POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)
Las casas de Ulea que no estaban adosadas a la montaña tenían más ventilación pero menos seguridad, ya que el material de construcción era frágil y tenía muchas más posibilidades de derrumbe. Las que tenían una primera planta y una cámara que hacía las veces de segundo piso, se utilizaba para orear los productos de la huerta, servía para “ventilar los pulmones de las personas que tosían o les daban fiebres”; de igual forma a los que padecían “mal de barriga” (entonces no se usaba, o no se conocía la palabra gastrointestinal). En resumidas cuentas: los que padecían tuberculosis, neumonía o cólera. Así se les aislaba para evitar el contagio a los demás miembros de la familia.
A las casas, apenas entraba luz y la ventilación era escasa. El primer piso y la cámara, también se llamaba “cambra”, tenía unos ventanucos de madera tan pequeños que parecían los respiraderos de las mazmorras. Por tal motivo, en el año 1743, D. Antonio Ramírez Piñero, Alcalde de Ulea, redactó un edicto en el que hacía constar que todos los vecinos que tuvieran esas pequeñas ventanas las transformaran en balcones, pero que fueran de hierro ya que la madera era frágil, se pudría y el edificio se derrumbaba con facilidad.
Desgraciadamente, así ocurrió el 18 de mayo de 1743, cuando en la calle del pozo (posteriormente de Binondo), la casa de Josepf Thomas Montoro se vino abajo, sepultando a dos hijos de corta edad.
El Alcalde D. Antonio Ramírez Piñero, se reunió con el Cura D. Juan Pay Pérez y el Síndico D. Josepf Martínez Llamas, con el fin de atender “la calamidad”. Ordenaron el derribo de la casa tras extraer los cadáveres de los niños y se comprometieron a que los gastos de los entierros y la retirada de escombros o “caliche”, corriera a cargo de los gastos generales del Ayuntamiento.
Para prevenir siniestros de parecida magnitud por tormentas de agua o de viento, aconsejó que no se edificara con más de una planta y que, tanto las ventanas como los balcones, fueran amplias y de hierro—en vez de madera.


