrahíta» son la excelencia rural que desde hace cinco ediciones se multiplican en calles, plazas y paseos de la localidad exhibiendo antiguos ropajes a imagen y semejanza de aquellas jóvenes que en 1928 se prestaron al retrato y el cine, cuya imagen fue el embrión de la revitalización actual de las celebraciones que ahora tienen lugar.
«Las señoritas de Piedrahíta» son las actrices que actúan en el documental de 1928 “Ávila y América”, realizado por José Mª Sánchez Bermejo y el director de fotografía Agustín Macasoli. En él se muestran las ‘señoritas’ en alegres secuencias que transcurren a la salida de novena de la iglesia del convento de las Carmelitas donde el cartero reparte las misivas, mientras que en la plaza de España se las ve como animadas paseantes y simpáticas aguadoras.
«Las señoritas de Piedrahíta» que actuaron en el documental de 1928 “Ávila y América” fueron el orgullo de la localidad que se vio, especialmente, enaltecido cuando se proyectó en el antiguo teatro, hoy Teatro Somoza, el martes 6 de noviembre de 1928. El acontecimiento y los honores a su director por el éxito de su exhibición en América y su repercusión periodística, mereció la felicitación del alcalde de Piedrahíta en el siguiente telegrama: «Ayuntamiento felicítole entusiastamente concesión Cruz Comendador Real Orden Isabel la Católica, motivo actuación América, confiando que ésta, orgullosa hijo preclaro, haga acto relevante. Piedrahíta, colaboradora viaje, siéntese emocionado éxito reconocido prensa americana española, añadiendo broche oro representación película S. M. el Rey. – Alcalde Piedrahíta» (DAV, 29/11/1929).
«Las señoritas de Piedrahíta» son, igualmente, las actrices hermosas de la campaña fotográfica que en el mes de septiembre de 1928 acometió Pelayo Mas Castañeda por la provincia de Ávila. El reportaje realizado en Piedrahíta, dedicado más a aspectos etnográficos que monumentales, se exhibe en ocho instantáneas que son el germen de la excelencia rural de las llamadas “Señoritas de Piedrahíta”. Son modelos festivos que lucen con elegancia las jóvenes retratadas a las que se suma una madre con su hija. Los escenarios son la plaza con su fuente ornamental, el convento de las Carmelitas, y la casa de los Camargo que habitaba el administrador del duque de Alba, en la cual, siglos después, se alojó el maestro y poeta Gabriel y Galán.
«Las señoritas de Piedrahíta» que filmó José Mª Sánchez Bermejo y retrató Pelayo Más, en el ejemplo de la salida de la novena en Piedrahíta, responden, según el director cinematográfico, a la «realidad en el sentido de que nada hay en ella que no sea verdadero; pero algunos cuadros de costumbre están compuestos buscando el efecto artístico. Todo en él [documental] es real: la fuente, las jóvenes que intervienen en la escena y los trajes típicos que visten. Los realistas exagerados hubieran tomado, al azar un grupo de jóvenes vestidos con más o menos propiedad y con mejor o peor gusto. Yo creo que la realidad no está reñida con la selección y, dados los fines de propaganda a que yo destinaba la película, la selección era obligada. Por eso elegí para aquel cuadro mujeres hermosas y mozos bizarros, y en vez del traje de diario, que ofrece más notas características, preferí el traje dominguero que aún conserva el sello de la tradición… Y ¿qué importa eso para la realidad y la vedad de la escena, si todos los elementos que la integran son verdaderos y reales? El secreto del arte está en seleccionar y combinar esos elementos para conseguir el fin artístico. Nunca me ha convencido ese arte que confunde torpemente lo real con lo grosero y lo típico con lo harapiento», y (DAV; 28/12/1928).
