POR HERMINIO RAMOS, CRONISTA OFICIAL DE ZAMORA

Ricardo Prieto nos ha dejado recuerdos y poesía en un centenar de páginas de su libro que, ya por su título, constituye una destacada nota. Si nos adentramos en «El desván de la memoria» de cada uno de nosotros, seguro estoy de que llegaríamos a perdernos en nuestro propio mundo interior lleno de ráfagas de toda clase, desde lo más espiritual a lo más liviano y superficial, siguiendo en cada día el lento paso del tiempo.
Ese centenar de páginas nos ofrece en cada capítulo, con un lenguaje cuidado y una soltura muy clara, un riguroso examen de su sensibilidad como poeta. Una actividad cargada de referencias y situaciones que, al expresarlas con la discreción, elegancia y acierto, nos arrastra y nos hace vivir los escenarios donde se han desarrollado.
Nada escapa a la exquisita sensibilidad de Ricardo Prieto: ni el paisaje, ni los momentos, ni los recuerdos, esos recuerdos tan vivos y tan cercanos que han dejado en el camino huellas muy claras y destacadas.
Compartí con el autor mesa y mantel en la Corporación Municipal en años que no son fáciles de definir. De ellos tengo y conservo su cercanía, una amistad que nace espontánea y se conserva a pesar de todas las vicisitudes en este tiempo transcurrido. Nada escapa a su fibra poética y con ella nos deja el sabor agradable de recordarnos detalles y referencias llenas de valores que aplicamos a nuestro yo, que nos hace recordar con afecto y encanto.
Repasar esas páginas es reencontrarse consigo mismo porque su línea es universal y nos llega y nos arrastra hasta llevarlos a nuestro propio desván.
Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/