POR JOSÉ LUIS ARAGÓN PANÉS, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ)
En la Casa de Cultura, presidido por el alcalde de la ciudad José María Román, el que suscribe ha presentado el libro, «Cosas de Chiclana»: un libro de relatos, fábulas, poesía, crónicas, leyendas, fábulas… Así lo rubrica su autor, Tomás Gutier, que ha querido en primer término –y ello le honra– homenajear a dos de sus editores: a Miguel González Saucedo, presidente de la Fundación Vipren, como el primero y a Miguel García Trujillo, el último, exgerente de Navarro Editorial recientemente fallecido, que no podrá ver editado este libro, pero aquí están representados otros compañeros suyos, Joaquín Canto y Juanma Butrón, que con su presencia respaldan aquella aventura editorial que comenzó en 2011. Lo he dicho varias veces elogiando el proyecto de Navarro Editorial y ahora lo repito: ha sido único en la historia Chiclana; una constante edición, y van catorce años, dedicada exclusivamente a la literatura local y sus autores.
En segundo término, a sus compañeros, a cuantos hemos compartido con él relatos y tardes de tertulia literaria; aquellos que formamos parte del Círculo de Autores de Navarro Editorial; un grupo heterogéneo de «escribidores», como solía decir nuestro nobel, Mario Vargas Llosas. Escribidores desde la óptica y desde el amplio cristal de la realidad cultural-literaria, siempre desde la mejor intencionalidad que se le quiera dar a la palabra escribidor: la de escritor prolífero; ese que produce, que es capaz de reproducir textos o escritos en abundancia. Aunque en otra acepción, menos bondadosa es sinónimo de mal escritor, que también los hay, y no es este el caso.
El libro está compuesto por un relato de Cecilia Böhl de Faber: «Una paz hecha sin preliminares, sin conferencias y sin notas diplomáticas», y diecisiete relatos más, originales de Tomás. El primero, por tanto, es un homenaje a una chiclanera de adopción que vivió y escribió entre nuestros antepasados, incluso a veces fue incomprendida. El resto de los diecisiete, tienen un carácter de despreocupación psicológica, pero no faltos de intriga, porque son narraciones nacidas de la experiencia y la facultad y capacidad de una privilegiada imaginación donde siempre antepone lo veraz a la verosimilitud.
Así, Tomás, crea un sistema de dispositivos narrativos con el objetivo de penetrar en el fondo de la cuestión fundamental, que no es otra que la condición humana. Para ello, hace radiografías de momentos, personas y lugares en periodos determinados de nuestra historia. Incardinados unos con otros, parece que se escribió de una sola vez. Nos parece que al autor está en permanente proceso de escritura hasta dar fin al libro. Pero no es así… Son relatos que fueron originariamente surgiendo en la última década, y que no han sido publicados hasta ahora.
Todos los relatos vienen a rememorar y descubrir a su Chiclana natal y sus habitantes, aquellos que vivieron en un pasado histórico –en la Antigüedad– y los presentes de ayer hoy, y Tomás lo hace desde la vieja escuela de escritor, con su propia y exclusiva inteligencia, con el esfuerzo humano de su intelecto, precisamente ahora en un tiempo donde la verdad está muy comprometida, cuando la IA nos está induciendo a creer nuevos dogmas y paradigmas de conocimiento con vistas a un futuro ¿menos humanista? No todo está escrito. Pero lo que escrito está, ahí queda.
Dijo una vez el escritor estadounidense Henry James: “Nunca pienses que puedes decir la última palabra sobre alguien”. Nosotros añadimos: Y de Tomás, mucho menos, porque Tomás aún tiene mucho amor por Chiclana; ilusión e imaginación por crear; lucidez y suficiente aprendizaje para seguir escribiendo, y contar otras muchas COSAS de Chiclana de las que conoce por vivencias y sapiencia. Enhorabuena.