«Las señoritas de Piedrahíta» que filmó José Mª Sánchez Bermejo y que retrató Pelayo Mas Castañeda en 1928, quienes son la marca de la excelencia rural que hoy es motivo de celebración, muestran con orgullo los elementos que componen «el traje festivo: toca, pañuelo caído de espalda, ceñidor y fajero, jubón, sobreceñidor, manteo, cortapisas, medias y zapatos. En cuanto a la joyería, en su mayoría se realiza en filigranas. No en vano el taller de Jesús Pacheco recibió en 1941 el segundo Premio Nacional en la Feria de Artesanía de Madrid», escribió Gonzalo Jiménez en el libro en el que colaboramos titulado Piedrahíta en la Fotografía (Obras Social Caja de Ávila, 2006), el cual presentamos en la localidad el 13 de diciembre de 2006.
«Las señoritas de Piedrahíta» exhibieron la modernidad rural de los años veinte del siglo pasado en el valle del Corneja en las estampas de Mas Castañeda y fotogramas de Sánchez Bermejo. Igual que el modernismo arquitectónico o art nouveau se había levantado en tres edificios singulares de la familia Diego que señorean la Plaza de España. Es la arquitectura que proyectó el arquitecto Isidro Benito Domínguez en la ciudad de Ávila y en panteones y mausoleos del cementerio capitalino. Un movimiento que las señoritas enseñaron en una ruta modernista de ediciones pasadas.
«Las señoritas de Piedrahíta» son también las que exhibieron su elegancia y estilo de modernidad en las fiestas del Secretariado de 1930, las cuales tuvieron lugar en Ávila en el Palacio de la Audiencia: «Ávila animadísima de forasteros, bellas señorita de la capital y su provincia ataviadas con trajes típicos de nuestra tierra, con sus manteos de tisana y jubones de terciopelo y el dengue o pañuelo de ramos a la cintura» (DAV, 4/08/1930 y Estampa, 2/09/1930).
«Las señoritas de Piedrahíta» heredaron la tradición del buen vestir inculcado por los artesanos textiles (ofiçiales de labrar e fazer paños), quienes, en el siglo XV, evidencian la presencia de empresarios del paño en su importante producción y circulación por las aldeas de la comarca, según estudio de Laura da Graca («Industrias rurales y diferenciación social. Testimonios en Piedrahíta y sus alrededores (siglo XV)», Historia. Instituciones. Documentos, Univ. Sevilla, 2017).
«Las señoritas de Piedrahíta» son la evolución moderna de aquella vestimenta que se confeccionaba a partir de aquellos paños que tanto se apreciaban en el comercio de finales de la Edad Media y que hicieron famosa a Piedrahíta: «Los paños que se fizieren en Piedrahíta <de todos colores> e en su tierra, los más finos e mejores dellos, que pasen por los presçios de los paños que se fazen en Ávila, e los que non fueran tales que se vendan a los presçios que los veedores mandaren, <e los paños blancos la pieça a DCCXX maravedís, e por vara, lo más fino a XXX maravedís e lo non tal a XXV maravedís>» (Gregorio Del Ser Quijano, Documentación medieval de Piedrahíta,1448-146). IGDA, Ávila, 2010).
«Las señoritas de Piedrahíta» tienen en el rojo el color más atractivo y llamativo de los paños a los que tanta belleza dan, a la vez que simbología el estado de la mujer que los lleva, al contrario de lo que se relata en el Quijote de Alonso de Fernández de Avellaneda de 1605, seudónimo que toma el nombre del pueblo del Corneja que algunos autores atribuyen al clérigo Alonso Sánchez de Piedrahíta, quien describe al personaje de Bárbara haciendo una parodia grotesca y degradada de Dulcinea del Toboso al contar que junto a don Quijote, entre las ropas de mujer que le ofrecía un ropavejero, hizo la siguiente elección: «una saya, jubón y ropa colorada». Y cuando Sancho la ve «vestida todo de rojo» le dice: «lleno de risa:… señora reina Zenobia, que cuando la miro con tal bellaca cara, y en ella con ese rasguño maligual, vestida por otra parte toda de colorado, me parece que veo pintiparada una yegua vieja cuando la acaban de desollar para hacer de su duro pellejo harneros y cribas».
