POR AGUSTÍN DE LAS HERAS MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIELAGOS (MADRID)
La Siberia extremeña está verde. Llevo viniendo varios años con mis primos a una casa rural en Orellana de la Sierra. Ellos son pescadores. Bueno, aun no les he visto pescar ninguna carpa de 30 kilos como las que navegan en el fondo del pantano.
El viaje ha sido tranquilo. Recuerdo en septiembre, cuando fui al congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales que se celebró en Mérida, que antes de llegar a Trujillo diluviaba.
He huido de Madrid.
La vida sigue dándome lecciones que ya no me cuesta aprender. Somos volátiles, muy volátiles. Aunque alguno se cree inmortal. Y, no. Veréis, os moris de repente. Menos de veinticuatro horas de tanatorio. Y sois olvidados. Aquí dejáis todo. Siento por aquellas y aquellos que creen lo contrario. Ineptos. Dejad de vivir a los demás y fastidiarles la vida. Al final moriréis igual. En menos de dos semanas he tenido que decir adiós a mucha gente con preocupaciones humanas, con deseos, con futuros… Amigas, propietarias preocupadas por cosas materiales, administradores que no han llegado a cumplir un año de jubilación…
La vida es vivir y morir. No os olvidéis. La segunda parte es cierta, la primera efímera. Vosotros veréis qué hacéis con vuestra vida. Hoy he comido en Madrigalejos. Donde murió el rey Fernando, el Católico. Unos dicen que de paso. Otros que si por mejunjes para poder engendrar con Germana y dar otro posibilidad que no fuera Juana. Pero nada, aquí se quedó. Otro mortal que lo mismo pensó que no lo era.
Las tierras áridas que siempre he conocido, con pizarras puntiagudas , son praderas verdes con lagunas llenas de cigüeñas. Hasta es dificil ver a las ovejas. Mañana quieren hacer un chuletón a la orilla del pantano. Mientras, observaré a los patos y a los cormoranes. Quizás aprenda algo de ellos…
