POR ALFREDO PASTOR UGENA. CRONISTA OFICIAL DE YEPES (TOLEDO)
Nos dejaste un día como hoy, un siete de mayo, pero de 1613, hace 412 años, ya eras octogenario. Todavía permaneces en nuestro recuerdo por varias razones, la primera de ellas es que naciste en Yepes, “el Toledillo” de la época por eso seguirás siendo siempre nuestro paisano, un referente de los hombres ilustres de nuestra Villa.
Gracias a ti tenemos una de las joyas más preciadas de nuestro patrimonio, la Santa Reliquia; fuiste un hombre preeminente: confesor real (llegaste a dar al rey Felipe II tu asistencia espiritual cuando este monarca murió el 13 de septiembre de 1598) y amigo de Santa Teresa de Jesús de quien ganaste su cariño y cercanía, a la que le dijiste en el prólogo del libro que escribiste sobre ella:”Hízome mientras vivió en la tierra grandes favores, y confieso que son mucho mayores (si por mi culpa no los pierdo) los que he recibido agora que reyna en el cielo”.
Un fraile jerónimo (desde 1530 que te invistieron en el monasterio toledano de La Sisla) de perfecta ortodoxia tridentina y acorde con lo que la Iglesia de la Contrarreforma esperaba de sus pastores, además de un gran testigo de la historia religiosa de tu tiempopues tus escritos continúan siendo una fuente de estudio para historiadores y teólogos interesados en lo que proyectaron el Concilio de Trento, la Contrarreforma, la mística española y la historia de la iglesia en el siglo de Oro.
Fray Diego de Yepes por todo eso en estas breves líneas te recordamos una vez más. Siempre permanecerás entre nosotros.
Aunque ya no estés físicamente a nuestro lado, tu sabiduría y amor por Yepes seguirán guiándonos en el transcurso de los tiempos.
FUENTE: A. P.U.