«Las señoritas de Piedrahíta» lucen los manteos bonitos y vistosos que desde 1942 se tintaban, en la fábrica de la Casa Albi de Encinares (La Horcajada), donde funcionaba el batán industrial “La Máquina” y al que acudían los pañeros de San María del Berrocal a llevar sus paños a batanar, ha escrito Miguel Ángel Martín (Los pañeros e Berrocal, 1999), para lo que «el agua era de buena calidad, igual que los colores: el rojo, el grosella o el amarillo eran extraordinarios».
«Las señoritas de Piedrahíta» señorean los paños típicos que se confeccionaban en la veintena de talleres artesanos que había en Santa María del Berrocal, reza la memoria de la Cámara de Comercio de 1947. Son los hilados que los pañeros berrocaleños carreteaban al son de la copla: «Soy pañero y vendo paño / y cortes de pantalón; / para las niñas bonitas, / pañuelitos de crespón» (dictada por Javier Blázquez Reviriego y recoge Miguel Ángel Martín).
«Las señoritas de Piedrahíta» actualizaron la vestimenta de típicas que se ideó para las empleadas del primer Parador Nacional, el de Gredos en Navarredonda. Y aunque las serranas nunca se vistieron de aquella guisa, Raquel Hernández diseñó una interpretación combinando prendas originales y familiares del Mirón y Berrocal, con una gorra de Navamediana, zapatos urbanos con media de cristal, manteo de paño color vino y mandil azul de vainicas y bordados, con dos bolsillos. Al talle, sobre una antigua blusa blanca, cruza un pañuelo de 100 colores, una tipología de 3 cenefas con flecos de igual apariencia a las que ven en las fotos antiguas del Parador que tomó Otto Wunderlich en 1929,
«Las señoritas de Piedrahíta» se convierten en el Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico en el mejor exponente vivo de aquellos rescatadores de indumentarias. La principal promotora y artífice de la exitosa exposición de trajes de 1925, origen del Museo, fue Trinidad von Scholtz-Hermensdorff (1867-1937), segunda esposa de Fernando de la Cerda y Carvajal (1847-1927), IX Conde y I Duque de Parcent, propietario en Ávila de los palacios y capilla de Mosén Rubí. Y se da la circunstancia, de que el palacio de Mosén Rubí fue el destino de las monjas dominicas procedentes del cercano convento de Aldeanueva de Santa Cruz, donde vivió la conocida “beata de Piedrahita”, cuando la desamortización provocó el expolio de las propiedades de la comunidad y el obispo de Ávila, Fernando Blanco, dominico, dispuso en 1866 que las religiosas pasaran a Ávila, donde fueron acogidas por el duque de Parcent.
Finalmente, «Las señoritas de Piedrahíta», como cada año, en Madrid dieron vida al Museo del Traje, y allí se presentaron el pasado 16 de octubre como avanzadilla de las celebraciones de finales de mes. Ello trae a la memoria aquella exposición de 1925 que sentó las bases del actual Museo del Traje, cuando se reunieron 12.500 piezas de indumentaria, textiles, joyería y otros objetos etnográficos de España (12 piezas procedían de la provincia de abulense). Y en aquel ambiente museístico, Ávila también se intuía en los testimonios de los tipos estampados en grabados del siglo XVIII de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (Trajes de España, 1777); en el tipo “Labrador de la Serranía de Piedrahíta”, dibujado por José Rivells en 1825; en la pintura de Valeriano Bécquer (“Romería de Sonsoles”, 1867); en las fotografías Jean Laurent de 1878 realizadas con motivo del enlace del rey Alfonso XII con María de las Mercedes; y en la pintura de Joaquín Sorolla (La fiesta del pan, 1912-1913).

FUENTE:https://www.facebook.com/jmsanchidrian1234

Calendario

octubre 2026
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO