POR LA FUNDACIÓN CONRADO BLANCO, LA BAÑEZA (LEÓN).
La sede de la Fundación Conrado Blanco acogió el pasado 12 de agosto de 2026 la reunión del jurado calificador para determinar el fallo del XIX Premio Nacional de Poesía Infantil Charo González. Tras la deliberación, el poema titulado «La tormenta tiene miedo», presentado bajo el número 41, resultó ganador y la plica reveló que su autor es el toledano Antonio Arteaga Pérez.Accésit y concurso
El tribunal encargado de la valoración estuvo integrado por Mª Belén Martínez —ganadora de la edición anterior que participó mediante videoconferencia desde Gijón—, Beatriz Abad, Julio Alberto Cendón, la secretaria de la fundación Luisa Arias, y Herminia Barra como secretaria y coordinadora. En esta convocatoria se recibieron un total de 76 trabajos procedentes de Portugal, Argentina, Alemania, Francia, Cuba, Brasil, Chile y España, con una amplia representación de provincias del territorio nacional, de los cuales dieciséis poemas alcanzaron la fase final.
Detalles del poema galardonado y entrega de premios
La obra premiada, titulada «La tormenta tiene miedo», destaca por la delicadeza de su lenguaje y la sensibilidad temática lograda mediante imágenes y metáforas en un romance de versos octosílabos. El texto introduce el diálogo y transmite un mensaje sobre la resolución pacífica de conflictos y la amistad entre un niño y una nube a través de una actitud constructiva.Libros infantiles
La entrega oficial del galardón tendrá lugar el próximo 4 de septiembre en el Teatro Municipal de la localidad, en el marco del VI Recital de Poesía Infantil «Versos a Charo».
La tormenta tiene miedo
Antonio Arteaga Pérez
Una tormenta chiquita bajó
temblando del cielo,
traía un traje de nubes
y unos zapatos de trueno.
Tenía miedo a las sombras Horario y calendarios
que duermen bajo los cedros,
y por no verse tan sola
lloraba gotas de espejo.
Rompieron a sollozar
sus pestañas de lucero,
y los campos se inundaron
con su asustado lamento.
Un niño desde su alcoba,
asomado al ancho cielo,
vio que la nube de felpa
tiritaba sobre el techo.Astronomía
—¿Por qué tiemblas, nube gris?
¿Por qué derramas tu pelo?
—Es que una noche tan negra
me da muchísimomiedo.
No quiero asustaral nido
ni despertar al jilguero,
pero mi voz es de bronce
y mi relámpago, fuego.
El niño abrió la ventana, Restaurantes
le tendió un blanco pañuelo
hecho de espuma de leche
y de hilos de silencio.
—Ven aquí, tormenta fría,
deja tus rayos de hierro,
que yo te guardo la capa
en el cajón del recuerdo.
Le cantó una nana dulce
con sabor a caramelo,
una canción que dormía Poesía
a los osos de los cuentos.
La tormenta, poco a poco,
fue encogiendo su destello,
se volvió un chorro de risa,
un ovillo de revuelo.
Se acurrucó en la maceta
bajo un pijama de helecho,
y apagando sus centellas
se acunó sobre el alero.
Y cuando vino la aurora Tiempo
con su vestido de viento,
encontró una flor de agua
donde durmió el trueno quieto.
