A INICIOS DEL XX LAS TABERNAS ERAN ESCENARIO COMÚN DE PELEAS
May 11 2026

POR JESÚS MARÍA SANCHIDRIÁN GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE ÁVILA.

                                     

El abulense Fernando García San Segundo, investigador del pasado de su ciudad a quien gusta mucho compartir con sus paisanos esa información que va encontrando fruto de sus estudios, presentó en el Lienzo Norte su último libro publicado, un trabajo de documentación largo, intenso y exhaustivo cuyo título, Historia de los bares de Ávila. Ávila en el siglo XX, explicita el contenido de sus más de 800 páginas llenas de sorprendente información y fotografías.

Presentado por Jesús Mª Sanchidrián Gallego, Cronista oficial de la ciudad de Ávila, el acto de presentación del libro incluyó la celebración de un homenaje a numerosos camareros abulenses que suman varias décadas de trabajo en esa profesión, y la proyección de fotografías antiguas relacionadas con la hostelería local que sirvieron para revivir, con nostalgia y alegría, imágenes de un pasado muy compartido.

El libro, resumió su autor, «cuenta la historia de los bares que ha habido en Ávila entre los años 1900 y 2000», información que llega acompañada y enriquecida con «cerca de 700 fotografías de esos establecimientos, 500 que han aportado particulares y otras 150, aproximadamente, de las colecciones de José Luis Pajares, Mayoral. José Luis Herrero y Jesús María Sanchidrián».

Fernando García San Segundo presentó el libro ‘Historia de los bares de Ávila’, trabajo de investigación adornado con casi 700 foto. El acto acogió un homenaje a los camareros
«A inicios del XX las tabernas eran escenario común de peleas» – Foto: Isabel García
Son en total 801 los bares documentados a lo largo del pasado siglo por Fernando García, de todo tipo, condición y ubicación, algunos de los cuales «han conseguido pervivir hasta el presente en la misma ubicación, aunque hayan cambiado de nombre».

Entre esos bares centenarios que todavía funcionan hoy «se cuentan ‘El Rincón’, que estaba abierto ya en el siglo XIX con el nombre de ‘Casa de Comidas La Parra’, luego pasó a llamarse ‘El Rinconcillo’, en la época de la República se denominó ’14 de abril’ y luego ya ‘El Rincón’; la ‘Venta de San Isidro’, que estaba ya abierta en 1901; ‘La Canaleja’, que aunque hay constancia de que estaba abierta a principios de siglo no siempre fue ventorro sino que también se dedicó a vivienda; ‘Las Cancelas’, que era posada ya en el siglo XIV y vendía vino a principios del pasado siglo; y la ‘Taberna del Emiliano’, que también hay constancia de que estaba abierta en 1915». Por contra, «la taberna más efímera de todas, de madera, fue la que se instaló para el rodaje de la película de Orson Welles Campanadas a medianoche, que funcionó una semana con el nombre de ‘La cueva del Oso’».

El paso del tiempo no sólo significó la constante apertura y cierre de negocios, explicó Fernando García, sino también «un cambio de concepto importante en lo que eran y significaban para la ciudad», porque «cuando hablamos de las tabernas de principios del siglo XX lo hacemos de locales con el suelo de tierra, habitualmente sin barra y sin mesas, en el mejor de los casos con unos simples taburetes».

Fernando García San Segundo presentó el libro ‘Historia de los bares de Ávila’, trabajo de investigación adornado con casi 700 foto. El acto acogió un homenaje a los camareros
«A inicios del XX las tabernas eran escenario común de peleas» – Foto: Isabel García
función social. Algo que ha cambiado poco a pesar del discurrir de las décadas, siguió explicando, es que aquellas tabernas, «las primeras sitios lúdicos y con espacios muy reducidos, venían a cumplir, de forma parecida a como lo hacen ahora, un poco una función social, de conectar a los abulenses», aunque también es cierto que esa labor de «relaciones sociales se llevaba a cabo más en los cafés, como el de ‘La Amistad’ o ‘Pepillo’, a pesar de que eran bastante clasistas».

Tanta era la diferencia entre los cafés y las tabernas, siguió explicando, que mientras que los primeros eran espacios tranquilos las segundas «eran en el primer cuarto del siglo XX escenarios comunes de riñas, peleas con navajas y pistolas y asesinatos, tanto que rara era la semana que en El Diario de Ávila, en las noticias locales, no aparecía una noticia sobre algún suceso de ese tipo en una taberna, algo parecido a lo que pasaba en el lejano oeste, por lo que en cierto sentido se podía decir que algunas de aquellas tabernas eran más una condena que un refugio».

