POR HERMINIO RAMOS PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ZAMORA
El saludo no es otra cosa que esa forma, gesto o fórmula que sirve de inicio en el encuentro de dos o varias personas y en el que generalmente nos encontramos con una serie de frases que comienzan y cierran a la vez ese encuentro.
En estas tierras nuestras podríamos sintetizar un tanto el tema y nos encontramos con el más sencillo, corriente y generalizado apretón de manos. Esta fórmula ha servido siempre para el cierre de una compraventa en ferias y mercados, para sellar un pacto, un compromiso, algo que une de alguna manera a dos personas, a dos colectivos.
Saludo y gesto de respeto era y es el besar la mano de determinadas dignidades y lo es también el beso en el rostro.
También los grandes movimientos sociales vinculados a determinadas fuerzas o corrientes políticas han querido y lo han conseguido incluir y extender gestos para «vender» su ideología que, a lo largo del tiempo, han devenido en gestos a veces provocativos.
Los gestos están bien como fórmula de entendimiento entre los humanos, lo que ocurre es que algunos han derivado y se han prostituido convirtiéndose en gestos que llevan en sí mimo la violencia. Debemos ser muy respetuosos con los demás y siempre que hagamos un saludo y un gesto debemos tener en cuenta si lo que vayamos a hacer puede herir a nuestro interlocutor. Educación y sentido común.
Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/