Tres años y medio de trabajo le ha costado a Fernando San Segundo realizar este libro que abre una interesante puerta al conocimiento de la sociedad abulense, un tiempo de búsqueda que le ha llevado a descubrir «peculiaridades interesantes como la de que cuando se daban las licencias municipales para abrir los bares aparecía el nombre de la calle y el número en el que iban a estar, pero resulta que en todos los planos de principios del siglo XX no hay ninguna calle con su numeración»; esa falta de identificación concreta le llevó a profundizar en su investigación, y fruto de ello fue el descubrimiento de «un plano de un levantamiento topográfico de un equipo de Zamora del año 1908, en el que sí venían todas las calles con su numeración, y eso me permitió ubicar todas las tabernas de aquellos años en el lugar exacto donde estaban».

Fernando García San Segundo presentó el libro ‘Historia de los bares de Ávila’, trabajo de investigación adornado con casi 700 foto. El acto acogió un homenaje a los camareros
«A inicios del XX las tabernas eran escenario común de peleas» – Foto: Isabel García
Entre las muchas sorpresas que han salido a su paso durante este trabajo de documentación, «aparte de la de descubrir esa gran cantidad de peleas e incluso asesinatos que se producían en las tabernas, algo sorprendente», destaca el autor del libro «que había muchas tabernas que carecían de la licencia municipal, e incluso sobre el año 1913 el Ayuntamiento deniega muchas licencias de apertura de tabernas porque según los escritos en el 60% de las casas de los barrios de los arrabales había una taberna… de una habitación salía una taberna».

El cambio que se vivía en muchos de esos locales hacia una mayor limpieza y seguridad comenzó a «notarse un poco a partir de 1925 después de un primer cuarto de siglo terrorífico, y ya claramente a partir de los años 40, cuando se asentó una digamos normalidad de alguna manera parecida a la actual».

Los camareros que han atendido esos bares, miles de trabajadores que ayer fueron homenajeados representados por medio centenar que han cumplido varias décadas tras la barra, fueron «lógicamente personajes fundamentales no sólo para esos negocios sino para la vida social de Ávila, tanto que cuando he hecho el libro empecé escribiendo de tabernas y terminé haciéndolo de los camareros, porque la labor que han desarrollado me ha sorprendido totalmente, y de hecho pongo las trayectorias de algunos de ellos en el libro».

Fernando García San Segundo presentó el libro ‘Historia de los bares de Ávila’, trabajo de investigación adornado con casi 700 foto. El acto acogió un homenaje a los camareros
«A inicios del XX las tabernas eran escenario común de peleas» – Foto: Isabel García
Los camareros «no solamente servían a sus clientes sino que en muchas ocasiones les ayudaban escuchándoles, a veces como confidentes», y «muchos de ellos llegaron a ser verdaderos personajes en la ciudad, como Ángel Nieto o Paco Panín». Este último, concretó, «llevó una vida que hoy nos parece increíble, porque comenzó a trabajar en Casa Patas en la calle San Millán con sólo doce años de edad; antes de ir a la escuela iba con un carro hasta la antigua fábrica de hielo, cogía unas barras que iba a picar al bar para poner las botellas a enfriar, luego iba ya a la escuela y cuando salía volvía al bar a poner los aperitivos… y estuvo de camarero allí hasta que se jubiló con 67 años, lo que se dice de verdad toda una vida».

Toda esa vida a pie de calle, o mejor dicho ‘a pie de bar’, intensa y que seguro que tuvo como protagonistas a todos los abulenses en mayor o medida, llevó a Fernando García a manifestar que «la ciudad de Ávila no podría entenderse como tal, con la identidad que ha tenido, si todos esos bares y sin los camareros que los atendieron, porque esa vida colectiva hubiese sido muy diferente».

Por ese motivo fue muy atinada la iniciativa de que la presentación del libro se complementase con un acto tan especial como rendir un homenaje a cerca de 90 camareros, a cada uno de los cuales se entregó un diploma, todos los cuales acumulan en su ‘vida laboral’ varias décadas trabajando como camareros, un trabajo que «tiene algo de vocacional porque se les exigió siempre una entrega absoluta, de mucho tiempo, y sin vocación no se puede aguantar ese trabajo».

También por eso, acabó explicando el autor de Historia de los bares de Ávila, este libro cuyo rico contenido llega al lector en un volumen que pesa unos dos kilos y medio tiene tanto de testimonio como de homenaje a unos trabajadores «cuya historia me ha conmovido en muchos casos, porque lo que han aportado a la sociedad abulense ha sido mucho».

FUENTE:https://www.diariodeavila.es/noticia/z60862ab6-b121-4654-b0e2bf74e3bde910/202605/a-inicios-del-xx-las-tabernas-eran-escenario-comun-de-peleas

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